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El arte contemporáneo aragonés refuerza su presencia en ARCO

Además del estand institucional, varios creadores aragoneses tienen presencia en una feria en la que la baronesa Thyssen se ha interesado por la obra del oscense Vicente García Plana.

Cuando los artistas, galeristas o Instituciones. Públicas o privadas, acuden a Arco, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo que este miércoles ha abierto en Madrid las puertas de su 38 edición, su objetivo es vender, mostrar sus obras y, sobre todo, dicen los expertos, establecer relaciones. El artista multidisciplinar Vicente García Plana (Huesca, 1968) no dejó pasar la oportunidad y pudo explicar su trabajo, expuesto en el estand de Aragón en la feria madrileña, a una de las más importantes mecenas y coleccionistas mundiales de arte, la baronesa Thyssen, Carmen Cervera.

‘100 retratos’ es la pieza que García Plana ha llevado a Arco, “la obra más importante de toda mi carrera”, que ya ha estado expuesta en el IAACC Pablo Serrano, “y que cambia el sentido a toda mi trayectoria, porque ha cambiado mi percepción del arte. Yo siempre había trabajado bajo criterios puramente estéticos y en el momento que hago esta pieza empiezo a juntar el tema afectivo con el tema plástico”.

Aragón vuelve a ARCO con un estand vertebrado en torno al IAACC Pablo Serrano, y en el que además de los espacios públicos de toda la región dedicados al arte también colabora la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Aragón.

Además de Nacho Escuín, director general de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, asistieron a la inauguración del estand las coordinadoras del mismo, Myriam Monterde y Ana Revilla, y los tres artistas con obra en el mismo: Vicente García Plana, Yann Leto y Cristina Huarte, además de otros creadores como Carlos García Lahoz o Lorena Domingo. También acudieron el director del IAACC Pablo Serrano, Julio Ramón, y la directora honorífica del mismo y nuera del escultor de Crivillén (Teruel) considerado uno de los artistas más influyente de España en el siglo XX, Susana Spadoni.

Pero la presencia aragonesa en ARCO no se limita al estand de la DGA y artistas como Antonio Fernández Alvira, Fernando Sinaga, José Manuel Broto, Néstor Sanmiguel, Ricardo Calero, Enrique Radigales, Eugenio Ampudia o el propio Yann Leto disponen de obra colgada en diferentes galerías de la feria.

Leto, nacido en Burdeos en 1978, pero residente en Zaragoza desde hace años, y considerado en su día el ‘enfant terrible’ de Arco por sus arriesgadas y rompedoras propuestas, explicaba que ya lleva unos cuantos años en Arco, "y es necesario para un artista estar aquí porque en el panorama español del arte la cosa está un tanto floja". "Aunque España es un país en el que hay muy buen nivel de artistas y galerías, igual hay poco apoyo a la cultura a nivel institucional y el artista sobrevive más que vive por lo que estar aquí te permite vender y ver un poco la luz”.

Leto considera que el panorama del arte contemporáneo en Aragón “está ahora levantando". "Aunque bien es cierto que las galerías sufren un poco, pero la apuesta institucional, con el centro Pablo Serrano, hace que se empiece a apostar por los artistas aragoneses, porque pienso que hay un muy buen nivel, pero tenemos que movernos fuera, al menos en Madrid”.

La joven Cristina Huarte (Zaragoza, 1988) debuta en ARCO con un fragmento de su obra ‘Snippets’, en la que expresa un tormentoso universo de relaciones personales y cierta violencia través de diferentes técnicas en las que combina, muchas veces, el dibujo y la pintura. “Lo mejor es no esperar nada”, decía Cristina sobre su presencia en la feria, “y yo he venido simplemente ilusionada a Arco, nunca imagine estar aquí, y ha sido una sorpresa que contaran con mi trabajo".

Por lo demás, el estand de Aragón tiene como objetivo dar a conocer las diferentes propuestas de la programación de exposiciones y actividades que vertebran el tejido artístico a través de los museos de la comunidad vinculados con el arte contemporáneo. Hay disponible un folleto con la programación de los centros de la Comunidad, así como un audiovisual que traslada a los espectadores al IAACC Pablo Serrano y al Centro de Arte y Exposiciones de Ejea de los Caballeros, en la provincia de Zaragoza; al Centro de Arte y Naturaleza (CDAN), de Huesca; y al Museo de Teruel, la Fundación Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora, el Museo Juan Cabré de Calaceite y el Centro Buñuel de Calanda, todos en la provincia de Teruel. Igualmente, un vídeo lleva a ARCO las diez galerías (nueve de Zaragoza y una de Huesca), que se agrupan en la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Aragón.

Durante la feria, el espacio aragonés en Arco ha programado una serie de actividades entre las que se encuentran, por ejemplo, la presentación de la programación del IAACC Pablo Serrano para 2019, a la que este jueves, y coincidiendo con la inauguración oficial de ARCO por parte de los Reyes Felipe VI y doña Letizia, asistirá el presidente de Aragón, Javier Lambán.

En esta 38 edición de Arco habrá 203 galerías de 31 países, 300 coleccionistas internacionales y se espera un impacto económico de 140 millones de euros. Perú es el país invitado, lo que ha supuesto un importante desembarco de artistas de esa nacionalidad, con 24 creadores y 7 galerías. Incluso, el premio Nobel de aquel país, Mario Vargas Llosa, ofreció la conferencia inaugural de la feria.

Una feria, en fin, en la que como casi siempre, estalló la polémica. En este caso, con la presencia, en la galería italiana Prometeo Gallery, de Ida Pasani, de la obra ‘ninot’ de Santiago Sierra, una imponente escultura de 4,4 metros del rey Felipe VI, que cuesta 200.000 euros, pero cuyo comprador, si lo hay, debe de firmar el compromiso de quemarla, como sucede con las fallas valencianas. La dirección de la feria, a diferencia de lo ocurrido el pasado año con otra obra de Sierra, ‘Presos políticos’, no retirará la misma de ARCO. De momento, nadie se atreve a comprar la representación de Felipe VI para quemarlo después.

Por lo demás, como viene sucediendo recurrentemente en cada edición, en la feria internacional de arte contemporáneo las obras más caras son las de los representantes de las vanguardias del siglo XX –la discusión es si las vanguardias del siglo XX deben de considerarse arte contemporáneo- como ‘Personaje y pájaro’, cuadro que pintó Joan Miró en 1963 y que cuesta 4 millones de euros en la galería Lelong o el Kandinsky de 1942 de 1,8 millones de la galería Fernando Navarro. Cosas del arte… contemporáneo.

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