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Ocio y Cultura

zaragoza

Cerveza con limón para brindar por el centenario de Espumosos

La celebración se acompañó con su afamada ensaladilla y gambas orly.

Espumosos está de aniversario y no uno cualquiera. En 2020 se conmemora su primer centenario y este jueves fue el día elegido para celebrarlo. Su propietario, Emilio Domínguez, lleva las riendas del negocio desde 2009, cuando un incendio en la cocina puso al establecimiento al borde de la desaparición.

Emilio recordaba que en ese momento surgió “como un flechazo”. “Yo quería abandonar la construcción por la crisis –dijo– y el destino me puso delante una oportunidad que no podía dejar pasar”. Los daños del incendio fueron cuantiosos y la inversión necesaria para reflotar el local era muy alta, así que los herederos de los fundadores dieron un paso atrás y se empezó a escribir la última etapa de Espumosos.

Eso sí, en la fiesta a la que asistieron proveedores, clientes y amigos, se recordó a todos los que en estos 100 años dejaron su huella. Y es que este establecimiento ha vivido de todo: una guerra, una revolución ciudadana, varias mudanzas… Hasta Ramón J. Sender lo citó en una de sus novelas, 'La quinta Julieta'.

Antes de degustar sus especialidades, hubo tiempo para echar la mirada atrás. El local del Paseo de la Independencia fue el más popular. Lo impulsó Manuel Villuendas y a lo largo de medio siglo se convirtió en un icono de la hostelería zaragozana. Pero existe constancia de que antes, en el mismo paseo, hubo otro establecimiento que abrió Hermenegildo Aguaviva, denominado Los Espumosos del Sifón Higiénico.

Emilio Domínguez rememoró delante de 200 invitados algunos recuerdos de su infancia vinculados al local, sobre todo, “los paseos con mi abuelo y las paradas para tomar un refresco y una ración de calamares”. En ese tiempo fue cuando se consolidó su fama.

Celebración del 100 aniversario de Espumosos.
Celebración del 100 aniversario de Espumosos.
Toni Galán

En 1982 se produjo el traslado al Paseo de Sagasta. Para entonces, su cerveza con limón, las gambas rebozadas, la ensaladilla rusa y los calamares ya eran un icono gastronómico. El lío que provocó la reubicación fue tan grande que se produjo una pequeña revuelta popular. Incluso hubo recogida de firmas de protesta y a raíz del suceso “surgió un debate sobre la defensa de los monumentos de valor humano como este”, según se dijo en la presentación. También se recordó una estrofa muy popular: “Oigan señores la historia/triste de Los Espumosos/que para poner un banco/le han echado el cerrojo”.

Magdalena Sanmartino y Luis Chinorias, el encargado, son dos de los puntales de Espumosos. Luis lleva 27 años trabajando en la casa así que la conoce bien. Para él este jueves también fue un día especial aunque lo vivió con discreción, como el resto de trabajadores.

Mucho más se hizo notar la presencia del alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, que tomó la palabra para dar la enhorabuena. La Zaragozana estuvo muy bien representada por David Sánchez y Ángel Campo, y también se dejaron ver Carlos Forcén; Javier García, de Bodegas García, o Javier Esteban, de AJ Cash.

Tras los discursos, llegó el momento del picoteo. Brochetas de calamares, gambas orly, cucharaditas de ensaladilla y el brindis, como no podía ser de otra forma, se hizo con cerveza con limón.

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