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Nacional

violencia de género

Más de 276.000 firmas reclaman que las mujeres maltratadas tengan un perro de defensa

También piden que estos animales sean considerados "perros de asistencia" y puedan acompañar a las mujeres a cualquier sitio sin restricciones.

Una de las promotoras del proyecto, junto a dos perros.
Dogs 4 Working es una empresa de adiestramiento canino con base en Manchones que entre sus proyectos entrena a animales para que ayuden a mujeres víctimas de violencia de género .
Macipe

Más de 276.000 personas reclaman que las mujeres víctimas de violencia machista puedan optar a un perro de defensa y que se acometan los cambios legislativos necesarios para que sea considerado un "perro de asistencia" y pueda acompañarlas a cualquier sitio sin restricciones. 

Para ello, piden que estos animales sean incluidos en la ley que regula los perros de asistencia. Son perros de protección entrenados para repeler agresiones, no para atacar, cuyo objetivo es disuadir al agresor y aportar seguridad y confianza a las víctimas. En España no hay una legislación común sobre estos animales y mientras en algunas comunidades están regulados como perros guía, hay otras en las que no es así, lo que conlleva que se les prohíba la entrada en muchos lugares.

Debido a estas limitaciones y ante la inminente salida de la cárcel de su agresor, Silvia González, una víctima de violencia machista, inició hace una año una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org a la que ya se han sumado más de 223.000 personas.

Una petición a la que se unen otras como la de José Caballero, que lleva recogidas más de 53.000 firmas en la misma plataforma en la que asegura que "hay mujeres que han estado meses metidas en casa por miedo" hasta que, acompañadas por un perro de protección, se han atrevido a salir.

"Cada día que pasa temo por la vida de mis hijos y por la mía. Nuestro maltratador tiene una orden de alejamiento pero cuando salga de la cárcel sé que vendrá a por mi", asegura Silvia en su petición en la que añade que gracias a Sugi, su perra de protección, se atreve a salir a la calle. Silvia vive en Navarra, una de las comunidades que no tiene regulados a estos animales como perros terapéuticos.

"No puedo subirme a un autobús, quedar con mis amigas en un restaurante o irme de compras a un centro comercial", asegura esta víctima de maltrato, que denuncia que, con la actual normativa, si Sugi tuviera que defenderla de una agresión, ella podría ser denunciada.

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