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De Marianistas a ser un cronista visual de la élite política estadounidense

El zaragozano Eduardo Ezequiel, de 28 años, ha fotografiado a destacados representantes demócratas. Ahora funda su propia agencia de comunicación en Aragón.

El fotógrafo zaragozano Eduardo Ezequiel.
El fotógrafo zaragozano Eduardo Ezequiel.
Francisco Jiménez

A sus 28 años, Eduardo Ezequiel (Zaragoza, 1992), atesora una experiencia y unas vivencias nada habituales para alguien de su edad. Testimonio y actor en la reciente campaña presidencial estadounidense desde la trinchera demócrata, amigo y colaborador del actual Gobernador de California, cronista visual de conciertos en Zaragoza en su adolescencia, autor de reportajes fotográficos en El Salvador, la frontera mexicana o Guinea Ecuatorial... Un intenso relato vital hilvanado por un nexo común: una cámara de fotos.

El punto de partida de lo que posteriormente se ha convertido en su profesión se sitúa el día de su comunión, cuando recibió como regalo una cámara. "Era una Olympus MJU. Sin saberlo, me cambió la vida. En aquellos momentos ya me gustaba lo visual, me encantaban las revistas de viajes con sus imágenes e ilustraciones. Pero no podía ni imaginarme lo que vendría después", rememora. En un principio, inmortalizaba a sus amigos de Marianistas y los partidos del Real Zaragoza a los que acudía como orgulloso abonado. Un zaragocismo que transmitió al mismísimo Gavin Newsom, gobernador de California. "En 2015 sufrimos juntos por televisión el ascenso que estuvo a punto de producirse en Las Palmas", comenta.

A través de su hermana mayor María, heredó la pasión por la música en la adolescencia y forjó su mirada a través del objetivo en los conciertos celebrados en la capital aragonesa de La Habitación Roja o Micah P. Hinson. "Era un chavalín y aquello fue una escuela. Publicaba las fotos en fanzines", comparte.

El inicio de la etapa universitaria –comenzó a cursar Ingeniería Mecánica– le sumió en un ‘impasse’ vital y en cierto desencanto con la fotografía. "Llegué a vender mi querida cámara", lamenta.

Una deriva que revirtió gracias a su asunción de la necesidad de aprender inglés. En 2013 aceptó un trabajo por un año como ‘au pair’ en San Francisco que propició un providencial giro en su guión existencial. "Me pagaban el vuelo y el alojamiento, tenía un sueldo... Con el primer dinero que cobré me compré una Nikon D7000 y al poco mejoré con una D750. De repente, las piezas volvieron a encajar y recuperé la pasión por la fotografía", indica.

Consultoría política

La siguiente vuelta de tuerca se produjo a través del padre de los niños que cuidaba, con quien comentaba las noticias de los periódicos y debatía sobre política –otra de sus pasiones–. Le puso en contacto con una consultora política de San Francisco en la que ingresaría como becario pero en la que pronto asumió responsabilidades. Su primera misión fue dirigir la campaña de George Gascón para fiscal de distrito. Y ganó. No tardó en entrar en contacto y trabajar con otros ilustres políticos demócratas como Ed Lee –exalcalde de San Francisco–, Libby Schaaf –alcaldesa de Oakland–, Kamala Harris –actual vicepresidenta estadounidense–, Hillary Clinton y, sobre todo, con el citado Gavin Newsom. "Han sido casi siete años alucinantes, acompañándoles día a día en sus campañas, tocando todos los palos: desde la recaudación de fondos hasta las fotografías y los vídeos. Me siento un privilegiado", reconoce.

Tras descansar unas semanas en México del ajetreo electoral que ha llevado a Joe Biden a la Casa Blanca, Ezequiel regresó a finales de febrero a tierras aragonesas con el objetivo de arrancar su siguiente aventura: la creación de Moka Strategic, una agencia de comunicación centrada en las relaciones públicas y en la opinión pública. Un proyecto que ya está en marcha con sedes en Zaragoza y Los Ángeles. "Es una forma de poder compartir y ser útil con todo lo que he aprendido en Estados Unidos", aduce.

Un reto que no ha nublado sus inquietudes fotográficas. Junto al profesor madrileño en Denver Pablo Lillo ha fundado Frente Analógico, un club cuyo cometido es reivindicar la fotografía analógica –no digital– entre los más jóvenes. "He conseguido que en los Marianistas de Zaragoza, mi antiguo colegio, nos cedan el antiguo laboratorio fotográfico y desde mayo comenzaré a dar charlas a los más jóvenes, además de revelar los carretes de forma artesanal", concluye.

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