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Aragón

crisis del coronavirus

"Una uci no es solo una cama con un monitor y un respirador"

El personal sanitario alerta: "Esto es muy duro y agotador. Estamos desilusionados y cansados porque no vemos el final"

La escasez de intensivistas es otro de los problemas que impide disponer de más camas de uci, sobre todo en Huesca y en Teruel. Ante un aumento de la presión hospitalaria, como ocurrió en la primera oleada, Sanidad podría plantear habilitar nuevos puestos fuera de los espacios habituales. El problema entonces no sería técnico, como sí pasó en marzo, sino humano, por la incertidumbre de cómo se podrían atender esas plazas.

El jefe de servicio en funciones de las ucis del Clínico, Juan José Araiz, indica que las bolsas de enfermería y de medicina están a cero. No hay tampoco especialistas en medicina intensiva: "En la primera oleada se echó mano de otros sitios. Pero una uci no se improvisa, no es una cama con un monitor y un respirador. Es mucho más, hace falta profesional formado y cualificado que atienda a esos pacientes y maneje las máquinas". En el Clínico se ha acondicionado una nueva sala, con seis puestos, por si se quedan sin camas para pacientes críticos y para no tener que suspender las cirugías que precisan uci. El director médico, Joaquín Costán, subraya que ahora tienen 16 quirófanos abiertos:"Tampoco puedes dejar de atender otras patologías, y eso todavía nos colapsa más".

En las ucis del Clínico hay 24 intensivistas y 10 residentes. El personal de enfermería lo forman 150 personas y llevan tiempo formando a cuatro anestesistas y 12 enfermeras aproximadamente de distintos servicios para que puedan trasladarse en un momento dado, si la evolución de la crisis complicara todavía más la situación hospitalaria. En una de las salas se almacenan respiradores, que adquirió el Salud hace unos meses para hacer acopio de material ante un nuevo repunte del brote epidémico de infecciones por coronavirus. De esta manera, puntualiza el doctor Costán: "La limitación más que en espacio para crear camas y respiradores es de personal. Ese es el gran problema que tenemos. La parte técnica está resuelta, pero la humana que lleva detrás, no. Y eso es lo que cuesta". Una opinión que trasladan también profesionales como Beatriz Costa, enfermera, que reconoce que "falta personal y tiempo para formar a la gente".

Araiz, que imparte también la asignatura de Urgencias y Medicina Intensiva en la Universidad de Zaragoza, adelanta que habría que aumentar las plazas para estudiantes y para el mir, de manera que se garantizase contar con más intensivistas. Para una de estas profesionales, Leticia Fernández, la falta de intensivistas viene "por años de carencia": "Muchos migraron al extranjero y a otras comunidades, y ya no volvieron".

La media de edad, de 65 a 70 años

El perfil del paciente de la uci es bastante similar al que se registró en la primera oleada. La media de edad, tal y como apunta el responsable de las ucis, está entre los 65 y 70 años: "Los enfermos muy mayores o con muchas otras patologías no suelen bajar a uci, ya que las propias familias valoran el beneficio y el riesgo". Llegan, sobre todo, enfermos por debajo de 80 años. Pero reciben pacientes de todas las edades, también jóvenes.

Y la estancia sigue siendo parecida a marzo. Suelen permanecer en cuidados intensivos unas tres semanas. La mayoría requieren intubación por lo que, según manifiesta el doctor Araiz, se conoce en medicina como "pulmón blanco bilateral", porque así se ve este órgano en la radiografía de un paciente con covid-19. La supervivencia del paciente que llega a cuidados intensivos está en torno al 70%. En la segunda oleada, resume, ha subido hasta el 80%: "A más edad, más probabilidades de fallecer". Se estima que por encima de 70 años pierden la vida uno de cada dos. 

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