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Ocio y Cultura

MÚSICA

Jesús Torres ha escrito una obra orquestal en conmemoración de los 25 años del Auditorio

La Sinfónica Ciudad de Zaragoza estrenará ‘Cinco momentos de Medea’, del compositor aragonés, los días 16 y 17 de febrero.

Jesus Torres / 09-01-20 / Enrique Cidoncha [[[FOTOGRAFOS]]]
Jesús Torres, trabajando en su estudio madrileño.
Enrique Cidoncha

Jesús Torres (Zaragoza, 1965) es uno de los grandes compositores contemporáneos. Sus trabajos, aplaudidos en las principales instituciones musicales del país, se han escuchado con frecuencia en Zaragoza (el Grupo Enigma ha incluido algunos en sus conciertos) pero hasta ahora en su tierra natal solo se había presentado una de sus obras orquestales. La segunda la estrenará la Orquesta Sinfónica Ciudad de Zaragoza en la sala Mozart los días 16 y 17 de febrero, en dos conciertos que quieren constituir otra celebración musical de los 25 años de vida del Auditorio. La obra lleva por título ‘Cinco momentos de Medea’, dura 25 minutos, y está escrita para soprano (en Zaragoza la cantará Laia Falcón), ‘mezzo’ (Estíbaliz Ruiz), bajo-barítono (Iosu Yeregui), coro femenino y orquesta. El texto es una adaptación del dramaturgo español Fermín Cabal.  

«Conocía a Antonio de Clemente (coordinador de la Sinfónica Ciudad de Zaragoza junto a Juan Carlos Galtier) desde hace tiempo –relata el compositor– y un día me llamó para invitarme a colaborar con la orquesta. Estaba trabajando desde 2012 o 2013 en un proyecto de ópera que me entusiasmaba, con texto de Fermín Cabal, y decidí acabar las partituras para que las estrene la orquesta. ‘Cinco momentos de Medea’ son fragmentos de la ‘Medea’ de Eurípides. Al principio quería hacer escenas sobre una ópera y al final la obra se ha convertido en un oratorio con coro femenino, tres voces y orquesta».

Su lectura del clásico de Eurípides, además de estar tamizada por la mirada vigorosa de Fermín Cabal, es plenamente contemporánea. «Los textos los utilizo dramáticamente, no hay una cita textual ni un pensamiento hacia el pasado –subraya–. En los últimos años la música coral es lo que más me interesa, siempre desde un lenguaje contemporáneo, obviamente. Me apasiona la voz. ¿Qué hay, que sea más humano? Nada emociona más. Quizá haya existido un momento histórico en el que la música contemporánea diera la espalda a la voz, por considerarla algo anticuado, del pasado, pero, afortunadamente, eso está superado».

Tres son los personajes que Jesús Torres ha recuperado de la obra original: Medea, lógicamente; Creonte, rey de Corinto; y la Nodriza. Cada uno de los cinco ‘momentos’ tiene su particular instrumentación. Así, hay uno para percusión y coro, otro para cuerda y soprano... El ‘tutti’ orquestal se reserva para el cuarto de los ‘momentos’. «Es una obra muy dramática, como todas las mías, virtuosa en algunos pasajes, siempre buscando la brillantez sonora –señala el compositor–. Desde el punto de vista vocal es bastante exigente. Medea tiene que ser una soprano dramática con potencia y grandes cualidades. No es fácil de cantar».

Torres asistirá a los últimos ensayos (la batuta en el concierto la llevará Juan Luis Martínez, director titular de la Ciudad de Zaragoza) y está totalmente convencido de que el estreno mundial de su obra será perfecto. «Conozco a la orquesta y está muy bien. Son jóvenes y muy buenos intérpretes y el concierto es en el mejor auditorio de España y uno de los mejores de Europa. La acústica es fabulosa, es impresionante cómo suena una orquesta ahí».

Aunque Torres tiene marcada en rojo en su calendario la fecha de su estreno ‘zaragozano’, antes de que lleguen esas dos citas tiene numerosos compromisos importantes. El flautista Emmanuel Pahud, solista de la Filarmónica de Berlín, por ejemplo, estrenará el próximo día 20 una de sus obras en un concierto en el Reina Sofía de Madrid. El 27 se estrena en el Auditorio Nacional su concierto para clarinete y orquesta... «Llevo bien alto el pabellón de Aragón», subraya. Y añade: «Cuando escribo música no busco nada. Eso es lo bueno de cualquier tipo de arte, desde la pintura a la música. Y es que uno no busca nada, en todo caso lo recibe. El arte es una necesidad de comunicación. Quizá la música contemporánea, en otra época, se empeñó en no escuchar la opinión de sus oyentes. Pero eso ya no es así, aunque ni componemos para nosotros mismos ni para los demás».

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