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Biden firma 17 decretos en su primer día como presidente de Estados Unidos

Revierte decisiones de su antecesor sobre la covid, el cambio climático y la inmigración, además de dar los primeros pasos para romper el actual aislacionismo internacional del país.

Biden, tras jurar el cargo de presidente de Estados Unidos.
Biden, tras jurar el cargo de presidente de Estados Unidos.
Andrew Harnik/Reuters

Treinta años después de su primer intento de llegar al Despacho Oval, Joe Biden se estrenó este miércoles como el presidente que debe enfrentarse a más crisis simultáneas en el país que ningún otro anterior: la pandemia, la ruina económica de millones de familias, la injusticia racial y la amenaza de insurrección supremacista.

Una presidencia que inicia su recorrido con un enorme simbolismo a nivel personal y nacional, así como una gran ilusión y esperanza por parte del país en múltiples aspectos. El que fuera el senador más joven de la historia al inicio de su carrera política pasa ahora a ser el presidente más mayor con un mandato para buscar la unidad, extender el acceso de la diversidad, de su población, sacar al país de la crisis económica y reparar los daños de su antecesor.

Un presidente que fue elegido por un presidente afroamericano, Barack Obama, y que él mismo ha elegido a la primera mujer afroamericana-asiática vicepresidenta de la historia Kamala Harris.

De cara al mundo, la nueva Administración muestra que EE. UU. está de vuelta en los asuntos de la comunidad internacional para restablecer su liderazgo y sacar al país del aislacionismo forzado por la anterior administración. Los líderes del mundo felicitaron al nuevo presidente Joe Biden deseosos de restaurar la normalidad política en la cooperación internacional, aunque operando ya en un escenario muy distinto al de hace cuatro años, en el que se espera que el nuevo liderazgo estadounidense facilite frentes comunes a los nuevos retos de China, Irán, Rusia y numerosos otros frentes contenciosos en el mundo.

Nadie en su equipo de gobierno se hace ilusiones de camino de rosas ante la descomunal tarea a la que se enfrenta la nueva administración. Solo hacerse paso a través del caos heredado de la administración previa será uno de los enfoques de trabajo más importantes, y que ocupará tiempo en resolver a la nueva administración dejada en la opacidad durante el periodo de transición sobre muchos aspectos del estado del nuevo Ejecutivo.

El equipo de Biden esperaba encontrarse con la administración de gobierno desorganizada y mal administrada, con numerosos departamentos vacíos e ignorados durante los últimos cuatro años y que inevitablemente llevarán tiempo en reconocer y reparar, y que retrasarán la agenda de trabajo.

"La punta del iceberg"

En los últimos días ha aumentado el temor a encontrar obstáculos ocultos que les impidan entender el alcance total del daño causado en el Poder Ejecutivo, cuya extensión comparada con lo que ya se sabe fue calificada por un alto cargo del equipo de Biden como "la punta del iceberg" de lo que se avecina.

En los departamentos que más obstruyeron la transición de Biden, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa, entre otros, se espera encontrar 'frenos' administrativos que dificulten el trabajo del equipo para poner en marcha las prioridades de la nueva presidencia.

El equipo de Biden se enfrenta también al vacío de funcionarios de carrera a través de la administración de gobierno tras la purga masiva de Trump que les relegó a posiciones secundarias con reducción de salarios y que forzó a muchos a dejar sus trabajos.

Reconstruir el personal, la experiencia y la confianza serán tareas claves para poder funcionar con normalidad. Una situación que en departamentos esenciales como la Oficina de Gestión y Presupuesto creará retrasos importantes en la formulación del nuevo presupuesto.

Por si fuera poco habrá que identificar a los funcionarios "enterrados" por la Administración previa a través de la burocracia federal, generalmente bajas cualificaciones y con acceso a información confidencial, que tendrán que ser retirados y reemplazados por funcionarios profesionales con las credenciales apropiadas. Se anticipan muchas más "instalaciones de leales con calificaciones dudosas", especialmente en las últimas semanas, que durante las transiciones pasadas.

Para colmo, el ataque cibernético masivo del mes pasado a los sistemas de seguridad SolarWinds que incrustó 'células de espionaje' informático comprometiendo muchos departamentos de la administración federal, deja abierta la puerta a la posibilidad del acecho de operativos rusos a la gestión del equipo de Biden.

Los esfuerzos de descontaminación digital ya en curso ralentizarán nombramientos políticos y del personal de carrera, así como el trabajo de la nueva administración ya en sí urgente.

Dado que el FBI investiga todavía el alcance del ataque cibernético y necesita requisar el equipo infectado para su análisis como "escenario de crimen", los departamentos de la administración tendrán que reemplazar cientos de computadoras y otros equipos de red cuya instalación requerirá más del poco tiempo disponible.

Joe Biden jura este miércoles en Washington el cargo de presidente de Estados Unidos. La pandemia ha reconducido el acto, que este año no contará con público para evitar aglomeraciones

El presidente Joe Biden se ha dado a sí mismo una importante agenda de trabajo para sus primeros días para atacar de inmediato muchas de sus prioridades de gobierno.

Lo primero en el despacho ejecutivo será obtener la aprobación inmediata del Congreso del Proyecto de Ley de Rescate Económico por la pandemia de 1.9 billones (trillones en ingles) de dólares para combatir el coronavirus y paliar el hundimiento económico que ha causado.

Un memorándum de su jefe de gabinete Ron Klain establece el ambicioso plan de la nueva administración que incluye atacar el cambio climático, la inmigración y la atención médica entre otras prioridades de política pública.

Con tan solo horas en la presidencia, Joe Biden inauguró el cargo con una apretada agenda de asuntos de primera urgencia. En su primer día de trabajo firmó 17 órdenes ejecutivas en una serie de temas, algunas de las cuales revierten las decisiones tomadas por su predecesor desde el cambio climático, la covid e inmigración.

Mascarillas obligatorias

Atendiendo a su primera prioridad para controlar la pandemia, el presidente firmó órdenes que hacen obligatorio el uso de máscaras en propiedad federal, que incluye el Congreso y la Casa Blanca entre otros, que también será obligatorio cuando se viaja fuera del Estado. Otra orden se obliga el uso de máscaras durante 100 días.

Además, medidas que extienden restricciones de la era de la pandemia sobre desalojos y ejecuciones hipotecarias. Asimismo, nueva legislación para la aprobación por el Congreso que deroga las protecciones de responsabilidad para los fabricantes de armas y endurece algunos otros aspectos sobre el control de armas.

En el ámbito internacional, el presidente Biden firmó los primeros decretos para romper el aislacionismo de EE. UU. con declaraciones de reincorporación al acuerdo climático de París, a la Organización Mundial de la Salud OMS, y del proceso de reincorporación al acuerdo que restringe el programa nuclear de Irán a cambio de sanciones.

En otras directivas el presidente restauró las normas éticas de gobierno en su administración, y ratificó la independencia de las operaciones del Departamento de Justicia, muy comprometida en los últimos cuatro años, con la prohibición de injerencia por parte de otras dependencias del gobierno.

En otro giro en U con la Administración anterior, Biden inició el proceso para restaurar 100 regulaciones ambientales y de salud pública que la administración Obama creó y que Trump eliminó o debilitó.

Otra importante acción ejecutiva puso fin a las restricciones de viaje para personas provenientes de países de mayoría musulmana, eliminando la infame primera orden de islamofobia de Trump.

No menos importante es otra orden que protege contra la deportación de los llamados "Soñadores", personas que ingresaron ilegalmente al país como niños, los 'Dreamers' de la ley DACA suspendida por Trump, que afecta a más de 800.000 personas, algunos ya en sus 40 años que viven todavía en un limbo migratorio en espera de que la legalización permanente de su estatus que les convierta por fin en ciudadanos del único país que conocen.

Al expresidente americano podría esperarle un futuro cargado de demandas por actuaciones durante su mandato

En otra orden ejecutiva adicional el presidente firmó legislación de inmigración que refuerza las protecciones de los acogidos al DACA, y ofrece un camino hacia la ciudadanía para 11 millones de indocumentados en EE. UU., enviada al Congreso para su aprobación.

En otro tema clave muy debatido durante su campaña, bandera de progresistas como Bernie Sanders, el presidente ordenó al Departamento de Educación la extensión de la pausa de pago de los préstamos públicos de estudios y los intereses de éstos, que afectan a millones de personas cuya deuda estudiantil arrastran media vida con el consiguiente lastre que crea en el progreso económico de generaciones de nuevos profesionales.

Se espera que el jueves y el viernes el presidente firme órdenes adicionales que extiendan el alcance de las pruebas de virus, la protección de los trabajadores y el establecimiento de nuevos estándares de salud pública.

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