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EL COLONO

Fusión con las recetas de la abuela

Cada vez son más los pueblos aragoneses que atesoran rincones en los que se practica una cocina con gran proyección, como es el caso de Gallur.

Salón del Hotel restaurante El Colono.
Fusión con las recetas de la abuela

Conocí hace unos meses la cocina que practican en el Hotel restaurante El Colono, de Gallur, gracias a una muestra de tapas de la Ribera Alta del Ebro. Nos deleitamos entonces con unas ‘Setas rebozadas con crocanti de almendra y ali-oli de ajos tiernos’ y con una ‘Lasaña de manitas de cerdo y manzanas’, preparaciones en las que se apreciaba una acertada fusión de sabores modernos, seguramente importados de otros países, con cocciones y productos propios de nuestra gastronomía tradicional.

Así que hace unos días me acerqué a saborear más detenidamente los platos que elaboran en el establecimiento regentado por Jesús Bona y Lucía Navascués. El hotel ha sido reformado y ampliado recientemente, de forma que el comedor es espacioso y muy cómodo. Dispone de un suculento menú del día por 9,50 euros, con varios platos a elegir. Los domingos y festivos, la oferta es algo más elaborada y el precio asciende a 11 euros. La aceptación de esta oferta queda patente en la numerosa presencia de clientes habituales que llegan incluso de distantes pueblos de la comarca.

Por lo que respecta a la carta, los platos son abundantes y variados. Especialmente sabrosa y apetecible resulta, para abrir boca, la que llaman ‘Ensalada gourmet’, que se compone, además de mézclum de lechugas, de frutos secos, beicon y tostas de pan crujiente. Lleva también rulo de queso de cabra envuelto en pasta filo con reducción de vinagre de Módena. En conjunto, resulta una agradable combinación de sabores y texturas. Se puede elegir entre otra media docena de ensaladas, como las templadas con queso o con helado, la de confit de pato a la mostaza, la de chopitos en dos texturas o la ensalada mixta.

Muy apetecibles resultan algunos preparados que pueden agenciarse los comensales como centros de mesa para compartir: revueltos de morcilla o de setas, huevos rotos, tartera de gambas al ajillo, chipirones a la plancha o langostinos. También se puede optar por tablas de quesos, de jamón o de curados.

Brasa y horno

En la oferta de carnes predominan los platos preparados a la brasa -costillas, chuletas, chuletón- o al horno, con el cochinillo y el ternasco como abanderados. El apartado de pescados no es menos atractivo, destacando el rape, el rodaballo o la merluza al orio, y la dorada o la lubina a la espalda.

Los postres van desde las frutas del tiempo a la repostería y dulces caseros, en los que sí se nota más el recetario popular, que también está presente en algunos entrantes como las patatas riojana con chorizo o las pochas guisadas en cocina de leña. Entre los vinos, destacan los de la vecina Campo de Borja, Somontano y Rioja.

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