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Ocio y Cultura

NARRATIVA ESPAÑOLA. ARTES & LETRAS

Jordi Amat explica los demonios del periodista Alfons Quintà

El escritor e investigador publica la historia y la paradoja de un personaje que mandó mucho en Cataluña en los días de Pujol: 'El hijo del chófer'

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La foto de portada: Alfons Quintà y su padre, junto a Vicens Vives, con sus hijos, y Josep Pla, en los 50. 
Archivo Tusquets/Amat.

Bajo la apariencia de una crónica de la alta política y las finanzas catalanas desde el franquismo hasta hoy, el crítico y escritor Jordi Amat ha construido una novela de no ficción y hasta un ensayo sobre la psicología del poder. ‘El hijo de chófer’ podría ser una crónica periodística al uso, si no fuera por la irrupción de dos personajes que convierten el libro en una obra tal vez única se su género: Josep Quintàs, chófer del escritor Josep Pla, y el hijo de aquel, Alfons Quintàs, más tarde periodista de éxito.

Amat emplea en su relato una metáfora automovilística que suena muy literaria: los ángulos muertos. Se refiere el autor a aquellos hecho o facetas de la personalidad de sus antihéroes: Josep y Alfons, padre e hijo, que todavía hoy nos resultan incomprensibles y se convierten en enigma que alimenta y hace avanzar las páginas del trepidante relato. Pero conozcamos brevemente la trama:

En 1943, año del nacimiento de Alfons en Figueras, Josep Quintàs es un ambicioso viajante de textil que no duda en hurtar zapatos de la zapatería de Lluïsa, su mujer y revenderlos en su beneficio. El hallazgo del hurto deparará la primera fricción con los Sadurní, su familia política. Josep se siente humillado y desea prosperar en la vida. Pese a su escasa formación es un hombre ambicioso y da con la forma de medrar: hacer favores. Para ello, su única capital, que no es poco en la posguerra, es su coche de viajante: un Lancia, que empleará para llevar al periodista Manuel Brunet hasta la masía del también periodista y escritor Josep Pla en la cercana Llofriu. El encuentro es vigilado por la Guardia Civil al ser sospechoso de ocultar maquinaciones contra el régimen.

En aquella época Josep Pla se había convertido en el referente moral, político y literario del catalanismo burgués regionalista: una serie de industriales, financieros e intelectuales que tratan de organizar el post franquismo maniobrando en los límites de la legalidad franquista. Pla no es quien actúa, simplemente escucha, y concluye en una inquisición dirigida a su amigo, el historiador Jaume Vicens Vives: "¿Por qué en este país nadie dirá la verdad?".

Jordi Amat emplea otra metáfora: Camelot, para definir al círculo de Pla, donde se habla de la cultura y la historia catalana; se cierran grandes negocios con evasión de divisas y tráfico de influencia incluidos; o se organizan viajes secretos a Francia para reunirse allí con Josep Tarradellas. De este entramado, Josep Quintàs se convertirá en pieza clave. Pla y sus colegas lo necesitan para que los lleve de un sitio a otro con la mayor confianza y discreción posibles. Y su hijo, el niño Alfons Quintà: el hijo del chófer, viaja a veces en el asiento de detrás, o se sienta en una silla del mas Pla en Llofriu y escucha las conversaciones. Aprende, en una palabra, las astucias de los adultos.

Pero el verdadero problema de Alfons no son los tejemanejes de Camelot, sino que su padre ha abandonado a su madre. Conforme gana sustanciosas comisiones y amplía su influencia, apenas duerme ya en el hogar familiar de la calle José Antonio de Figueras; pues tiene queridas en distintos pueblos a las que atender. Alfons escucha las peleas, los gritos, los llantos de dolor de una madre que no le ama porque se siente abandonada. Este hecho creará a un adulto resentido, cuyo complejo de Edipo lo convierte en un demonio dostoyevskiano, un hombre poderoso que destruirá a su entorno y acabará por destruirse a sí mismo a lo largo de la Transición, el Pujolismo y el desafío independentista hasta su suicidio en 2016, etapa en la cual trabajará en Radio Barcelona, ‘El País’ o TV3.

Jordi Amat ha construido un relato magnífico, pletórico de intriga y, sobre todo, por lo que interesa a un novelista como yo, repleto de ángulo muertos que nos invitan a seguir pensando acerca de los misterios que envuelven a los personajes y a su forma de actuar. A modo de colofón destacó una reflexión del autor acerca del todopoderoso Jordi Pujol, hoy en la ignominia: «Pujol (…) conoce que el comercio de los hombres es la verdad profunda de la política».

NARRATIVA

'El hijo del chófer'. Jordi Amat. Editorial Tusquets: colección Andanzas. Barcelona, 2020. 256 paginas.

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