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Magdalena Lasala: "El tormento gozoso de la creación para mí no es dolor"

Nacida en Zaragoza en 1958, es Premio de las Letras Aragonesas de 2014. Publica ‘La emperatriz goda’ (La Esfera) y reedita ‘Jimena’ (Pregunta)

Magdalena Lasala publica 'La emperatriz goda' y 'JImena'.
Magdalena Lasala viaja por la Historia a su antojo.
Javier Cebollada/Efe.

¿Cuál es la aleación de poesía y prosa en las narraciones de Magdalena Lasala?

La fusión depende de la actitud interior a la hora de encarar el texto. Bebo de la poesía siempre que puedo porque es un perfecto hilo conductor de comunicación con el yo interior del lector.

¿Qué debe tener una mujer para que escriba de ella?

No me lo planteo de antemano. Descubro mucho más al investigarla que lo que contiene la idea preconcebida de ella como personaje histórico.

¿Hay en usted un fenómeno de sublimación deliberado o se pones a investigar y descubre dignidad, libertad y rebeldías apenas conocidas en sus personajes?

Me niego a lo deliberado. Busco y encuentro, armo las piezas, construyo un perfil psicológico, estudio la relación con el contexto, elaboro las motivaciones del personaje, me meto en su piel para mirar con sus ojos.

Usted es Premio de las Letras Aragonesas de 2014. Si tuviera que decir qué te mueve a escribir, desde dentro, ¿qué diría?

Mi propia esencia es la creación. Mi relación con la vida es a través de la escritura; la necesito y me surge como respuesta.

Y ¿en términos de mensaje? Parece que siempre hay una vuelta de tuerca, una vindicación, que elige un asunto y desde él crecen sus criaturas.

En mis novelas siempre subyace un tema interno, desde luego, pero no lo expongo como mensaje. Me interesa aportar otra perspectiva, descubrir lo que tienen todavía que contar los personajes y sobre todo comprenderlos desde su interior.

¿Cuando se escribe del pasado también se escribe del presente y del futuro o el novelista histórico tiende al escapismo?

Escribo de lo que investigo sobre la Historia y forzosamente lo traigo al presente. Busco la mirada de hoy sobre la vivencia del pasado desde los ojos del personaje. Y eso implica sin duda al futuro, que se forja cada día. No hay escapismo en mi caso.

"Mi objetivo es recrear su verdad histórica, construir su perfil psicológico y la relación con su época. Al mirar la Historia sin conformismos se revelan cosas que habían sido negadas o ignoradas"

Sus mujeres, por lo regular, llámense Jimena o Gala Placidia o Isabel de Segura, o tantas y tantas otras, en tus libros recuperan belleza, arrojo, importancia histórica… ¿Ha sido así o lo fuerza un poco por aquello de la construcción del personaje?

Rechazo la simplificación con que han llegado hasta hoy muchos de los personajes femeninos de la Historia, reducidos a estereotipos que no se han cuestionado. Mi objetivo es recrear su verdad histórica, construir su perfil psicológico y la relación con su época. Al mirar la Historia sin conformismos se revelan cosas que habían sido negadas o ignoradas. Cada una de las figuras femeninas que exploro en mis novelas ha dejado un legado histórico que también tiene que ver con su temperamento, nunca igual en unas y otras.

Dentro de ese ennoblecimiento general que propone, también está la fuerza del erotismo, la necesidad de amar. ¿Quién ama de verdad: sus personajes, a los que quizá les de una segunda oportunidad, o la escritora?

Lo que planteo es la posibilidad de que el lector sienta al personaje de carne y hueso: en sus emociones, en su modo de ser, cómo vivió, cómo afrontó las circunstancias que le tocaron vivir, las motivaciones para sus acciones, sus esperanzas o intenciones. A partir de ahí soy coherente con las piezas y construyo mi hipótesis como novelista. Mi objetivo al escribir novela histórica es aportar la perspectiva humana y que el lector sienta vibrar al personaje como algo vivo.

Vayamos con Jimena, cuya novela acaba de reeditar en Pregunta. ¿Qué le debe ella al Cid y el Cid a ella?

La mitificación del Cid Campeador ha actuado sobre el conocimiento de la historia de nuestro siglo XI como una inmensa pantalla que relegó a la sombra a otros grandes personajes coetáneos de Rodrigo Díaz, como Jimena, o Alfonso VI, uno de los monarcas más importantes e insólitos que ha tenido la tierra hispana, o su hermana Urraca. La historia se ha contado como se ha contado y ahora construimos nuevas perspectivas que enriquecen su interpretación.

¿Por qué debe importarnos Gala Placidia, qiue protagoniza 'La emperatriz goda'? ¿Qué ha encontrado en ella que no sabíamos?

La personalidad rotunda de Gala Placidia la hizo decisiva en su tiempo, más importante y crucial que muchos emperadores y otras emperatrices a lo largo del declive romano, sin embargo ha llegado a través de la Historia como la imagen fría de una mujer ajena a lo que ocurría a su alrededor. Al abordar su figura, he querido trascender la crónica de los hechos y reconstruir las motivaciones, los secretos y las intenciones, que sólo pueden estar en la parte personal del personaje.

Fue condenada al exilio, por razones políticas y por las escandalosas relaciones con su hermano Honorio. ¿Por qué se dice eso siempre?

Porque es más fácil menoscabar a un personaje histórico incomprendido que implicarse en indagarlo en toda su dimensión. La cuestión de sus relaciones familiares es mucho más compleja y la trato en mi novela particularmente. He querido comprender a Gala Placidia desde su interior y desde sus propias razones como protagonista de una de las épocas más turbulentas del Imperio Romano, entrar en su mente y en su piel, y deducir lo que ella sentía.

Está a punto de publicar su obra poética completa. Al menos prepara la edición. ¿Qué has querido decir como poeta y cómo cree que lo has dicho?

Preparo una 'Antología', pero antes va a salir un nuevo poemario, 'El amor, la vida y tú', con la poesía escrita a lo largo de tres años, que me apetece mucho. Es una poesía vivida como una sucesión de viajes diversos que crean capítulos con fisonomía propia. Siempre necesito volver a la poesía.

Vivimos un período extraño con la pandemia. ¿Se ha planteado dedicarle una novela, ha abierto un diario?

Me gustaría hablar de la pandemia ya en pasado. No he pensado en una literatura en torno a ello. Mis reflexiones y análisis los vuelco en los artículos de opinión en HERALDO sobre la realidad de lo que estamos viendo.

¿Cuál ha sido para Magdalena Lasala lo más impresionante de estos meses de pandemia, lo que le ha tenido el corazón en vilo?

Que no ha acabado y aún caminamos a oscuras.

"Me gustaría hablar de la pandemia ya en pasado. No he pensado en una literatura en torno a ello. Mis reflexiones y análisis los vuelco en los artículos de opinión en HERALDO sobre la realidad de lo que estamos viviendo"

Has pasado de dedicarse a la gestión cultural en Ibercaja a la escritura a tiempo total. ¿Cómo le ha cambiado la vida, cuáles son ahora sus desvelos y ambiciones?

Ser consciente de los cambios de ciclo o de momento vital, es fantástico. Me siento feliz y en paz con mi etapa de profesional en la gestión de la Cultura y haber llegado a hoy, aún más plena de ilusiones y proyectos que antes, me encanta.

Analiza, en estas páginas de HERALDO en sus columnas, la vida diaria. ¿Cómo le contaría esta España a sus lectores si viviera dentro de dos o tres siglos?

Dependería del espacio que tuviera para hacerlo…

¿Qué es lo más doloroso de su oficio? ¿No poder meter tanta documentación como manejas?

El tormento gozoso de la creación no es dolor. En cuanto al estudio que requiere, lo que importa es que la información sea destilada a través del texto, que se produzca la alquimia con la mezcla de todos los elementos.

Usted no es una escritora realista. ¿Para qué le sirve la realidad?

Para comprobar que los deseos se realizan.

Cuanto está en crisis y no le sale algo, ¿a quién acude, quién le ayuda?

Mis tres fuentes: paciencia, firmeza y constancia.

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