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Ocio y Cultura

"Goya no molesta en ningún sitio, su obra se admira hasta en Pakistán"

El escultor Carlos García Lahoz, que ha logrado que un parque ucraniano se llame 'Aragón', prepara una colección de joyería y un libro de cocina

Carlos García Lahoz, junto a una de sus obras instalada en Mercazaragoza
Carlos García Lahoz, junto a una de sus obras instalada en Mercazaragoza
Toni Galán

Nacido en Zaragoza en 1969, Carlos García Lahoz es uno de los escultores españoles más difíciles de encasillar. No sintió la llamada del arte hasta los 40 años y en apenas una década ha conseguido que su obra pueda verse en espacios públicos y museos de España, Ucrania, Georgia y China. En Aragón destacan piezas como 'Todos somos parte de la sociedad', colocada en la Ciudad de la Justicia y realizada en la prisión de Zuera dentro de un programa para la reinserción de presos a través del arte. O su obra de la plaza del Pilar en memoria de las víctimas del terrorismo; o 'Instinto maternal', instalada en Villanueva de Gállego. Tiene una especial relación con Ucrania, país en el que reside algunas temporadas a lo largo del año y donde desarrolla distintos proyectos artísticos, como 'Almas gemelas', exposición en la que su obra sirve de puente entre la de Francisco de Goya y la del poeta y pintor ucraniano Tarás Shevchenko, y que pudo verse en el Museo de Zaragoza en 2017 y 2018. En Uman (Ucrania), las autoridades le dedicaron un parque, que él quiso que llevara el nombre de Aragón. Allí, en el Parque Aragón-Carlos García Lahoz, hay placas honoríficas en homenaje a Goya, Buñuel o el mudéjar, y ondea permanentemente la bandera aragonesa. El año pasado representó a España en la primera feria de arte contemporáneo que se celebraba en Islamabad, la capital de Pakistán, donde además dio varias conferencias y 'master class'. Dirige un festival de cine ucraniano-aragonés con la colaboración de la Filmoteca de Zaragoza, la Academia del Cine Aragonés y la Oficina Registro del Cine Ucraniano. Hace unos días donó una obra al Museo de Zaragoza.

Usted es el escultor 'oficial' de Mercazaragoza.

Tengo allí seis obras. He trabajado en Mercazaragoza. Me dedicaba a la importación y exportación de pescado, y mi vida, de lunes a domingo, estaba consagrada a mi negocio. Zaragoza es un importante punto logístico, de pescado y de otras materias, y aún podría serlo más si explotáramos mejor nuestra ubicación estratégica. Ganaba dinero, pero siempre me ha gustado el arte y, de hecho, era un pequeño coleccionista. Llegué a un punto en que vi la necesidad de darle un giro a mi vida.

Y en 2009 lo dejó todo para ser artista. Escultor.

Fue parte de un proceso largo, en el que cada vez iba dedicando más tiempo al arte. Con motivo del 25 aniversario del Mercado de Pescados se organizó una exposición, mi primera muestra, y Mercazaragoza, además, decidió comprarme una obra. Aquello colmó mis sueños. Siempre he creído que todas las cosas que hagas en la vida tienen que estar orientadas a ser feliz. Me reciclé como pude para crear otro mundo en el que yo lo fuera; y elegí el arte. Todo lo que necesito para realizar mis esculturas lo he aprendido en los talleres de un herrero y de un chapista, amigos míos.

En apenas once años ha conseguido que una veintena de sus obras, entre pinturas y esculturas, puedan verse en plazas y museos de España, Ucrania, Georgia y China. Sorprende su popularidad en Ucrania.

Después de decidir dedicarme al arte, que es un mundo muy complicado, descubrí que todo me sería más fácil aquí, en España, si antes conseguía ser conocido fuera. Yo había estado en un viaje de trabajo en Ucrania y me gustaba el país. La capital, Kiev, tiene entre tres y cuatro millones de habitantes, muchos museos y mucha hambre de arte contemporáneo. Pensé que podía ser un buen punto de partida para intentar exponer en Moscú. En 2014 presenté un proyecto al Museo de Arte Moderno de Kiev y me lo aceptaron. En colaboración con un herrero ucraniano que solo sabía ruso hice ocho esculturas. La exposición gustó mucho y me abrió muchas puertas en aquel país. De hecho, la adoptaron y la llevaron por los museos nacionales del país. Algunos proyectos y exposiciones, como la del CDAN en Huesca, me han llegado así, porque alguien ha visto mi trabajo y ha decidido apostar por él. Al final siempre hay alguien que cree en ti. Y tiene mucho mérito, porque fichar a un 'Messi' todo el mundo estaría dispuesto a hacerlo, pero apostar por alguien no consagrado ya es mucho más complicado.

Y su escultura, ¿cómo es?

Conceptual y geométrica. Indaga en conceptos de la vida cotidiana, como la soledad, el amor, la hipocresía, la estupidez o la enfermedad. Mi material es el acero, en tres colores: gris, rojo y negro. Me gusta manipular y soldar el hierro.

Su desembarco en Moscú no ha llegado...

Esa posibilidad sigue estando ahí, pero a mi Ucrania me trata como a un gran artista, me ha abierto las puertas de su casa y no sé si las autoridades culturales entenderían que colaborara con Rusia.

Usted está tan bien considerado allí que tiene una obra suya a la entrada de la Academia Nacional de Bellas Artes.

No fue fácil. Antes de la inauguración hubo cierta polémica porque algunas instituciones consideraban que era más apropiado que un artista ucraniano estuviera representado en un lugar tan significativo, pero muchos intelectuales, profesores de universidad y artistas defendieron mi obra.

Carlos García Lahoz, en el parque Aragón de la ciudad ucraniana de Uman
Carlos García Lahoz, en el parque Aragón de la ciudad ucraniana de Uman
Heraldo.es

Y ha conseguido que un parque en Ucrania se llame 'Aragón'.

El parque es maravilloso y en él ondea permanentemente la bandera de Aragón, junto a la de España y la de Uman, ciudad a unos 200 kilómetros de Kiev, donde se ubica. Todo surgió porque el alcalde compró una de mis esculturas, la primera de la serie 'Instinto maternal', para instalarla en un espacio verde de la ciudad. Y en el acto inaugural lanzó la idea de crear un parque dedicado a mi obra y que llevara mi nombre. Hablando con él, le convencí de que fuera un lugar dedicado a la cultura aragonesa. Hay un espacio reservado para colocar placas conmemorativas. Se inauguró el 3 de octubre de 2018 con placas a Goya, Buñuel, Víctor Ullate y el mudéjar aragonés. La última que les he entregado rinde homenaje a Pradilla.

Usted vivió la revuelta de Maidan en Kiev en el invierno de 2013-2014. ¿Corrió peligro su vida?

Sí. En aquel momento preparaba una exposición en la sede de la Unión de Arquitectos de Ucrania. El cónsul me avisó de lo peligrosa que era la situación, pero no me fui. Lo viví todo en directo, estuve en peligro y vi muertos en el metro y en las calles. Luego hice una exposición sobre todo ello. Estuvo en el CDAN de Huesca, entre otros sitios.

El año pasado fue el único español invitado a participar en la I Feria de Arte Contemporáneo en Islamabad, la capital de Pakistán.

Y me han vuelto a invitar este año, a exponer y a dar 'master class' de escultura. Presenté allí mis proyectos en torno a Goya, y el pintor de Fuendetodos siempre despierta interés. En Pakistán han alucinado con Goya. Llevé una obra mía y 20 grabados del genio, y aunque tenía un poco de miedo de que algunos de los grabados son muy duros desde el punto de vista de la religión musulmana, lo cierto es que la muestra gustó muchísimo. Goya no molesta en ningún sitio, ni en Ucrania ni en Pakistán, y allí su obra ya la admiran.

También es pintor y fotógrafo premiado, en breve va a lanzar una colección de joyería, en oro y plata, y está a punto de publicar un libro de cocina en Ucrania.

‘Cocina española para las rubias de Ucrania’, título que allí lo ven divertido y sin tintes inapropiados. Pero en España se publicará con otro título.

Seguro que incluye la receta de pollo al chilindrón.

Casi acierta, pero no. Publico una receta de cordero al chilindrón. Hay un poco de todo, desde tapas a postres, pero destacan especialmente los pescados, que es la cocina que yo he desarrollado más. 

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