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Nacional

cumbre del clima 2019

¿Quién paga la Cumbre del Clima?

El presupuesto "oficial" de la cumbre estimado por el Gobierno español asciende a 50 millones de euros.

Toboso, a la izquierda, en un momento de la mesa redonda que se ha celebrado este lunes en Ifema.
Imagen de archivo de IFEMA.
Heraldo.es

En apenas cuatro semanas más de 100.000 metros cuadrados del recinto ferial de Madrid se han transformado en un territorio en el que transcurre, con absoluta normalidad, la cumbre anual del clima, con todo su formalismo oficial pero también con todo su fuego de artificio; pero, ¿y esto quien lo paga?.

Es la pregunta que se hacen muchos ciudadanos al ver las imágenes del imponente despliegue que supone una conferencia de estas características, donde el protagonismo se centra en las sesiones plenarias y en las reuniones de las delegaciones oficiales para avanzar en la negociación climática.

Pero una cita así lleva siempre aparejado un gran despliegue de países, instituciones, organizaciones ecologistas y empresas que instalan sus propios pabellones en lugares anexos a los salones plenarios y salas de reuniones.

El presupuesto "oficial" de la cumbre estimado por el Gobierno español asciende a 50 millones de euros, y para disponer del crédito necesario para hacer frente a los gastos, el Ejecutivo aprobó, en cuanto la ONU aceptó su oferta de acoger la cita tras la renuncia de Chile, varios reales decretos que se tramitaron con toda la agilidad que permite el sistema parlamentario español.

Prevista inicialmente en Chile, la cita prácticamente se ha replicado, tanto en su estética como en su agenda, en Madrid, con ayuda financiera (de la Unión Europea y de países como Japón o Canadá) para hacer esa mudanza.

Cada país, cada empresa, cada organización o cada institución (ministerios, fundaciones o la UE) asume el coste que acarrea su pabellón (fuera de la zona de plenarios y de reuniones oficiales), aunque cada uno de ellos puede de forma individual conseguir sus patrocinadores.

Una vez que la ONU aceptó el ofrecimiento del Gobierno español, éste recibió el respaldo de numerosas empresas dispuestas a apoyar económicamente la preparación y la organización de la conferencia de las partes, y se establecieron diferentes categorías de patrocinio.

Así, todas las empresas que han contribuido económicamente en la preparación de la cumbre tienen visibilidad en la cartelería instalada en numerosos puntos del recinto ferial y también en la página web del Ministerio para la Transición Ecológica.

Pero además, la categoría más alta de patrocinio, la catalogada como "diamante", habilita a las empresas a disponer de un espacio propio en la Institución Ferial de Madrid, y dos compañías figuran como socios preferentes: una como "socio tecnológico" (Telefónica) y otra como "socio de movilidad" (Grupo Volkswagen).

Todos los vehículos que han empleado los jefes de Estado y de Gobierno que durante los últimos días han acudido a Madrid son cedidos y de "cero emisiones".

Esa flota, integrada por unos cincuenta vehículos, ha sido puesta a disposición del Ejecutivo sin ningún coste y en régimen de patrocinio, y todos los vehículos serán devueltos a las empresas que los han cedido.

Los más de 100.000 metros cuadrados que ocupa la cumbre del clima se dividen en dos partes principales: la "zona azul" (más institucional y gestionada por la ONU) y la "zona verde" (abierta a la participación social).

Los gastos de la "zona azul" son acarreados mayoritariamente por la propia ONU, además de Chile (que ostenta la Presidencia) y España (como anfitrión), pero cada país, ong, empresa o fundación costea los pabellones que han montado, en los que los priman los materiales sostenibles y completamente reciclables.

En la "zona verde", cada institución o empresa que cuenta con espacio propio costea su presencia; están ahí varios ministerios y fundaciones españoles, entre ellos la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica o el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades que ha desplegado el espacio "Innovación y Ciencia" para poner en valor la importancia de la investigación en el conocimiento del cambio climático y sus impactos.

El presupuesto estimado por el Gobierno de 50 millones de euros está muy alejado de la cumbre más cara hasta ahora, la de París de 2015, que ascendió a unos 178 millones de euros y que alumbró el Acuerdo que va a marcar la agenda y la negociación climática durante muchos años. 

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