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Ocio y Cultura

Ana Alcolea: "La vida, como las novelas, es inesperada, cada minuto te sorprende"

La escritora de literatura infantil y juvenil gana el Premio de las Letras Aragonesas 2019

ANA ALCOLEA EN EL PRINCIPAL / 03-10-2018 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Ana Alcolea acaba de publicar 'El abrazo de las amapolas', con ilustraciones de David Guirao.
Guillermo Mestre

La escritora zaragozana Ana Alcolea, columnista de HERALDO, fue galardonada ayer con el Premio de las Letras Aragonesas 2019. La noticia le sorprendió en Noruega, país en el que vive durante temporadas y donde ha pasado la pandemia. Allí están ahora en pleno sol de medianoche, esos 73 días entre abril y agosto en los que el sol no se pone, e intentando retomar también la vida normal. Fue el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Felipe Faci, quien llamó por teléfono a la escritora para comunicarle el fallo del jurado. "Estoy muy, muy emocionada –aseguraba a HERALDO Ana Alcolea–. Y agradecida, claro. Porque me premian a mí pero creo que también a toda una generación de autores que nos hemos especializado en la literatura infantil y juvenil porque entendemos que crear lectores adultos y con espíritu crítico es la base de una sociedad avanzada y libre. Es la primera vez que un autor de este tipo de literatura gana el premio, y supone un espaldarazo para los escritores que la cultivan en Aragón". Es, también, la cuarta mujer que recibe esta distinción, tras Ana María Navales, Soledad Puértolas y Magdalena Lasala.

Ese punto reivindicativo del galardón es un atractivo añadido para la escritora, exponente de una generación que triunfa en toda España con sus obras. Ella bromea y achaca la cantidad y variedad de escritores e ilustradores que cultivan el género infantil y juvenil "al cierzo y al Canal. Creo que las aguas de Zaragoza nos dan el carácter y las fuerzas necesarias en nuestro trabajo".

"La literatura no tiene edad –añadía ayer Ana Alcolea–. Siempre he dicho que he escrito todos mis libros pensando en lectores de cualquier edad. No entiendo cómo la literatura infantil y juvenil en determinados círculos aún tiene el estigma de ser de menor calidad que la orientada ‘para adultos’. Es más difícil escribir para niños que para adultos, y para jóvenes aún lo es más. Afortunadamente ya se nos está empezando a reconocer el trabajo que hacemos para potenciar la fuerza que tiene la palabra a la hora de crear personas libres. Nosotros nos movemos muchísimo, viajamos constantemente para participar en actividades con niños y jóvenes precisamente para ayudar a eso. Estamos al pie del cañón 365 días al año porque creemos en esto, porque nos hemos comprometido con la literatura, la palabra y la sociedad. La palabra es lo que nos define como seres vivos".

Alcolea acaba de pasar el confinamiento en Noruega, que ha sido más suave que en España. Y pese a que la mascarilla allí ya no es obligatoria, aún se viven las consecuencias de la pandemia y la frontera con Suecia permanece cerrada. "Y se guardan las distancias –añade–. Nosotros aún no hemos tenido contacto social con nadie. Ni nosotros ni nadie de nuestra generación, aunque el estilo de vida aquí ya tiene habitualmente una mayor distancia social que en España. Entre los más jóvenes ha habido casos, como en toda Europa, de fiestas y concentraciones en las que se han saltado las reglas".

Si ya de por sí Ana Alcolea encuentra en sus estancias en Noruega las condiciones idóneas para escribir, durante el periodo de confinamiento se ha empleado a fondo en varios proyectos que tenía en marcha. Alguno de ellos, como una novela infantil que publicará Anaya, llegará a las librerías el próximo octubre. También ese mes se publicará (HarperCollins) una novela para adultos ambientada en la Transición española y cuya escritura confiesa como "dolorosa".

El último libro que ha llegado a las librerías está aún caliente. Es ‘El abrazo de las amapolas’, con ilustraciones de David Guirao, y sigue la estela de ‘El abrazo del árbol’ y ‘El abrazo de la sirena’. "Es una novela que aborda la necesidad de hablar con los niños de cosas que no son agradables. Porque los niños no son tontos y tienen derecho a conocer las cosas duras, aunque se les deben explicar de forma amable. Los protagonistas tienen prohibido entrar en un campo de amapolas y no saben por qué, ya que los adultos no se lo dicen. Y es que ese campo de amapolas es en realidad un homenaje a los caídos en una guerra".

Mientras llegan las novedades, Ana Alcolea quiere saborear con detalle el premio de las Letras Aragonesas 2019. "La verdad es que estoy muy agradecida con todo lo inesperado que me ha pasado en la vida –concluye–. Yo tendría que ser profesora y dar clases en mi instituto, y la vida, que es inesperada como las novelas, te sorprende cada minuto. Los premios están muy bien, y se agradecen, aunque desde hace un tiempo tienen para mí un punto agridulce, el de no poder compartirlo con personas a las que he querido mucho, como mis padres".

El Premio de las Letras Aragonesas tiene como objetivo reconocer una labor continuada o de especial notoriedad de personas, instituciones o entes aragoneses en los ámbitos de la creación e investigación literarias.

El jurado de este año estaba formado por el director general de Cultura, Víctor Lucea; Pilar Aguarón, Rosario Fraile, Ana Segura, Pedro Rújula, Sergio Castillo y el galardonado de la edición anterior, Juan Bolea. En su fallo, destacaba que Alcolea, cuya candidatura fue propuesta por la Asociación de Escritores Aragoneses, posee una "larga trayectoria en defensa de la literatura infantil y juvenil, además de su brillante labor acreditada en la narrativa para adultos". El jurado añadía en su fallo que Alcolea es una escritora "de gran imaginación, que aúna una importante labor pedagógica, especialmente con lecturas para adolescentes". El premio tiene una dotación de 10.000 euros, que aporta Viñedos y Crianzas del Alto Aragón, S.A., Enate.

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