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Sánchez y Casado pasan examen en Castilla y León

Los comicios en esa autonomía abren un nuevo ciclo electoral que pasará este mismo año por las andaluzas y acabará en las generales de finales de 2023 o comienzos de 2024.

Casado aplaude a Mañueco, tras ser reelegido líder del PP en Castilla y León, este domingo.
Casado aplaude a Mañueco, tras ser reelegido líder del PP en Castilla y León, en una imagen de archivo.
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Las elecciones en Castilla y León abren un nuevo ciclo electoral que pasará este mismo año por las andaluzas, y acabará en las generales de finales de 2023 o comienzos de 2024, y que se estiman clave para cotejar la salud de la que gozan las principales fuerzas políticas más allá del ecuador de la legislatura.

Los sondeos, salvo el CIS, sonríen a los populares, que aspiran a repetir el 'efecto Ayuso' y asfaltar así el camino de Pablo Casado hacia la Moncloa. El PP quiere instalar la percepción de que España se adentra en un cambio de ciclo político con victorias en Castilla y León y Andalucía, que serían la antesala de las generales.

Un relato que el PSOE rechaza y que incluso se le podría atragantar a Casado si finalmente depende Vox para gobernar. La formación de Santiago Abascal ya no se conforma con ver los toros desde la barrera y exigirá entrar el Gobierno. Ciudadanos se queda sin margen mientras la España Vaciada se intenta hacer un hueco y Podemos busca salvar los muebles.

PSOE: Evitar otra derrota como Madrid sin desgastar a Sánchez

Los comicios anticipados en Castilla y León no cogieron por sorpresa al PSOE. Una semana antes Luis Tudanca estaba en Ferraz haciéndose las fotos para una campaña en la que los socialistas llevaban tiempo trabajando. Intentan capitalizar la hemorragia de votos de Ciudadanos, como ocurrió en Cataluña, y conseguir un respaldo solvente con Unidas Podemos y los partidos uniprovinciales para obligar al PP a definir su relación con Vox. Pero las perspectivas no son nada halagüeñas. Todos los sondeos, salvo el del CIS, coinciden en vaticinar su desplome respecto a su sobrada victoria en los comicios autonómicos de 2019.

El 13-F será, además, la primera cita con las urnas tras la sonora derrota en Madrid. Ferraz medirá la presencia de Pedro Sánchez en la contienda pero, en ningún caso, caerá en el error de convertirlo de nuevo en el candidato.

PP: En busca del trampolín que lance hacia la Moncloa

Quedan dos años de legislatura y el Partido Popular se prepara para intentar asaltar la Moncloa. Los populares quieren que los comicios de Castilla y León sean el primer escaparate del proyecto político de Pablo Casado. Se trata de repetir el 'efecto Ayuso' que durante meses ayudó a catapultar al PP por encima del PSOE aunque haya creado conflictos domésticos.

En la dirección nacional confían en fortalecer su posición y recuperar la condición de partido hegemónico absorbiendo a los votantes de Ciudadanos para evitar caer en las manos de Vox. Pero la aritmética parlamentaria resultante del 13-F lleva camino de desembocar en un gobierno de coalición con los de Santiago Abascal. Nadie duda ya que Casado necesitará a la fomación ultraderechista para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Y Castilla y León puede ser el laboratorio para ensayar la fórmula.

Ciudadanos: El riesgo de quedar sumido en la irrelevancia

Ciudadanos se queda sin margen. Del resultado en estas elecciones, y de las de Andalucía, dependerá el futuro de la formación de Inés Arrimadas, que durante el año pasado fue desalojada de los gobiernos autonómicos de Murcia, Madrid y Castilla y León. Atendiendo a los sondeos, que sólo les otorgan uno o dos escaños, podrían dejar la supervivencia de la formación liberal en la cuerda floja. Un mal resultado supondrá que los naranjas lleguen a las elecciones generales en una posición muy débil, sin apenas peso institucional y al borde de la desaparición.

La situación que atraviesan es complicada, con una fuga incesante de cargos, con la mitad de afiliados activos con los que contaba hace un año y con la opa hostil del PP enfrente. En la cúpula reconocen que se lo juegan todo y van a echar el resto en la campaña para sobrevivir.

Unidos Podemos: Salvar los mueblos con Yolanda Díaz casi ausente

Las previsiones electorales para la izquierda no parecen nada halagüeñas, aunque Podemos parte de tan abajo que todo lo que sea mejorar ese resultado -solo logró dos procuradores en 2019- se va a ver como un gran triunfo en la filas moradas. Esta vez acuden a las urnas en coalición con Izquierda Unida y con Alianza Verde, el nuevo partido ecologista, y aunque en la cúpula del partido no esperan dar ninguna campanada, confían en que la polémica de Alberto Garzón sobre las macrogranjas refuerce su discurso.

También confían en que el desembarco de Yolanda Díaz en la campaña les impulse. Pero su presencia se va a limitar a una visita. La vicepresidenta quiere desvincular los malos resultados que se esperan el 13-F del proyecto político que aspira a construir. No quiere que un batacazo dañe su proyección nacional y lastre antes de nacer su frente amplio.

Vox: El banco de pruebas para un gobierno 

Vox se prepara para poner su tercera pica en Flandes. Tras irrumpir con fuerza en los parlamentos autonómicos de Andalucía y Madrid, donde se ha limitado a apoyar desde fuera a los ejecutivos populares de Juanma Moreno e Isabel Díaz Ayuso, la formación de Santiago Abascal puede dar el gran salto en las Cortes de Castilla y León.

Si los sondeos se cumplen y Vox constata su fuerza -hablan de hasta diez escaños frente al único que tiene en la actualidad-, reclamará formar parte del Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, convirtiéndose en el banco de pruebas del primer Ejecutivo en coalición con el PP. Para que esto se cumpla, será especialmente importante el papel de Abascal, quien se aplicará intensamente en la campaña con su desconocido candidato Juan García-Gallardo, como ya hizo en Cataluña con Ignacio Garriga.

España Vaciada: El primer examen para dar el salto a la arena nacional

Castilla y León es la primera cita electoral para la España Vaciada y el resultado que obtenga en los comicios marcará los siguientes pasos de la decisión de la plataforma nacional de colectivos de convertirse en una opción en las urnas en siguientes procesos electorales. El 13 de febrero se presenta en cuatro provincias bajo esa denominación (Burgos, Palencia, Valladolid y Salamanca) y como Soria ¡Ya! en esta provincia. Un primer test que dependerá en gran medida de la capacidad de movilización que sean capaces de conseguir en un territorio rural amplio, envejecido y despoblado.

Aunque los sondeos no arrojan perspectivas especialmente optimistas -solo les otorgan entre uno y dos escaños en Soria y otros dos para Unión del Pueblo Leonés-, podrían tener la llave del próximo Gobierno regional. Un apoyo a izquierda o derecha que, «de darse el caso», avisan, no sería gratuito.

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