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Asalto a las grandes ciudades ucranianas

Kiev y Járpov resisten la embestida de las tropas rusas, que destruyen un depósito de petróleo cerca de la capital y dañan un gasoducto en el este.

Dos personas esposadas y tendidas en el suelo junto a una ambulancia en una de las ciudades sitiadas
Dos personas esposadas y tendidas en el suelo junto a una ambulancia en una de las ciudades sitiadas
Afp

La orden de iniciar "una ofensiva en todas direcciones" que dictó Vladimir Putin el pasado sábado se concretaba en una intervención militar masiva en la que el ejercito ruso se cebaba con las grandes ciudades del país e infraestructuras críticas. La ‘guerra relámpago’ pretendida por el Kremlin cada vez lo es menos por la fuerte oposición con la que se están encontrando sus tropas. Y en una nueva jornada de muertes y destrucción sinsentido se certificaba que Kiev continúa resistiendo. Pero el cerco sobre la capital se estrecha cada vez más, con columnas rusas que se encontrarían ya a menos de veinte kilómetros de engullir su centro urbano, que alberga las principales instituciones de Gobierno del país.

GIF de la cuarta jornada de la guerra Rusia-Ucrania
GIF de la cuarta jornada de la guerra Rusia-Ucrania
Agencias

Al menos nueve civiles "muertos o desparecidos", entre ellos un niño y otros dos por el impacto de un misil ruso contra un edificio de viviendas en el corazón de la capital. Eran las últimas cifras del drama que aportaba el alcalde Vitali Klitschko. En todo el país la guerra se ha llevado la vida de doscientas personas, ha causado un millar de heridos entre la población civil y el desplazamiento angustioso de más de cien mil refugiados.

Kiev es una ciudad de calles desiertas, con sus habitantes encerrados en casa o en los refugios, toque de queda a las cinco de la tarde y un ir y venir de vehículos con soldados y milicianos que se desplazaban hacia el frente. Pero en la que también se lidia con escaramuzas para "neutralizar saboteadores" por parte del ejército o la policía, como destacaba el propio Klitschko.

Una sensación de terror que ha hecho jirones el día a día de una población totalmente europea. Los hospitales de la ciudad siguen funcionando aunque las autoridades hacían un nuevo llamamiento a donar sangre para los heridos.

La angustia y los efectos de la contienda se extienden por toda Ucrania. En otras poblaciones del entorno como Vasilkov, situada a 40 kilómetros al sur de Kiev, los cohetes rusos desataron una imagen infernal con dos impresionantes columnas de fuego y humo. Habían dado en el objetivo: un depósito de petróleo. Su destrucción tendrá impacto en el suministro de combustible a los ciudadanos en pleno invierno pero también supondrá un "enorme daño medioambiental", según destacaba el Servicio Estatal de Comunicaciones Especiales de Ucrania.

No fue la única instalación estratégica destruida por las tropas invasoras. La misma entidad gubernamental informaba de que en un ataque aéreo se habían provocado daños a un gasoducto ubicado en las inmediaciones de Járkov, al este del país. Járkov se ha convertido en otro gran objetivo de las tropas enviadas por Putin, que contarán con el apoyo de hasta 10.000 efectivos del temible ejército checheno, considerado uno de los más sanguinarios. El presidente de la República de Chechenia, Ramzán Kadýrov, ya se encargaba ayer de difundir las primeras imágenes de sus soldados en Ucrania.

Las fuerzas ucranianas combaten a los invasores en Járkov, mientras Kiev también resiste

"Calle a calle"

Pero Járkov (como Kiev y otras ciudades del país como Zhytomyr donde los misiles impactaron en su aeropuerto) aún aguantan. La batalla se libró "calle a calle" en esta urbe de 1,5 millones de habitantes. Amanecía con el sonido de las explosiones y una columna de vehículos ligeros rusos entrando en la ciudad. El responsable político de la región, Oleg Synegubov denunciaba al mundo la incursión al tiempo que pedía a los ciudadanos quedarse en casa o acudir a los refugios para protegerse.

Horas más tarde, a través de las redes sociales, incidía en la resistencia. El control "es completamente nuestro", decía. En ese (aparente) repliegue, los invasores dejaban abandonados varios vehículos blindados pero también daños importantes en varios puntos de la ciudad. Los datos del último parte de guerra del Gobierno de Ucrania cifran en 4.300 los soldados rusos abatidos, 200 prisioneros de guerra y la destrucción de importante dotación militar. Rusia reconocía ayer por primera vez "muertos y heridos" en sus filas aunque no daba cifras. Solo las de los daños causados: 975 objetivos y una larga lista de armamento pesado.

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