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Menús navideños con sabor a Aragón

Uno de los grandes protagonistas de las celebraciones navideñas es la industria alimentaria, cuya rica y variada oferta ocupará lugar preferente en las mesas en torno a las que se reúnen las familias. Una campaña que el sector encara con buenas expectativas porque es evidente "una mayor alegría en el consumo".

La industria alimentaria encara la campaña con optimismo y buenas perspectivas de ventas, avaladas también por el éxito de la campaña Aragón Alimentos Nobles.
La industria alimentaria encara la campaña con optimismo y buenas perspectivas de ventas, avaladas también por el éxito de la campaña Aragón Alimentos Nobles.

Se acerca la Navidad y, con ella, todo un calendario de celebraciones, brindis y encuentros familiares que se realizan en torno a la mesa (sea en el hogar o en el restaurante). Llega también uno de los momentos más esperados por la industria alimentaria española en general, y la aragonesa en particular, que con su gran variedad de producciones ofrece la posibilidad de añadir a las celebraciones gastronómicas el sabor, el olor e incluso hasta el color de la diversa despensa del territorio.

Porque Aragón produce carnes, repostería, vinos y hasta licores. Elabora panes, huevos, repostería, fruta, pastas alimenticias, embutidos, jamón, cebolla, aceite, trufa, azafrán... todo un repertorio gastronómico tanto para poner sobre la mesa como para utilizar como ingrediente en la elaboración de apetitosos platos. Y en este catálogo de variados alimentos con sabor aragonés no faltan los productos más típicos de las fechas navideñas hacia las que nos encaminamos, entre ellos los turrones, los cavas y los vinos, muchos de ellos pioneros en la combinación de ingredientes y en la producción de nuevos sabores, cuya historia se remonta más de un siglo atrás y en los que la tradición ha dejado un destacado hueco a la innovación.

Para ellos, las dos últimas semanas del año y la primera del nuevo ejercicio es el momento en el que se registra el mayor volumen de ventas, que se ve impulsado también con los conocidos aguinaldos o cestas navideñas, en las que los regalos por antonomasia tienen como objetivo conquistar el paladar.

Así, y tras tres años en el que la Navidad –y las reuniones familiares en torno a la mesa– estuvo completamente mediatizada con una crisis sanitaria que puso límites a la cantidad de personas que podían compartir espacio e impidió, en los momentos más duros de la expansión de la covid-19, que las celebraciones salieran de casa a los restaurantes, cerrados a cal y canto para evitar la propagación de la enfermedad, las comidas y cenas que se organizan en torno a tan mágicas fechas llegan este año sin cortapisas. Y la industria alimentaria ya lo está notando.

De hecho, Luis Villamayor, presidente de la AIAA, organización empresarial aragonesa que representa a este sector, reconoce que se está viendo un cambio de dinámica. "Hay mucha más alegría en el consumo", matiza Villamayor, que reconoce, además, que en esta época los consumidores miran menos el bolsillo y se permiten caprichos culinarios aunque tengan que hacer un gasto extra.

Con todos estos mimbres, la industria alimentaria encara la campaña con optimismo y buenas perspectivas de ventas, avaladas también por el éxito de la campaña Aragón Alimentos Nobles, que ha conseguido un mayor reconocimiento de los consumidores. Y eso se notará en los menús navideños, augura Villamayor.

Aragón cuenta con reconocidas empresas turroneras.
Aragón cuenta con reconocidas empresas turroneras.
Grupo Lacasa

Aragón cuenta, según los datos de la AIAA, con 1.027 industrias agroalimentarias que facturan más de 7.000 millones de euros –de ellos, casi 2.770 proceden de los mercados exteriores–, y que emplean a un total de 18.874 trabajadores. Su oferta de productos es variada. Las hay de primera transformación, pero destacan especialmente aquellas que elaboran alimentos con destino directo al consumidor. Y aunque todas se benefician de una época tan gastronómica como las fiestas navideñas, son las empresas turroneras, las que fabrican repostería y dulces (especialmente navideños), las bodegas de vinos y cavas, las industrias cárnicas y, sobre todo, las que ofertan derivados del porcino, del sector avícola o del ovino –donde cada vez son más habituales los preparados de quinta gama– las que se hacen mayor hueco en las mesas navideñas, donde cada vez suele ser más habitual los menús que incluyen los ya numerosos productos gourmet con sello de la tierra.

Lo explica el presidente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA), Luis Villamayor, que reconoce que, sin duda, "en algunos sectores concretos, la Navidad es el momento más importante del año en ventas". No hay datos que cuantifiquen el impacto de las celebraciones en la industria alimentaria aragonesa, pero el máximo responsable de esta organización empresarial destaca que "hay empresas concretas que incluso pueden llegar a realizar un 30% de sus ventas anuales el periodo navideño". Un porcentaje que se eleva de manera exponencial en aquellas firmas que comercializan cestas o aguinaldos, obsequios típicos de estas fechas en las que los productos alimentarios son los principales protagonistas.

Tras dos años de estrictas restricciones por la crisis sanitaria de la covid (en 2020 y 2021) y un 2022 marcado por el desorbitado incremento de los precios de las materias primas y una elevada inflación que ha caído como una losa en la cesta de la compra, el sector encara la campaña navideña con optimismo.

Los cavas aragoneses se han consolidado en los mercados y en las mesas navideñas.
Los cavas aragoneses se han consolidado en los mercados y en las mesas navideñas.
B. L.

"Estamos viendo un cambio de dinámica completo, hay mucha más alegría en el consumo", señala Villamayor. Se nota especialmente en los productos gourmet, destaca el presidente de la AIAA, que recuerda que este tipo de alimentos, que se dirigen esencialmente a la hostelería, sufrió mucho durante la pandemia. "Hubo empresas que pasaron muchas dificultades y ahora este incremento del consumo les está permitiendo resarcirse de algún modo de los problemas que han vivido en los últimos años", detalla.

También hay cambios de tendencia en los menús y en las formas de prepararlos. Villamayor reconoce que, por supuesto, hay productos netamente navideños que no faltan en las mesas de las celebraciones familiares de estos días, pero asegura que hay una tendencia cada vez mayor a un "consumo muy diversificado". De ahí que, cada vez con más frecuencia, en las mesas de Navidad, en las que no falta turrón y los dulces típicos de estas fechas, el ternasco, el cardo o los embutidos y el marisco, todo ello regado con vinos y cava de calidad, están cada vez más presentes otros ingredientes que mejoran los menús, como el arroz o la pasta, así como la variada repostería aragonesa.

Cobran además una fuerza creciente los platos preparados, listos para calentar y comer, elaborados especialmente con las recetas navideñas más típicas y casi exclusivamente para estas fechas. "Están funcionando muy bien los productos de quinta gama, muy avanzados para su comercialización y finalización en casa, sobre todo los derivados del pollo o del pavo –e incluso del cordero–, que facilitan la preparación de las cenas familiares", explica el responsable de la AIAA.

Reconocimiento de marca

La industria alimentaria no solo ofrece variedad. También lleva al mercado calidad y territorio a través de los distintos sellos que lucen sus producciones –denominaciones de origen, indicaciones geográficas o marcas de calidad como C’alial–, todos ellos bajo el buque insignia ‘Aragón, alimentos nobles. Lo que ves, es’.

Y el consumidor está respondiendo. "Estamos viendo que cada vez hay un mayor interés en comprar producto aragonés", señala Villamayor, que añade que en estas fechas ayudan también las reuniones con esos familiares a los que vemos poco y que viven fuera "y a los que nos gusta agasajar con productos exclusivos de Aragón".

A este mayor reconocimiento ha contribuido la ambiciosa campaña de promoción financiada por el Gobierno de Aragón y que ha ejecutado la Asociación de Industrias de la Alimentación, con la que, gracias a la colaboración de la gran distribución y del pequeño comercio, se ha dado a conocer la rica y variada despensa aragonesa no solo en el ámbito de la Comunidad sino también en el resto de España.

"Creemos que toda la población estaba esperando poder encontrar una marca que nos permitiera y nos ayudara a identificar cuáles son los productos que realmente fabricamos en Aragón, y una vez que eso ha ocurrido, hemos visto cómo el consumidor se ha volcado en la compra de estos productos en el momento en que le hemos dado una herramienta para identificarlos", explica Villamayor, que insiste en que da la sensación de que los ciudadanos estaban esperando esa marca que les permitiera identificar los productos de su tierra para lanzarse a consumirlos.

La oferta cárnica de la Comunidad es variada y con sello de calidad.
La oferta cárnica de la Comunidad es variada y con sello de calidad.
AIAA

Lo prueban los datos. En los últimos dos años ha aumentado un 20% el reconocimiento de la marca Aragón Alimentos Nobles. "Estamos viendo con mucha claridad esa mayor importancia y ese mayor compromiso en el consumo de lo local, de lo nuestro", añade.

Aunque la industria alimentaria de la Comunidad tiene un potente músculo exportador, hay productos muy presentes en las mesas navideñas de los aragoneses que no resulta tan sencillo encontrar en los menús internacionales propios de estas fechas.

"En los mercados exteriores funcionan bien los vinos o los cavas, pero la comercialización de productos gourmet requiere más esfuerzo", explica Villamayor, que detalla que la organización empresarial quiere utilizar la presencia en las ferias como palanca para impulsar el conocimiento de los productos aragoneses fuera de nuestras fronteras. "Pero es cierto que no siempre es fácil promover a nivel internacional el consumo de ternasco, por ejemplo, o de la trenza, porque se trata de productos muy ligados a nuestra cultura gastronómica y no siempre es sencillo conseguir su penetración más allá del mercado interior", insiste.

¿Y los precios?

Aunque las fechas navideñas animan el consumo y son días en los que los ciudadanos se permiten caprichos culinarios, la inflación continúa pesando en la cesta de la compra. Pese a todo, Villamayor reconoce que se ha producido una "cierta estabilización" de los costes de producción que se refleja también en una estabilidad de los precios de los alimentos.

"Aunque es cierto que la sociedad en su conjunto se está enfrentando a unas tensiones inflacionistas que tienen que ver con la incertidumbre geopolítica, con el aumento del coste de la energía y los carburantes, y también de la mano de obra, en general estamos en una fase algo más amable en cuanto a la inflación en los precios de los alimentos", explica el presidente de AIAA. Eso no quiere decir, matiza, que dado que, como sucede todos los años, durante la campaña navideña "haya momentos de mayor tensión de consumo, ello pueda producir que la escasez de algunos productos pueda llevar a un precio estacional más caro".

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