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exhumación de franco

El Pardo acoge con incertidumbre la vuelta de Franco tras casi 44 años

En este barrio de Madrid viven casi 3.500 personas, según datos del padrón, y tiene una superficie aproximada de 16.000 hectáreas.

A man walks past the mausoleum where late dictator Francisco Franco is expected to be buried at Mingorrubio-El Pardo cemetery in Madrid, Spain, September 25, 2019. REUTERS/Sergio Perez [[[REUTERS VOCENTO]]] SPAIN-POLITICS/FRANCO
Panteón del cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, al que el Gobierno quiere trasladar los restos de Franco.
Sergio Pérez / Reuters

Situado a 15 kilómetros de la Puerta del Sol, el barrio madrileño de El Pardo fue un lugar de caza para la realeza desde la Edad Media, aunque su historia está íntimamente ligada al dictador Francisco Franco, que residió allí tras la Guerra Civil y hasta casi su fallecimiento, en 1975.

"Tememos que se rompa la tranquilidad (tras el traslado de los restos mortales de Franco del Valle de los Caídos al cementerio de El Pardo-Mingorrubio)" de este sitio, admite Olivia, nombre supuesto de una vecina de El Pardo que pide mantener su identidad en el anonimato y vive allí con su pareja desde hace tres años. Y añade: "Vinimos aquí buscando tranquilidad y para estar en contacto con la naturaleza" en este entorno privilegiado.

De la misma opinión es Beatriz Santamaría, presidenta de una asociación cultural de la antigua colonia militar de Mingorrubio, la más cercana al cementerio donde reposan los restos de Carmen Polo, esposa de Franco, desde 1988, en una cripta ahora propiedad de Patrimonio del Estado "Queremos vivir tranquilos como hasta ahora", dice Santamaría, que prefiere no extenderse en más consideraciones y solo confirma que en la colonia hay gente diversa.

Más explícita se muestra María Isabel Gómez, una septuagenaria que acaba de salir del camposanto, donde yacen sus padres y su marido. "La historia de España debería quedarse como está. No soy partidaria de la política, pero hay que dejar a los muertos en paz", afirma.

Allí viven casi 3.500 personas, según datos del padrón, y tiene una superficie aproximada de 16.000 hectáreas, en su mayor parte protegidas al estar enclavado en pleno Monte de El Pardo, un bosque mediterráneo muy bien conservado en el que abundan jabalíes, corzos y gamos.

El grado de protección del casco urbano es muy alto, y no se edifica en él desde hace décadas salvo un pabellón militar construido recientemente. Por ello, el envejecimiento de la población ha sido importante. Casi una tercera parte tiene más de 65 años y los menores de 20 no llegan a 500. Sus preferencias en el tablero político nacional se inclinan más hacia la derecha. En las elecciones generales del 28 de abril, el partido más votado fue el PP (21,3% de las papeletas), seguido de cerca por Vox (19,7%).

Ha sido testigo excepcional de momentos históricos y ha acogido a personajes ilustres desde sus orígenes, que se remontan al siglo XIV. Felipe III encargó la restauración del Palacio de El Pardo a Francisco de Mora tras un incendio que destruyó casi todo el edificio en marzo de 1604. En las mismas fechas se construyó el Convento de los Padres Capuchinos, donde destaca el Cristo Yacente tallado por Gregorio Hernández.

Con Carlos III dejó de ser solo una zona de caza real y comenzaron a construirse viviendas para los empleados del palacio, que fue renovado en 1772 por el arquitecto italiano Francisco Sabatini. El palacio continuó siendo residencia de invierno de los monarcas españoles y testigo de excepción de momentos históricos, como el fallecimiento de Alfonso XII en 1885.

El pintor Francisco de Goya vivió durante años en la antigua Casa de Postas, que estaba situada en la plaza del pueblo. En el siglo XIX El Pardo se convirtió en pueblo y en 1951 la ciudad de Madrid se lo anexionó casi al mismo tiempo que Fuencarral.

Antes, durante la Guerra Civil, el Palacio de El Pardo fue cuartel general de una división del Ejército Republicano, y en el edificio del antiguo orfanato (hoy cuartel de la Guardia Real) se alojaron parte de la XII Brigada Internacional, que combatió en la zona de la Ciudad Universitaria.

Terminada la guerra, el palacio pasó a ser residencia oficial de Franco, quien lo ocupó hasta su fallecimiento. Durante estos años El Pardo registró la mayor transformación de su historia y se convirtió en un nuevo pueblo, obra del arquitecto Diego Méndez.

El barrio, uno de los ocho que tiene el distrito de Fuencarral-El Pardo, el más grande de Madrid, está relativamente mal comunicado con la ciudad y apenas tiene comercios, aunque sí bastantes restaurantes.

La tranquilidad que reina en el barrio solo es alterada por las visitas de jefes de Estado y, con buen tiempo y en días festivos, por familias que acuden a sus restaurantes o que aprovechan para dar un paseo a orillas del río Manzanares, ver el museo del palacio o echar un vistazo al Convento de Capuchinos.

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