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Tercer Milenio

Jay Batthachary, científico: "España no logró sus objetivos con el encierro de casa"

Uno de los impulsores de la Declaración de Great Barrington reclama a los Gobiernos políticas alternativas a los confinamientos.

El científico Jay Batthachary.
El científico Jay Batthachary.
Rod Searcey/Vocento

El doctor Jay Batthachary fue uno de los impulsores de la Declaración de Great Barrington, que pide acabar con los confinamientos y aboga por la inmunidad de rebaño. Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, economista de la salud y experto en políticas públicas, explica que comenzó a estudiar los "efectos dañinos" de los confinamientos desde mediados de marzo, cuando los Gobiernos de todo el mundo comenzaron a tomar esta medida. Batthachary, que ha realizado esta entrevista por correo electrónico, no ha respondido a una pregunta enviada tras la aparición de la carta de 80 expertos en 'The Lancet'.

-¿Cuáles son, a su juicio, las consecuencias de los encierros en el bienestar de la población?

-Los confinamientos están causando problemas enormes tanto en la salud mental como física de la población en todo el mundo. Naciones Unidas estima que hay 130 millones de personas más en riesgo de pasar hambre como consecuencia del colapso económico provocado por los confinamientos. Hay campañas de vacunación contra enfermedades como la polio o la disentería que se han suspendido. Los pensamientos suicidas y las depresiones acechan a uno de cada cuatro adultos y el 10% de los norteamericanos se ha planteado quitarse la vida, según una investigación de junio. La lista no tiene fin.

-¿Cuál es el objetivo de la Declaración de Great Barrington?

-Proporcionar a los Gobiernos políticas alternativas a los confinamientos que causen menos devastación tanto a corto como a largo plazo. La declaración subraya que la tasa de letalidad es mil veces menor en los jóvenes que en los mayores. Para los jóvenes, el riesgo del confinamiento es mucho mayor que el de la covid-19. Por eso, proponemos una protección dirigida a los mayores con recursos suficientes y una sociedad abierta para los grupos no vulnerables.

-Uno de los asuntos más controvertidos de la Declaración de Great Barrington se refiere a la inmunidad de rebaño. ¿No consideran paradójico afirmar que a los mayores se les protegerá mejor si los jóvenes se contagian?

-No es una paradoja, es la manera en la que las sociedades se han enfrentado antes a las pandemias, dejando que la gente con menos riesgo ante la infección (pero con un alto riesgo por los confinamientos) haga vida normal y protegiendo, al mismo tiempo, a los más vulnerables, que es una necesidad moral. Con el tiempo, la inmunidad de la población crecerá entre los no vulnerables hasta que los vulnerables ya no tengan riesgo de infectarse de covid-19 en sus interacciones normales.

-¿Qué medidas habría que dirigir a la gente mayor?

-Es vital usar tests y otros recursos para proteger las residencias, hacer pruebas a los trabajadores y a las visitas, buscar alojamientos alternativos a quienes viven en hogares multigeneracionales si alguien en ese domicilio se ha contagiado. Y si estas personas mayores se dedican a trabajos esenciales, se les debe buscar otras ocupaciones durante la pandemia. Y la salud pública de cada país debe ser capaz de proporcionar otras ideas concretas adaptadas a las circunstancias locales.

-La OMS se muestra contraria a la propuesta, aunque algunas voces dentro de la organización discrepan sobre esta postura.

-Está claro que algunos dirigentes de la OMS están repensando su apoyo a los confinamientos. Éste es un cambio bueno e importante respecto a las políticas que se han recomendado y que han provocado graves problemas de salud.

-¿Qué piensa del confinamiento español, uno de los más severos en el mundo?

-Como la segunda ola atestigua, el confinamiento en España no ha logrado el objetivo de limitar los contagios. En España también ha fallado la protección a la gente mayor, más vulnerable, como indica el alto índice de letalidad durante la primera ola. El confinamiento puede haber proporcionado cierto alivio al sistema hospitalario en Madrid y Barcelona, donde estaba en riesgo de saturación, pero a la vez supuso un gran coste en la salud psicológica y física de la población no vulnerable. 

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