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VIVIR PARA LEER. 'ARTES & LETRAS'

Víctor Juan: "Siempre estamos a tiempo de ser felices"

El autor de 'Marta' (Pregunta) y 'Ramón Acín' (Fundación Ramón y Katia Acín) explica sus pasiones y manías de lector y sus claves de escritor 

Víctor Juan. Cuestionario Vivir para leer.
Víctor Juan reedita 'Marta' y publica una biografía ilustrada de Ramón Acín.
Luis Rabanaque.

¿Cuál es el primer libro, o los primeros libros, que le cambiaron la vida?

De niño leí ‘Viaje al centro de la Tierra’, ‘El conde de Montecristo’, ‘Los tres mosqueteros’ y ‘El guerrero del antifaz’. En la adolescencia viví en las Rimas de Bécquer.

¿Y el que e reveló los poderes de la literatura?

Me conmovieron enormemente ‘La cabaña del tío Tom’ y ‘Ofendidos y humillados’.

¿Quiénes son los autores de su vida?

Los hermanos Grimm, Verne, Salgari, García Márquez, Antonio Muñoz Molina, José Luis Sampedro… Algunos de los autores de mi vida son también mis amigos: Fernando Sanmartín, Ignacio Martínez de Pisón, Miguel Mena, Pepe Melero, Rodolfo Notivol, Santiago Gascón… Tengo sus libros dedicados en casa y me han hecho el mundo más grande con su amistad.

¿Qué libros Le acompañan siempre, o casi siempre?

Aún no he vivido en una isla desierta, pero estuve encerrado en una habitación plomada de un hospital durante 48 horas y me llevé ‘Leer para contarlo’, ‘Piedad’, ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ y ‘Te veo triste’.

¿Qué busca en la literatura, en la que escribe y en la que lee?

Emoción. Me interesa más lo que ocurre en el corazón de quien lee que lo que sucede en la historia que se cuenta.

¿El inicio que más le conmovió o le conmueve?

La dedicatoria de 'El Principito': «A Léon Werth»

¿Y el final?

El de ‘El coronel no tiene quien le escriba’.

¿Tiene un personaje favorito de ficción? ¿O varios?

Cyrano de Bergerac, que prestaba la palabra a otros haciendo bueno aquello de que la poesía no es de quien la escribe sino del que la necesita y el Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán.

"Algunos de los autores de mi vida son también mis amigos: Fernando Sanmartín, Ignacio Martínez de Pisón, Miguel Mena, Pepe Melero, Rodolfo Notivol, Santiago Gascón… Tengo sus libros dedicados en casa y me han hecho el mundo más grande con su amistad"

¿Quiénes son los poetas que más Le emocionan?

Pedro Salinas, Miguel Hernández, Ángel González, Vicent Andrés Estellés.

¿Y los cuentistas?

Cortázar, Borges, Chejov y Manuel Rivas

¿Qué manuales o memorias o autobiografías de pedagogos rescataría del olvido?

Hemos recuperado las memorias de Palmira Plá, de Valero Almudévar, de Santiago Hernández Ruiz y el diario de María Sánchez Arbós. Sueño con encontrar las de Ildefonso Beltrán, maestro nacido en Monzalbarba, inspector en Huesca durante la II República, diputado en Cortes por el Frente Popular y exiliado en Venezuela.

¿Los tres últimos libros, más o menos recientes que te hayan conmovido?

‘El olvido que seremos’ de Héctor Abad Faciolince, ‘Carta a D. Historia de un amor’ de André Gorz y ‘Os contaré quién’ soy de Fernando Sanmartín.

¿Colecciona algún autor, es fetichista?

Soy fetichista en los libros y en otras cosas. He reunido casi toda la obra de Jesús Moncada y de Manuel Vázquez Montalbán.

"Leer es proyectarse en las palabras que ha escrito otra persona. Leer siempre es cosa de dos: de quien ha escrito un texto que ya no le pertenece en cuanto otros ojos leen y de quien lo lee, lo interpreta y lo hace suyo"

¿Cuál es el libro de su biblioteca que tiene una historia especial, singular o emotiva?

‘Mi diario’ de María Sánchez Arbós en la edición de México de 1961, de la que solo se hicieron 100 ejemplares. Y todos los libros que me regalan mis hijos porque ellos los han descubierto primero. Los hijos viven por su cuenta, leen por su cuenta y te regalan aquello que les parece valioso, tal y como yo hacía cuando los llevaba de la mano por la vida.

¿Ha hecho más locuras por amor o por la literatura?

Definitivamente, por amor. Soy de esa clase de tipos que también escribe para que le quieran.

¿Hay una cita o un fragmento de un libro que le defina o que le guste especialmente?

En ‘La lengua de las mariposas’, de Manuel Rivas, me conmueve el fragmento en el que el padre de Moncho dice que los maestros son las luces de la República. Y los diálogos de Mario Jiménez y Pablo Neruda en ‘El cartero de Neruda’ cuando el joven le confiesa que quiere ser poeta.

¿Dónde lee, en qué soporte, en qué momentos al día, cuánto tiempo?

Leo casi siempre en papel, aunque también estoy cómodo leyendo en pantallas. Leo, sobre todo, en las noches de verano. Cuando era estudiante acumulaba libros y el deseo de leer para las vacaciones. Durante el curso siempre tengo otras urgencias.

¿Cómo son sus originales? ¿A mano, a ordenador, con enmiendas?

Escribo en el ordenador. Después de leer varias veces en la pantalla, imprimo el texto y corrijo con tinta azul y negra. Me gusta volver una y otra vez sobre el texto para acuchillar las palabras como el carpintero acuchilla la madera. Los textos entonces ganan en profundidad y en esencia, como los fondos que preparo para mis arroces.

¿En qué consiste leer?

Leer es proyectarse en las palabras que ha escrito otra persona. Leer siempre es cosa de dos: de quien ha escrito un texto que ya no le pertenece en cuanto otros ojos leen y de quien lo lee, lo interpreta y lo hace suyo.

¿Cómo nos explicaría la novela ‘Marta’ (Pregunta)?

‘Marta’ es la historia de un reencuentro de dos personas que se quisieron treinta años antes y se preguntan por lo que han sido y lo que podrían haber sido. ‘Marta’ es un alegato en favor de la felicidad, del valor de la palabra, de las convicciones por encima del interés.

¿Le sienta bien eso de decir que es una novela romántica sobre las segundas oportunidades?

No me sienta mal. Pero ‘Marta’ no es una historia de una segunda oportunidad. En ‘Marta’ se defiende que siempre estamos a tiempo de ser felices. A la segunda, a la tercera o a la décima. ‘Marta’ también una novela sobre la memoria, el paso del tiempo, la defensa de lo justo y sobre Zaragoza.

¿Por qué le ha marcado tanto Ramón Acín? ¿Qué Le persigue de él que escribe y reescribe su historia como si fuera la primera vez que lo hace?

De Ramón Acín me impresiona la ternura cotidiana con la que vivía, su sentido del humor y que pudiendo estar del lado de los poderosos, eligiera estar del lado de los humildes. Vivo en el mismo escenario en el que él vivió. Atravieso diariamente el parque, doy clase en las mismas aulas, converso con los estudiantes en los pasillos como él mismo conversaría.

¿Qué encuentra en sus diálogos con tantos profesores que publica en el ‘Escolar’ de HERALDO?

Grandes dosis de utopía. Compromiso con los escolares y con la sociedad. Y la ilusión compartida por muchos de ellos de hacer el mundo mejor.

"De Ramón Acín me impresiona la ternura cotidiana con la que vivía, su sentido del humor y que pudiendo estar del lado de los poderosos, eligiera estar del lado de los humildes. Vivo en el mismo escenario en el que él vivió"

¿Siente que su misión es rescatar y divulgar la labor de los pedagogos?

Rescatar la memoria de estos hombres y mujeres nos permite entender la escuela de hoy y la sociedad de hoy. Rescato la memoria de estos educadores para terminar con el silencio y el olvido, que siempre son injustos.

¿Qué es para usted ser novelista?

Es la ocasión de ponerme en la piel de los personajes. Pretendo contar como contaban las mujeres de la calle Vieja de Caspe cuando se reunían en la calle en las noches de verano para tomar la fresca. Habían leído pocos libros o ninguno, pero tenían una historia que contar: su propia vida.

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