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Miguel Sebastián: “Buñuel me ha enseñado México como jamás imaginé”

El fotógrafo, autor de ‘Tierras varadas’, publica un libro sobre los lugares donde vivió el cineasta editado por el Instituto de Estudios Turolenses

Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
Una de las habitaciones de la Residencia de Estudiantes, donde estudió Luis Buñuel.
Miguel Sebastián.

Miguel Sebastián (Zaragoza, 1972) es un zaragozano accidental y un turolense de ida y vuelta. Hace algunos años dejó la ciudad y la provincia, sus vínculos tan estrechos con Ojos Negros, por Andalucía y ha vuelto con su propio fulgor, transformado en un fotógrafo inconformista. En un cazador de instantes y de emociones. Primero fue ‘Tierras varadas’, su mirada sobre la despoblación de Teruel, en blanco y negro. Y ahora publica ‘Buñuel, una maleta sin viaje’ (Instituto de Estudios Turolenses. Colabora el Centro Buñuel de Calanda), un libro de casi 200 páginas que recrea la vida, los itinerarios y los sueños de Luis Buñuel (Calanda, 1900-Ciudad de México, 1983) desde Calanda a Ciudad de México, pasando por Madrid, Toledo, París, Los Ángeles, California y otros lugares. El libro ha sido impreso por Brizzolis, el diseño gráfico y la maquetación es de Mauricio d'Ors y los trabajos de preimpresión son del fotógrafo Joaquín Puga.

¿Por qué Luis Buñuel, tras ‘Tierras varadas’?

Fue precisamente durante los últimos meses de producción de este libro, recorriendo los paisajes, pueblos y gentes del Bajo Aragón, en este acervo surgió Buñuel. Alguien había nacido en aquellos apartados y áridos territorios trascendiendo hasta la universalidad artística y al unánime reconocimiento como genio. ¿Cómo fue? Lo desconocía.

¿Qué descubrió en su cine, en su iconografía, en su forma de pensar que le llevó a considerar que merecía un libro?

Soñé este libro. Me fascinó su persona y su vida. Su propia vida, su época, todo me pareció absolutamente “cinematográfico”, después vino su cine. Descubrí en él su poesía, más allá de su impronta surrealista; el propio director nombra al cine como “instrumento de poesía”, autores como Octavio Paz, Andrei Tarkovski y otros aluden de forma inequívoca a su condición de poeta. Tengo debilidad por su cine mexicano, en él encuentro un componente más poético, más sugerente, más velado, quizás por no gozar de total libertad creativa en algunas producciones; supo disfrazar los guiones, las escenas, los actores, creando otras lecturas que transcendían la aparente simplicidad de la historia para envolverlos de su universo personal y para indagar en la condición más profunda del ser humano. Es cierto que surge una iconografía muy recurrente, podríamos hablar de ello, el erotismo, la religión, la muerte, la imposibilidad del ser humano ante la libertad… pero es muy subjetivo, y debe ser así, cada cual puede interpretar los signos, símbolos, figuras que le son más visibles o que más le fascinan. Afortunadamente para el cine Buñuel inundó de imaginación su obra, con significados personales y metáforas, y creo que solo él puede saber cómo y cuándo sus propias obsesiones y ensoñaciones tuvieron ésta o aquella escenificación. Es privilegio de los genios.

"El libro está hecho para los lectores, los que no conocen tanto a Luis Buñuel, como aquellos que han quedado fascinados por su obra. He procurado que ambos se encuentren con narrativas casi superpuestas"

Hay una clara evolución del libro anterior a este. Sin ir más lejos, el paso al color, algo que no contempló siempre. ¿Qué ocurrió, por qué cambió sobre la marcha?

Jamás había contemplado el color. Era como un lenguaje ajeno que no sabía conjugar, y así fue con Buñuel. Ya habíamos avanzado mucho con la edición en b y n y con la maquetación del libro; estábamos en el confinamiento de marzo, volví a repasar las fotografías de un visionado que había hecho en la Filmoteca Española de un home movie de 1940 en color, unas vacaciones de la familia Buñuel en su etapa de Nueva York, aquellas tonalidades desaturadas de las primeras películas en color, fue inmediato, dije: “Buñuel va a ser este color”. Fueron varios meses de edición encontrando una uniformidad y una tonalidad muy particular que me llevaba hasta aquellas primeras emulsiones en color, cambió completamente el propio diseño del libro. Todo.

Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
La torre de Calanda, donde nació Luis Buñuel en 1900.
Miguel Sebastián.

El libro no hace concesiones. ¿Cuál es su propuesta estética, dónde quería situarse, qué quería mostrar?

Durante casi tres años de producción, mi percepción emocional ha ido cambiando y también mi fotografía. Ha sido un proceso creativo continuo, fascinante y a la vez exigente, en diferentes países y con estancias prolongadas en cada un ellos. He abrazado los textos, correspondencia, documentos, localizaciones que mostraban un aspecto más personal y quizá menos conocido de los personajes. La fotografía permite diluir el presente cruzando esas líneas de espacio-tiempo, una imagen evoca tiempos distantes, pero la fotografía se nutre del presente, de una realidad tangible que es la imagen física, y para descubrir esas huellas era necesario llegar hasta ellas… España, París, Nueva York, Los Ángeles, México. Desde un principio planteé una narrativa muy cinematográfica, había que atar vida y también obra.

¿Cómo nos explicaría eso?

De una manera fluida se fue construyendo un guión, parte de él se ha conservado con fidelidad, y aparece en buena parte al final, las secuencias pasaban a ser fotografías, soñaba con ellas. México tuvo que esperar, se hizo allí. Aparecen personajes que fueron imprescindibles en la vida del cineasta y la propia narración de Jeanne Rucar de Buñuel. Debo decir que el guión cambió por completo cuando leí la biografía de su compañera, jamás había leído una biografía tan sincera, afectiva ni tan desprendida de sí misma, no hablaba tanto de ella, habla de Luis, y dije. "vas a ser tú quien narre esta historia, vuestra historia". Es fundamental en el libro, descubre como nadie puede hacerlo la faceta más personal y humana del cineasta. El libro puede ser la memoria de una mujer llena, repleta de la existencia de un hombre, ya cuando el tiempo se extingue y la ausencia se disfraza con recuerdos.

Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
Eje Central Lázaro Cárdenas, Ciudad de México.
Miguel Sebastián.

Empecemos por el origen. ¿Cómo mira Calanda?

Creo que en muchos de los lugares la mirada buscaba el pasado, era como si de forma verosímil, Buñuel regresara, y mostrara de nuevo “sus lugares”. ¿Qué recuerdos aflorarían en Calanda al pasear por este siglo? Quizás la infancia; la torre, las tempranas funciones en el desván, el estanque, el río, los tambores, las aventuras por áridos paisajes, los oficios religiosos, el toque de campanas.

¿Y Madrid y la Residencia de Estudiantes?

Por razones de edición y narrativa centré la etapa de Madrid en La Residencia de Estudiantes. Resulta casi mágico: los edificios, las habitaciones, los exteriores, todo golpeaba la visión de las fotografías de archivo que inmortalizan a Buñuel, Lorca, Dalí, Alberti, José Bello, Moreno Villa… Absolutamente sugestionado me parecía todavía encontrarlos allí. Me alojé varias noches, pude compartir cena y charla con lo que hoy serían los residentes del siglo XXI.

"¿Qué recuerdos aflorarían en Calanda al pasear por este siglo? Quizás la infancia, la torre, las tempranas funciones en el desván, el estanque, el río, los tambores, las aventuras por áridos paisajes, los oficios religiosos, el toque de campanas"

Buñuel fantaseaba que había sido engendrado en la luna de miel de sus padres en París. ¿Cómo es el París del libro?

Luis Buñuel rueda su última escena en aquel Passage Jouffroy, junto al Hotel Ronceray de París, “donde mis padres pasaron su luna de miel en 1899 y me engendraron”, dice en 'Mi último suspiro'. En el libro, el cineasta nos lleva hasta aquel pasaje, justo a su lado, el hotel.

Ha estado en Los Ángeles y en California… Y ahí vivió una de las aventuras más hermosas del proyecto.

En Los Ángeles hice dos etapas de su vida; después fue California, iniciando un viaje en coche que alargué por varios estados, buscando esos recuerdos del viaje que hizo la familia Buñuel en un Ford V8 desde Nueva York hasta Los Ángeles, recorriendo la misma ruta 66 que les llevó hasta el Oeste; sin duda es el viaje, todo es demasiado grande.

Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
Buñuel vivió y trabajó en Nueva York. Una imagen a lo Hopper: Staten Island Ferry'.
Miguel Sebastián.

¿Y México? ¿En qué medida México contiene a Buñuel y Buñuel contiene a México?

Creo que ambos contenidos se necesitaron, son partes iguales. Reciprocas. Después de 15 años sin rodar, es aquí donde desarrolla su definitiva dimensión como director. Su cine transcenderá la realidad tangible y cotidiana de un país, de una sociedad y de sus arquetipos, para envolver en ellos un universo personal que indaga en la condición más profunda del ser humano. Observando lo primitivo -la belleza compulsiva que transmite la libertad y el carácter revolucionario de este país-, aquí encontrará la llama de sus propias cenizas surrealistas. ‘Los Olvidados’, ‘El río y la muerte’, ‘Subida al cielo’, ‘La ilusión viaja en tranvía’... serán tejidos de realidad cosidos sobre su particular realismo mágico.

¿Qué hizo de excepcional en Ciudad de México? Se jugó hasta el pellejo.

Creo que lo más excepcional fue el simple hecho cotidiano de vivir en México, ser un ‘gachupín’ más, como decía el cineasta. Durante seis meses intenté aprender el México que vio a Buñuel. Olvidé que tenía un pasaporte extranjero, creo que si un viaje conoce la palabra fin, no ha sido un viaje, yo me quedé allí.. Espero volver muy pronto.

Hay muchas estéticas y fotos y fotógrafos en el libro. Aváncenos un poco…

Lo cierto es que me inspiran mucho más las reflexiones y las experiencias personales que los maestros, los grandes maestros, y la propia historia de la fotografía. Hay algo que siempre hago en las estancias -que suelen ser prolongadas-: procuro conocer a los fotógrafos y los trabajos de ese país, siempre surge una querencia y una cercanía. En México, pude contactar en extraordinarios fotógrafos y escuelas de arte que es inmenso el respecto y la atención que muestran por Luis Buñuel.

"Durante seis meses intenté aprender el México que vio a Buñuel. Olvidé que tenía un pasaporte extranjero, creo que si un viaje conoce la palabra fin, no ha sido un viaje, yo me quedé allí.. Espero volver muy pronto"
Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
El fotógrafo Miguel Sebastián, que reside desde hace pocos años en Ojos Negros.
Miguel Sebastián.

¿Por qué el desenfoque?

En ciertas fases del libro aparece. ¿Por qué? No lo sé. Surge ese momento, la percepción de la mirada cambia. El enfoque manual me permitía sentir la imagen. Quizás los recuerdos, el pasado, tienen más que ver con el momento que con la nitidez visual, parecen algo difusos.

¿Qué sabe ahora de Buñuel y de la fotografía que no sabía antes de empezar este proyecto?

Existen tantos retratos como personas lo amamos. Yo he llegado a conocer algo del mío, y es el que habita este libro, impregnado por su época y por el destino, su poética, los pasajes y personajes que me han emocionado. Sus huellas se encuentran latentes. Buñuel me ha enseñado México como jamás imaginé, y eso es mucha fotografía. Una gran lección de fotografía.

¿A quién le debe una edición tan especial? ¿Cómo se gesta, qué detalles o nombres le interesaría destacar? 

He encontrado en la imaginación y en el ensueño, la forma de “aproximarme” a Luis Buñuel. He quedado cautivado con la figura de Jeanne Rucar, en la afectividad de su memoria pude encontrar los pasajes más personales, aquellos que me han conmovido. 

Una de las frases más bonitas del libro es de ella. Dice: "Entre sus papeles encontré una carta para mí, la guardo con mucho cariño. En ella me dice: Jeanne, has sido la mujer de mi vida". 

Tuve la fortuna de transmitírselo así a su nieto Diego Buñuel, en una conversación muy especial para mí, también por sus palabras hacia el libro. Quedé impresionado con la personalidad de la actriz Silvia Pinal, quien tuvo la amabilidad de recibirme y de recordar. No olvidaré a tantas personas en tantos lugares que me ayudaron a conseguir estas fotografías. Intentamos transmitir lo que nos emociona; está hecho para los lectores, los que no conocen tanto a Luis Buñuel, como aquellos que han quedado fascinados por su obra. He procurado que ambos se encuentren con narrativas casi superpuestas. 

Miguel Sebastián publica 'Buñuel, una maleta sin viaje'.
Retrato de un joven con mascarilla o pañuelo en Ciudad de México.
Miguel Sebastián.
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