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Gastronomía

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Con todo sabor y con mucha salud

Casi todos los sábados del año, hay muestras agroecológicas en Zaragoza, normalmente en la plaza de Sinués, detrás del Teatro Principal. Allí se pueden comprar productos ecológicos de temporada de mucha calidad, con grandes propiedades nutricionales y organolépticas.

Mandarinas en uno de los puestos de cítricos que traen agricultores levantinos.
Mandarinas en uno de los puestos de cítricos que traen agricultores levantinos.

Si estoy en Zaragoza, casi todos los sábados me doy una vuelta por el mercado agroecológico que se instala en la plaza de Sinués Urbiola. Si te gustan los alimentos de temporada y de calidad, es una cita indispensable.

Los agricultores, que llegan de diferentes partes de Aragón e incluso de fuera de la Comunidad, ofrecen estos días las hortalizas de invierno, fundamentalmente coles, brócoli, acelgas, patatas y calabazas. La fruta está de capa caída en estos meses, lo mismo que los tomates. Para estos productos hay que acercarse en los meses de buen tiempo, en los que los puestos de los hortelanos especializados en tomates, como Abel Samitier, que tiene sus huertas en Gallur, ofrecen todo un espectáculo de aromas y colores en forma de innumerables variedades de esta hortaliza.

El protagonismo se lo llevan ahora las coles y los cítricos. Es posible encontrar cualquier tipo de las variedades de col más conocidas: la de hoja lisa, la de hoja rizada, la coliflor, la lombarda o la col de Bruselas, así como sus cercanos parientes el colinabo, el brócoli y el romanescu. Como es bien conocido, todas estas verduras tienen gran cantidad de nutrientes y contrastadas propiedades saludables, incluso protegen contra enfermedades tan serias como el cáncer. Son también desintoxicantes, por lo que comerlas estos días, tras los excesos navideños, es muy recomendable. Las calabazas también se dejan ver en algunos puestos. Hay un cardo estupendo, zanahorias deformes pero pletóricas de color y sabor, hay apio, puerros...

En otros puestos se ofrecen diferentes productos con certificado ecológico, como azafrán, encurtidos o pan de Ecomonegros. Hasta patatas fritas de mucha calidad elaboradas en nuestra comunidad.

Sin menospreciar los productos que pueden comprarse en los mercados convencionales, está claro que estas verduras y frutas tienen más sabor porque, al tratarse de productos de proximidad, han sido recolectadas en el momento óptimo para el consumo y en eso juegan con ventaja con respecto a los productos llegados de muy lejos. Al tratarse de productos con certificación ecológica, tienen también garantía de no haber sido tratados con sustancias potencialmente perjudiciales para el organismo.

Esa diferencia de sabor se aprecia especialmente en las frutas. Estos días, da gusto oler y degustar las mandarinas y naranjas que ofrecen dos o tres agricultores que se desplazan desde la comunidad valenciana, que venden a un precio ligeramente superior al de la fruta convencional. Por ejemplo, la naranja de mesa suele estar entre 1,50 y 2 euros el kilo. La de zumo siempre es algo más barata, porque es de menor tamaño.

Ensalada con naranja

Con las frutas se pueden hacer muchos platos, pues tienen muchas más aplicaciones que el simple papel de postre o refrigerio entre comidas. Por ejemplo, ¿han probado a preparar una ensalada saludable con naranjas? Es muy jugosa y refrescante y puede ayudar a desengrasar el aparato digestivo después de comidas copiosas como las de Navidad. Para prepararla, hay que pelar y trocear una o dos naranjas, y colocar los trozos en una ensaladera. Añadir media cebolla de Fuentes cortada en juliana y una zanahoria rallada. Aliñar con aceite de oliva virgen extra de la nueva cosecha y un poco de vinagre de Módena. Mezclar todo bien y ya está lista, a disfrutar.

En el caso de verduras como las coles o el brócoli también se pueden utilizar crudas en ensalada. Así conservan todas sus propiedades. Se pueden limpiar teniéndolas a remojo unos minutos con unas gotas de vinagre. Como mucho, es aconsejable hacerlas al vapor para que el agua no se lleve sus nutrientes y para que queden siempre crujientes. Esto vale para todo tipo de verduras, como para las acelgas y las borrajas, a las que somos tan aficionados en Aragón.

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