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El rey del cachopo declara en un juzgado por deudas con sus empleados

César Román Virueque, el empresario que fue detenido en Zaragoza acusado del asesinato de su novia, ha salido de prisión para declarar en un juzgado de lo Social tras ser demandado por varios trabajadores por impagos.

'El rey del cachopo' compareció también recientemente en el juzgado acusado de maltrato animal
Telecinco

César Román Virueque, el empresario conocido como el rey del cachopo, ha salido de la prisión en la que permanece acusado del asesinato de su novia para declarar en un juzgado de lo Social tras ser demandado por varios trabajadores por impagos.

Según han confirmado fuentes jurídicas, Román ha acudido esta mañana al Juzgado de lo Social 34 de Madrid para ser juzgado por esas demandas, tras lo que volverá a la cárcel de Soto del Real.

César Román fue detenido el 16 de noviembre de 2018 en Zaragoza tras la investigación abierta por la muerte de su novia, Heidi Paz, cuyo torso apareció tres meses antes dentro de una maleta en una nave de Usera (Madrid).

La jueza envió a prisión a Román, quien se declaró inocente tanto ante la Policía como en el juzgado.  

César Román Virueque fue considerado uno de los hosteleros de mayor éxito de España. En solo un año y medio había creado un aparente emporio de restauración en Madrid -con el cachopo asturiano como eje central de su propuesta gastronómica- que cautivaba a la 'gente bien' de la capital. Los 'vips' hacían cola para hacerse un selfie con él. Sin embargo,  el bautizado como rey del Cachopo se convirtió en noviembre pasado oficialmente en uno de los presuntos delincuentes más buscados de España, después de que la Policía Científica confirmara las sospechas iniciales de los investigadores: el torso que apareció el 13 de agosto de 2018 dentro de una maleta en una nave en la barrio madrileño de Usera, alquilada por Román, era el de Heidi Paz Bulnes, de 25 años, la última novia del hostelero. Y el principal sospechoso del asesinato es el rey del Cachopo, según confirmaron desde el grupo VI de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial.

No obstante, los funcionarios no descartan totalmente que la muerte de la mujer pudiera ser también un ajuste de cuentas habida cuenta de las numerosas deudas que dejó el empresario, que se encontraba en paradero desconocido desde el pasado julio hasta su detención en Zaragoza, después de llevarse los 100.000 euros de su cuenta y dejar un reguero de acreedores tras llevar a la ruina sus cinco sidrerías de la cadena A Cañada Delicoas.

Los restos de la mujer aparecieron en una hoguera que todavía ardía. Le habían amputado la cabeza, las extremidades y los pechos, en los que llevaba unos implantes con código que hubieran facilitado su identificación en poco tiempo.

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