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Tiki, culto a la tradición y al buen producto

Este restaurante de Biescas ha crecido alrededor de buenas materias primas y muchas elaboraciones a la brasa.

Restaurante Tiki, en
Restaurante Tiki, en
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El tiquitaca, el famoso estilo de juego en el mundo del fútbol, está detrás del establecimiento hostelero de Biescas que lleva por nombre Tiki. Desde que abrió sus puertas en 2013 como pequeño bar donde ir a tomar el vermú hasta la actualidad, han cambiado muchas cosas. Hoy en día, el local y su oferta gastronómica han crecido en dimensiones y, sobre todo, en intenciones. Y el balance final no puede ser mejor: en Tiki se come muy bien.

Su propuesta se asienta sobre tres sólidas bases: buenas materias primas, recetario tradicional y mucho protagonismo de la brasa. Con estos mimbres, es difícil que el resultado pueda ser malo. Miguel Marqués y Belén Garcés están al frente del negocio. De su gusto por la cocina ha salido el diseño de sus dos principales herramientas de trabajo: el menú, que reina al mediodía, y la carta, que cobra vida especialmente por la noche.

El menú (23,50 euros) tiene tantas posibilidades -ocho primeros, diez segundos y seis postres- que prácticamente se puede entender como una carta a precio cerrado. Culto a la tradición y al buen producto. Estas son las señas de identidad de algunas de las recetas que incluye, como migas aragonesas con huevo y uvas, pisto de verduritas con hongos y huevo al aroma de trufa o pimientos rellenos, y de productos de temporada como tomate rosa o alcachofas.

Entre los platos principales, la oferta todavía crece más. Aunque de este menú van saliendo y entrando recetas a lo largo del año y lo normal es que cambie mucho en función de la temporada, lo cierto es que hay platos que siempre están. Son los clásicos de Tiki: carrillera guisada al vino tinto, manitas deshuesadas con patata trufada, entrecot de vaca madurada y atún a la brasa, y chipirones a la plancha.

El colofón llega de la mano de postres caseros que también son muy reconocibles: natillas, arroz con leche, tiramisú o tarta de queso. Un detalle a tener en cuenta es que el precio se mantiene durante toda la semana.

El perfil gastronómico de la carta es parecido, aunque la calidad del producto brilla más. Sobre todo en las sugerencias, donde aparecen con asiduidad lubina salvaje, rape o marisco.

Para abrir boca hay que dejarse seducir por la croqueta de calamar y entre los entrantes se le dedica una especial atención a los carpaccios: de bacalao con paté de aceitunas, atún rojo y ternera con parmesano y pesto.

Ahora que todavía estamos en tiempo de buenos tomates, se ofrecen con sardinas marinadas y parmesano, además de la clásica combinación con bonito y aceitunas negras. El chuletón -tiene más de 35 días de maduración-, es otra de las señas de identidad de la casa, como también lo son los Huevos del Rey (con boletus, setas, foie y trufa). Son parecidos a unos huevos rotos, pero no llevan patata. En cualquier caso, esta receta también la bordan acompañándolos de carabineros.

La tradición vuelve a servirse a la mesa a la hora de trabajar los pescados. Bacalao ajoarriero, boquerones fritos o taco de bacalao con verduritas completan un muestrario de productos y recetas que cada vez cuentan con más seguidores.

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