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Nacional

Cientos de madrileños muestran su malestar con la gestión de Ayuso

Entre gritos de "¡No es confinamiento, es segregación!", la multitud se detuvo ante el Parlamento de la Comunidad de Madrid, ubicado en el distrito de Vallecas, uno de los barrios más afectados por las medidas de confinamiento parcial vigentes desde la semana pasada.

Además de las dificultades derivadas de la gestión sanitaria de la pandemia, el Gobierno de Madrid empieza a percibir que las medidas aplicadas sobre algunos barrios de la capital están derivando en episodios de conflictividad social. Este domingo, centenares de personas se concentraron en seis puntos distintos de la capital para pedir la dimisión de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.

Las marchas, que en un primer momento estaban previstas que se concentraran en un mismo punto (algo descartado por la situación sanitaria), habían sido convocadas por Comisiones Obreras, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (Fravm), Izquierda Unida, Más Madrid, Podemos, PSOE-M y UGT Madrid.

Entre gritos de "¡No es confinamiento, es segregación!", la multitud se detuvo ante el Parlamento de la Comunidad de Madrid, ubicado en el distrito de Vallecas, uno de los barrios más afectados por las medidas de confinamiento parcial vigentes desde la semana pasada.

Las diferentes entidades celebraron posteriormente una rueda de prensa en la Puerta del Sol donde elevaron una pancarta principal con el lema 'Lo público salva vidas' y pequeñas pancartas pidiendo seguridad para las residencias, centros educativos y centros sanitarios.

Tras los gritos exigiendo la dimisión de Ayuso, intervino el presidente de la Fravm, Quique Villalobos, que señaló que la respuesta del Ejecutivo madrileño para hacer frente a la pandemia ha sido un "desastre", e indicó que la medida de restringir la movilidad en 45 zonas de salud "no impedirá la propagación del virus". "Los vecinos se sienten señalados, estigmatizados y acusados falsamente", insistió Villalobos, que pidió un trato "justo y no discriminatorio" para ellos.

Desde el 21 de septiembre, unas 850.000 personas han quedado aisladas en sus zonas de salud y no tienen permitido salir excepto por razones laborales, escolares o médicas, aunque pueden moverse libremente dentro de sus vecindarios. A partir de hoy, otros 167.000 vecinos de la región, quedarán confinadas en sus barrios, superando el millón de afectados.

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