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Marta Lallana: "Casi tanto o más que el premio, me satisface que la película emocione a los espectadores"

La zaragozana Marta Lallana, que ganó la Biznaga de Plata con ‘Ojos Negros’, agradece la acogida del público

Festival de cine de Málaga
Marta Lallana, tras recibir la Biznaga de Plata en el Festival de Cine de Málaga.
Daniel Pérez/efe

El sábado pasado fue un día muy importante en la vida y en la carrera profesional de Marta Lallana, nacida en Zaragoza en 1994 y que desde hace seis años vive en Barcelona, a donde se trasladó para estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra. En un visto y no visto, su ópera prima, el largometraje ‘Ojos Negros’, codirigido con su compañera de estudios Ivet Castelo, se alzaba con la Biznaga de Plata a la mejor película española en el Festival de Cine de Málaga.

Es el merecido premio a un largo y agotador proceso de preparación y producción de un proyecto que ha durado tres años. En los días previos a la gala final, en la que recogió el galardón, Lallana y Castelo tenían una única preocupación: ver cómo reaccionaban los espectadores que asistían a la primera proyección del filme ante un público ajeno a la producción o a la familia del equipo de la película. Y el resultado fue de lo más satisfactorio, pues pudieron contrastar, en el encuentro coloquio que siguió a la proyección, el cúmulo de sensaciones que la historia y las imágenes habían provocado en los asistentes.

"La gala y recoger el premio fue muy importante, pero creo que el mejor recuerdo que me queda de estos días fue comprobar cómo nuestra película había suscitado numerosas emociones en quienes la habían visto, siendo, además, una historia en la que no se da todo mascado, sino que deja margen para que cada cual se identifique de alguna manera con lo que queremos contar", declaró ayer Marta Lallana.

La cineasta aragonesa se sentía muy aliviada porque este premio "tiene mucho de agradecimiento hacia quienes hemos trabajado tanto y tan duro durante estos tres años, es como visualizar en un plano todo ese trabajo". Hubo muchas dificultades de financiación de la producción porque no contó con ningún tipo de ayudas de instituciones ni organismos oficiales. Por ello, el rodaje tuvo que condensarse en cuatro semanas y el proyecto, que había comenzado como un trabajo de fin de grado e iba a ponerse en marcha con un micromecenazgo, recibió un empujón definitivo con la participación de la productora Nanouk Filmes, en la que Lallana hizo sus prácticas. "Si hubiésemos tenido más financiación, habríamos dispuesto de un período de rodaje menos ajustado y de más medios, pero este problema es muy común cuando quienes hacen las películas no cuentan con un currículum que garantice la calidad del producto final", señaló la cineasta. Ahora, no quiere ni pensar en futuros proyectos, "es tiempo de disfrutar de esta película, la próxima llegará cuando tenga una buena historia que contar".

La Biznaga de Plata les va a abrir las puertas para participar en otros festivales, pues supone un aval muy importante para una ópera prima. Así, ya se ha confirmado su participación en competición en la sección oficial del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, Bafici, que se desarrollará en la capital argentina entre los días 3 y 14 del próximo mes de abril.

En cuanto finalice su participación en certámenes, se exhibirá también en salas comerciales. A Marta Lallana le gustaría que lo antes posible, quizás en el mes de julio, pueda proyectarse en Zaragoza. Donde sí se verá seguro será en Ojos Negros, en sus fiestas patronales de agosto. Algunos habitantes del pueblo que vivieron de cerca el rodaje ya se trasladaron a Málaga para ver la película allí y quedaron muy satisfechos con el resultado final.

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