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LETRAS ARAGONESAS. OCIO Y CULTURA

Amor de padre: de cómo el zaragozano Josian Pastor canta en verso y prosa a su hija de 18 años

El escritor y fotógrafo publica 'Lucía y la estrella', un homenaje lírico y narrativo que acompaña a la joven desde el nacimiento a la adolescencia

Josian Pastor y su hija Lucía, en un retrato familiar.
Josian Pastor y su hija Lucía, en un retrato familiar.
Josian Pastor.

“¿Qué soy yo, en realidad, poeta, narrador, cineasta, fotógrafo? Es imposible de contestar a día de hoy. Todavía no lo tengo claro, sabiéndome partícipe de todas esas artes más bien como un observador dispuesto a dar un paso atrás, como 'intentólogo practicante' que nunca va a llegar a jefe de obra. Con el cine me he arruinado, con la poesía me he salvado, con la narrativa se me ha abierto un nuevo horizonte y la fotografía (incluyo el vídeo) me da de comer, además de alimentar mi alma abocada al Síndrome de Stendhal”, dice Josian Pastor, que reconoce que no podría vivir sin todas estas artes, “tomando notas de los que saben, aprendiendo a esperar, a encontrar mi propia voz, que se resiste a llegar”.

Este ciudadano inquieto, capaz de ensayar diversas formas de sonetos, de rendirle homenaje al cementerio de Torrero, de promover un concurso de epitafios o de redactar aforismos, publica un libro un tanto insólito: ‘Lucía y las estrellas’ (Uno editorial), dedicado a su única hija, Lucía, de 18 años. “Tener llenos de notas los cajones de mi escritorio, cientos de poemas desperdigados por servilletas y algún que otro apunte sin sentido facilita la tarea de recolección de viejas promesas que crecen como racimos de uva y te miran directamente a los ojos cada vez que caen en tus manos. De ahí salió ‘Lucía y las estrellas’. De cientos de notas desperdigadas durante años por aciagos escondites de mi escritorio y mis discos duros; puesto que el proyecto ya nació en mí como idea (y no como libro) hace ya mucho, mucho tiempo…”

"De ahí salió ‘Lucía y las estrellas’. De cientos de notas desperdigadas durante años por aciagos escondites de mi escritorio y mis discos duros"

Confiesa que este libro de verso y prosa “ya existía como un proyecto imposible de realizar. Y como todas mis ideas (con vida propia) intentan hacerse hueco en mi mente caótica y desfragmentada pisoteándose unas a otras, con violencia y subterfugios. Un buen día vio la luz como tarea imprescindible y no tuve más que obedecer a mi instinto, que me obligó a llevarla a cabo”, añade. Cuando reunió todo el material desperdigado le di un título provisional y el trabajo de su ejecución pasó a ser una necesidad vital. Confiesa: “Desde entonces hasta hoy me obligué a mirar al pasado, a recordar las cosas buenas y más graciosas de nuestras vidas y cómo no, dilucidar un poemario de amor hacia mi hija que ahora puede no llegar a entender (y que creo puede llegar a molestarle) hasta que ella tenga el privilegio de ser madre dentro de unos años”, insiste.

Qué cuenta el libro, esta declaración de amor, amasada a lo largo de los años: “Encaminé el libro hacia aquellos momentos intrascendentes que germinaron como recuerdo en nuestras vidas, quizá demasiado normales, vulgares en algunos casos, pero que nos hicieron crecer juntos y descubrir que formábamos parte de un mundo compartido y complejo al que no hay que darle demasiadas vueltas si de verdad queremos ser felices”.

Consciente del peligro de una excesiva sentimentalidad de subrayados de cursilería, Josian Pastor dice que “me he desnudado por completo en lo sentimental, aunque he evitado por todos los medios la cursilería (no sé si lo he conseguido). No he utilizado demasiados artificios ni figuras retóricas, ni nada que pudiera entorpecer lo que significaba para mí este libro: una especie de epistolario, un poemario vital, una necesidad de decirle a mi hija que la quiero (aunque insisto, discutimos mucho). Dejar constancia de un recordatorio de lo que fuimos en otros tiempos para reencontrarnos en un futuro próximo. Sin ínfulas de grandeza. La unión filial de un padre y su hija, sus momentos, sus incursiones en la vida, sus chascarrillos de familia”.

"[Quería] Dejar constancia de un recordatorio de lo que fuimos en otros tiempos para reencontrarnos en un futuro próximo. Sin ínfulas de grandeza. La unión filial de un padre y su hija, sus momentos, sus incursiones en la vida, sus chascarrillos de familia”, dice

¿Y ella, cómo es Lucía?, la joven pianista que lo ha acompañado en algunas presentaciones. “Tuve momentos en los que quise incluir momentos negativos de nuestra relación (que también los hubo), dándoles un toque de humor, claro está. Lo que más me conmueve de ella es que a veces me escucha. Incluso piensa en las mamarrachadas que le digo, cuando hago de padre”, dice de bromas y de veras.

Josian Pastor es escritor, fotógrafo y creador de vídeo, y en un gesto de amor a su única hija, le ha escrito como un diario en el tiempo.
Josian Pastor es escritor, fotógrafo y creador de vídeo, y en un gesto de amor a su única hija, le ha escrito como un diario en el tiempo.
Josian Pastor.

Va más allá, con un punto de ironía y de coquetería. “Eso siempre me ha fascinado, puesto que nadie me ha escuchado nunca y nadie te enseña a ser padre, siendo la profesión más difícil y tediosa que he conocido Su virtud tocando el piano, su bagaje académico… Todo eso me fascina, pues yo siempre fui un bala perdida. La admiro sin decírselo, no sea que quiera imitarme y todo se vaya al garete”, agrega con una pose de autocastigo.

Josian Pastor reconoce que ha tenido un antecedente en su proyecto: el libro ‘Berna’ que “mi estimado Manuel M. Forega le escribiera también a su hija creo que en el noventa y seis del siglo pasado”.

DOS FRAGMENTOS

10._ BREVE DESEO

Cuando la oscuridad cierre mis ojos

y la nada envuelva mis sentidos

quisiera así me recordaras:

bebiendo de la sangre del verso,

prendido en la ilusión de tu mirada,

dibujando el sabor de tus suspiros,

queriendo volar como los pájaros,

viviendo en lo profundo del océano

mientras sueño tu mundo imaginario.

Pero contigo, Lucía,

como un par de dioses alados

sin miedo a la muerte ni al destino.

55.-¡ODIO TOCAR EL PIANO! (Fragmento)

Llevas diez años estudiando piano y solfeo en la prestigiosa academia de música Manuel de Falla, en Zaragoza. ¡Diez años! Nos hemos ilusionado contigo comprobando cómo mejorabas día tras día con el el virtuosismo que se requiere para interpreta piezas de Mozart, Bach, Beethoven, Chopin, Tchaikovsky, Granados, Williams o Satie. Y ahora dices que odias tocar tan bello instrumento con todas tus fuerzas. Ya no te sirven nuestros consejos. Ni siquiera los quieres oír. Todo lo que requiere un esfuerzo lo desechas. Sólo existen los amigos y la fiesta. ¿Te acuerdas cuando nos acompañaste al piano a Pepe de Uña y a mí en la presentación de nuestro libro 'Memento Vivere'. Tuve que rogarte durante meses. Lo convertiste en un suplicio.

-¿Me vais a pagar? -me dijiste con cierto aire triunfal-.

-¡Claro! Pero debes ensayar

(...)

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