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Juan Bolea abraza con orgullo y felicidad "la condición universal de las Letras Aragonesas"

El escritor y periodista recibió ayer el mayor honor literario de la Comunidad. El presidente Javier Lambán
le define como «un aragonés que se proyecta en el mundo»

Juan Bolea.
Juan Bolea, en la sala cuatro del Museo Pablo Serrano.
Toni Galán.

 Juan Bolea (Cádiz, 1959) entró a ver, antes de nada, a los jóvenes participantes en el proyecto de creación artística Somos Arte, en el Museo Pablo Serrano. Saludaba por doquier y posó para una foto en solitario. «Cómo sois los artistas», le dijo al fotógrafo Toni Galán. Luego se sinceró: «Es un día agradable para mí. De cariñosos mensajes y de afectos. Es el día de las grandes alegrías. Me siento feliz, y quiero recordar a algunos autores aragoneses olvidados, especialmente a Sender, a Marcial, a Braulio Foz y a Pedro Alfonso». Agregó, tras la sesión de fotos: «Un galardón así te hace muy feliz, es muy estimulante; también piensas en lo que te ha costado llegar. Mi carrera ha sido una aventura y querría contarla. Al principio las pasé canutas. Mi obra se basa en la realidad del periodista y la ficción de las novelas. Las dos se alimentan y conviven en mí».

Un hombre de letras

El presidente de Aragón Javier Lambán, que le mostró su respeto como escritor y periodista, lo saludó como «un hombre de letras» que va más allá de su escritura y que se erige, también, en un coordinador y animador de proyectos. Lambán, que no perdió comba para soltar el látigo de sus obsesiones contra las tergiversaciones que vienen del vecino del Este, matizó, en su primera intervención, que Bolea «triunfa, apoya y arrasa en América» y que es «un aragonés que se proyecta en el mundo».

En su segunda intervención le agradeció a Bolea su compromiso con la Comunidad, que le hubiese presentado al escritor cubano Leonardo Padura, a quien tanto admira, y dijo que su detective Martina de Santo estaba en la estela de los detectives de Andrea Camilleri, Manuel Vázquez Montalbán y Petros Márkaris. Elogió su prosa, su brillantez y su capacidad análisis, y especificó que nadie en el periodismo aragonés posee sus cualidades. Javier Lambán dijo que el galardonado «escribe como los ángeles, con una imaginación literaria que me hace rendirme a sus pies». Exaltó «su aragonesismo inquebrantable» y recogió uno de los guantes que le tendió el creador de Falomir y Martina de Santo: «la vocación universal de Aragón», a través de la cultura, la literatura y la creación, que deben ser marca de la Comunidad.

Juan Bolea.
Juan Bolea conversa con el presidente Javier Lambán.
Toni Galán.

Recordó, ya de paso, que Aragón es tierra de escritores y lingüistas y que su Gobierno está a punto de firmar un convenio de colaboración con la Real Academia para que, entre otras cosas, palabras como somarda y somardería se incorporen al diccionario.

Felipe Faci, nuevo consejero de Educación, Cultura y Deporte, aseguró que Juan Bolea ha jugado «un papel renovador en la novela de intriga» y lo felicitó por haber hecho «de la construcción de escenarios de ficción un modo de vida». Hizo inventario de sus méritos como coordinador y director del Aragón Negro y de otros eventos en Aragón o en Panamá. Y exaltó «su imaginación, su talante y su talento», así como su condición de historiador. Faci redondeó el perfil así: «Juan Bolea es un escritor completo que llega al corazón de sus lectores».

El autor de ‘El gobernador’ o ‘El manáger’ dijo que «la política es una de las bellas artes», y repitió su mantra de la noche: «Estoy orgulloso. Es no es un premio local, ni un premio doméstico, es un premio universal porque los escritores aragoneses lo son ahora y lo han sido en todas las épocas». Y a partir de ahí, con su verbo fácil, su sentido del humor y la seguridad de saberse en su estadio, se lanzó a reconstruir su carrera literaria: con 14 años ganó el concurso de redacción de Coca-Cola, bajo la sombra de su profesor Tomás Soláns, y eso le permitió conocer, en el Casino Mercantil, a Ramón José Sender, que le dio dos consejos: «Corra mundo, es decir, viva la vida; y cambie la coca-cola por el vino».

Mejor el vino que la coca-cola

Más tarde, cuando ya había ingresado en el periodismo y hacía sus primeras ficciones, ganó el premio de Novela Corta de Alcalá de Henares con ‘El palacio de los jardines oblicuos’. «Me dieron una fortuna, 300.000 pesetas de la época, 1.800 euros, y en la fiesta literaria conocí al novelista Alfonso Grosso. Me dio otros dos consejos: que mirase a la gente a los ojos, que me empapase de realidad, que es lo mismo; y, también, que cambiase la coca-cola por el vino». Risas y más risas.

Dedicó palabras de cariño a su padre, Juan Antonio Bolea Foradada, y recordó la pasión por la prensa, desde ‘El Periódico de Aragón’, evocó a Umbral, que le enseñó la clave del oficio: actualidad, literatura y un chorrito de mala leche. Él lo ha seguido casi al pie de la letra, pero cambió la ira por la ironía. No le ha ido mal. Luis Nozaleda, de vinos Enate, financia con 10.000 el galardón de las Letras Aragonesas. 

Dos detalles

La novela policíaca: Juan Bolea dijo que él había transitado por varios géneros, psicológico, político y de aventuras, y que en 2005 había desembarcado en la novela de intriga y policíaca, donde se «siente muy a gusto».

Autores aragoneses: Bolea hizo una defensa apasionada de cuatro autores: de Sender, dijo que habría merecido el Nobel; de la visión crítica y libre de Marcial; del arte narrativo de Pedro Alfonso, y de la picaresca de Braulio Foz.

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