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Cuántos días tiene 2024: qué es un año bisiesto y por qué ocurre

Cada cuatro años nos encontramos con este fenómeno que sigue sorprendiendo a muchos. Hay quienes no saben su significado e historia.

¿Por qué se llama año bisiesto?
¿Por qué se llama año bisiesto?
Marvin Samuel Tolentino Pineda, via Canva.com

2024 empieza con buen pie y de forma ordenada, ya que ha comenzado en lunes, algo que resulta muy satisfactorio de ver en el calendario. Además, ya tenemos claros todos los festivos tanto en Aragón como en España. Pero no es la única curiosidad de este año tan particular que se espera que traiga muchas alegrías, y es que, como sucede cada cuatro años, tenemos un día extra. Se trata de un año bisiesto, algo que todo el mundo conoce, pero que muchos no terminan de entender qué es y por qué ocurre.

Al igual que sucedió en 2020, febrero de 2024 tendrá 29 días, aunque de normal tiene 28. Por lo tanto, este año tenemos por delante un total de 366 días. ¿Cuál es el origen de esta llamativa alteración en el calendario?

¿Qué es un año bisiesto?

Un año bisiesto es ese que tiene un día adicional y altera levemente el calendario habitual. Febrero es el mes que se ve afectado por este cambio, ya que normalmente suele ser muy corto y atípico: está formado por 28 días. No obstante, en los años bisiestos, que se dan cada cuatro (el último fue 2020), el segundo mes se acerca ligeramente al resto en cuanto a número de días.

¿Cuál es el origen del año bisiesto?

El origen de este fenómeno se remonta a la Antigua Roma, una sociedad agrícola en la que sus ciudadanos seguían el conocido como calendario de Romulus, de diez meses, en el que los meses más duros de trabajo (enero y febrero) se quedaban fuera. De esta manera registraban estos dos como los momentos en los que podían trabajar y como en el tiempo restante no se podía cosechar, no lo contabilizaban.

Así pues, el año en su totalidad solo tenía 304 días, algo muy extraño en la actualidad. Pero todo no era de color de rosa, ya que este sistema no se adaptaba al ciclo lunar, por lo que el rey Numa Pompilio decidió en el 713 a.C. añadir dos nuevos meses de 28 días cada uno, uno al principio y otro al final del calendario que tenían por aquel entonces. Ianuarius, que derivó en enero, y Februarius, que evolucionó a febrero (mes de la purificación), hicieron que el año pasara a tener 354 días.

Pero algo seguía sin cuadrar. Aunque enero y febrero eran buenas épocas de trabajo, terminaban en número par, mientras que los demás meses tenían 29 y 31 días, y los romanos consideraban que los números pares traían mala suerte. Así que se decidió que enero tuviera 29 días, y tampoco fue una buena solución porque fueron pasando los años y el inicio y final de las estaciones se desestabilizaba.

Hasta que llegó el emperador Julio César, que restó importancia a la terminación par o impar y aseguró que no afectaba a la suerte, por lo que los meses podían durar 30 o 31 días. De esta manera, el calendario estaba formado por 365 días: enero pasó a ser el primer mes del año y el mes de la purificación a tener 28 días.

¿Por qué hay un año bisiesto cada cuatro años?

Hay un año bisiesto cada cuatro porque son vitales para sincronizar el calendario solar con el gregoriano, que utilizamos en la actualidad. Y es que, a diferencia de la creencia popular de que la Tierra da una vuelta completa al Sol durante los 365 días que dura el año, no es así, sino que lo hace en 365 días, 5 horas, 46 minutos y 48 segundos.

Es imposible igualar ese número a días enteros, por lo que se suman esas horas cada cuatro años para hacer un total de 24, las que tiene un día completo, y se introduce ese día en febrero, el mes más corto. De esta manera se mantiene el orden en el tiempo y se producen los años bisiestos. De no hacerse esto, podría haber desfases de hasta 3 días cada 12 años en los calendarios, e incluso las estaciones no podrían empezar en los mismos meses.

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