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Ocio y Cultura

OCIO Y CULTURA

Santiago Segura: "El cine con ironía, sarcasmo y humor entra mejor"

El actor y director presentó en los cine Palafox su nueva película: 'Padre no hay más que uno', una comedia desternillante sobre la paternidad, inspirada en 'La familia y uno más' de Fernando Palacios

Santiago Segura.
Santiago Segura se dirige al público y bromea con la animadora y cinéfila María Rosa.
Guillermo Mestre

Santiago Segura es Santiago Segura: un torrente, genio y figura. Un torrente de exabruptos, de juegos, de bromas, un burla burlando que le saca punto a todo, y que pide oírlo un poco entrelíneas. Como si no se tomase en serio del todo nunca, o lo diese todo por un chiste, por una sonrisa.

Ayer, en el Palafox, “el mejor cine del mundo”, presentaba su nueva película: ‘Padre no hay más que uno’, que parece ser un homenaje a ‘La familia y uno más’ del realizador nacido en Zaragoza Fernando Palacios, “una gran película” que suele ver por navidades y de la que disfruta mucho, sobre todo cuando uno de los personajes, Chencho, se va de casa. Imita voces, y confiesa: “Es la mejor película que he hecho este año”.

Sugiere que Torrente no es tan malo, y que tiene algo de personaje blanco. Su interlocutor-presentador Carlos Gurpegui (“se ve que te has estudiado bien la lección y que apruebas”, le espetó), le preguntó por el futbolista Antoine Griezmann. Segura le hizo ver que era una pregunta fuera de sitio: “El fútbol es una puta mierda. Me cago en el fútbol. Soy el único español que no ha visto un partido en su vida”. Luego transigió levemente y sugirió que había visto algún partido de la selección española, pero que perdía siempre.

Santiago Segura.
Santiago Segura ante el cartel de su nueva película.
Guillermo Mestre.

Elogió a todos los actores, o a casi todos: a los niños, a la niñas, una de ella ‘youtuber’ con más de tres millones de seguidores. Dijo que Toni Acosta, que hace de su mujer, “es una mujer perfecta” y de no haber existido su mujer, le habría gustado tener algo con ella. Como en el bolero. Dijo que ha pagado a todos los niños, incluso a sus hija, Calma y Serena. Apostilló con su gracia habitual que por exigencia de la madre.

Pareció ponerse algo más serio cuando dijo que la película era un homenaje a su madre y a todas las madres. Recordó que su padre era el proveedor, pero que ella “nunca recibió un salario, una nómina, pero fue clave para mantener la casa a flote”. Dijo que también que ‘Padre no hay más que uno’ es una obra de “fracasos superados. Hay que intentar lidiar con las frustraciones. Lo malo es deprimirse, frustrarse, ser un amargado”.

Mantuvo la misma línea de seriedad, o de manual de autoayuda, cuando dijo que la clave de la felicidad familiar “es el cariño y el perdón”, y recordó algo curioso: el taxista que lo había llevado del AVE al cine, al darse cuenta de que era él, Santiago Segura, no le había cobrado. “Eso solo me ha pasado dos veces en Cataluña”. El taxista le perdonó los doce euros con una declaración: “Yo al señor Segura no le cobro. ¡Me ha hecho reír tanto!”.

Eso le dio pie para recordar que la comedia está mal vista por la crítica. “Sin embargo, los cómicos son los más queridos por el público. Le pasaba a Toni Leblanc, que nunca recibió ningún premio. Y la gente lo adoraba”. Dijo que el cine con “ironía, sarcasmo y humor entra mucho mejor”.

Apareció María Rosa, la gran animadora de los actos culturales de la ciudad, y le felicitó, elogió el cine español, y le dijo que recomendaría la película en ‘Estudio de Guardia’ de Radio Zaragoza. Segura tiró del humor: “El cine español es bueno con cuentagotas, hay mucho bodrio, pero esta película es de la buenas”. Risas. Muchas risas.

Pidió que ‘Padre no hay más que uno’, que se estrena la semana que viene, se viese con sonrisa diáfana, algún con algún que otro codazo al marido o a la esposa. Si gusta, pidió que se recomendase. Y sino que se la aconsejan a los enemigos. Cerró con un elogio incondicional, motivado por una pregunta: “Joaquín Sabina es un puto genio y su música una obra maestra”.

El lleno era absoluto. Alrededor de 500 personas. Y la complicidad con él, tocado de gorra y delgadísimo, total. Carlos Gurpegui superó el trance con nota alta.

Esta vez, Santiago Segura se pone delante y detrás de las cámaras como actor principal y director de la cinta “Padre no hay más que uno”.
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