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Cataluña

Todo estaba escrito

La reunión de Artur Mas y Mariano Rajoy en Madrid no se ha salido de lo previsto.

Mariano Rajoy y Artur Mas en la reunión sobre el pacto fiscal
Todo estaba escrito
EFE

El paso de Artur Mas este jueves por Madrid no se ha salido del guión previsto: Llegó a Moncloa, se reunió con Mariano Rajoy, su reivindicación de pacto fiscal fue rechazada frontalmente por el presidente del Gobierno, y aireó la injusticia con la que cree que está siendo tratada Cataluña.

Sólo había una incógnita, si daría el paso de anunciar nada más abandonar la sede de la Presidencia del Gobierno el anticipo de las elecciones catalanas. Pero no lo ha hecho.

Convergencia i Unio alimentó el miércoles la posibilidad de este adelanto, aunque tanto en sus filas (con el portavoz parlamentario, Josep Antoni Duran i Lleida a la cabeza) como en las de los dirigentes de otros partidos había el convencimiento de que Madrid no era el sitio para hacer ese anuncio.

Él también estaba convencido de ello y se ha guardado esa anuncio, que podría concretarse en el debate sobre política general que se celebrará en el Parlamento catalán a partir del próximo 25 de septiembre.

El terreno lo ha dejado sembrado. Ha dado por cerrada una etapa y ha abanderado un nuevo proyecto.

Con todos los antecedentes en la mano, no se esperaba sorpresa alguna en la reunión porque Rajoy y Mas han dejado claro desde hace tiempo estar en las antípodas a la hora de hablar de un concierto económico para Cataluña o de las aspiraciones soberanistas de esta comunidad.

El presidente del Gobierno, con la Constitución por el mango y con el as de su artículo 155 pero cuidándose de no utilizarlo como amenaza explícita, está convencido de que no hay sitio para el pacto fiscal ni para el independentismo y mira hacia atrás para observar, con tranquilidad para sus tesis, en qué quedó el plan Ibarretxe.

Y en materia económica sólo abre la posibilidad de estudiar una mejor financiación para Cataluña y para el resto de comunidades.

Pero el president quiere mucho más. "Todo es posible", dijo tras la manifestación del 11S que ha provocado una ola que él ha optado por encabezar defendiendo la consecución de estructuras de Estado para Cataluña, aunque se guarda de hablar de independencia.

Este jueves, en su comparecencia ante los periodistas, ha resumido la reunión con Rajoy con la frase "esto no ha ido bien" y, emulando declaraciones recientes de una estrella futbolística, ha confesado sentirse triste.

Realmente puede haberse sentido como una estrella a juzgar por el tiempo que ha tenido que esperar a iniciar su comparecencia debido al revuelo que ha provocado su presencia en la sala abarrotada de periodistas e informadores gráficos.

Y ha llegado a utilizar hasta tres idiomas, español, catalán e inglés, en atención este último a los representantes de medios de comunicación extranjeros que también habían acudido a ser testigos de las consecuencias de la cita especial que ha albergado la Moncloa.

En ella, posturas irreconciliables pero cordialidad. Mano de hierro en guante de seda. Medias sonrisas pero ni un ápice de retroceso en la posición de cada uno.

"Con Rajoy es imposible enfadarse", ha llegado a reconocer Mas tras lanzarle puyas sobre su inflexibilidad. Ofrecimiento de colaboración "franca y leal" por parte de Rajoy tras advertir a su interlocutor que hay posiciones peligrosas, especialmente en un momento como el actual, por la inestabilidad que generan.

Nada ha cambiado. Por ahora.

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