Economía
Suscríbete

Heraldo del Campo

Abonando el mundo desde Magallón

BMC-Agrícola lleva cerca tres décadas exportando sus abonadoras. Rapidez al enviar y una gran relación calidad-precio son las claves de una empresa cuya internacionalización ha sido reconocida con diversos premios.

La empresa BMC-Agrícola trabaja en la incorporación de tecnología 4.0 cada vez más precisa.
La empresa BMC-Agrícola trabaja en la incorporación de tecnología 4.0 cada vez más precisa.
BMC-Agrícola

Estados Unidos, Australia, Europa, Sudáfrica o América Latina son algunos de los lugares donde los agricultores utilizan las máquinas abonadoras producidas por BMC Agrícola, una pequeña empresa familiar ubicada en Magallón que recientemente era galardonada por Aragón Exterior en la última edición de sus Premios “por su decidida apuesta por las exportaciones a mercados tan maduros como el estadounidense en materia de maquinaria agrícola”, detallaban desde AREX.

La gerente de BMC Agrícola, Marta Bes, explica las claves para llegar desde una pequeña localidad: “En el momento en el que un distribuidor se interesa por nuestro producto somos muy rápidos a la hora de hacer nuestros envíos. Para ello, uno de los principales aspectos en los que trabajamos es en la adaptación de nuestros productos al transporte en contenedores ofreciendo, además, máquinas abonadoras de una buena calidad a precios interesantes”.

Si bien la principal apuesta de BMC Agrícola ha sido la exportación, a la que destinan aproximadamente el 70% de su producción, la empresa ha decidido reforzar su visibilidad en el mercado más cercano, una labor que además era también reconocido con el Premio a la Mejor PYME de la comarca de Borja: “Estar en el medio rural y en una localidad como Magallón nos permite un acceso mucho más rápido a nuestros clientes finales que son los agricultores a quienes podemos atender de manera más cercana”.

La gerente, Marta Bes, durante los premios Aragón Exterior 2022.
La gerente, Marta Bes, durante los premios Aragón Exterior 2022.
BMC-Agrícola

Fue en 1995 cuando los hermanos Francisco y Jesús Bes fundaron esta empresa familiar que ya desde los inicios dio muestras de su apuesta por la innovación: “nosotros no fabricamos nuestros productos, sino que nuestros moldes están ubicados en empresas especializadas en cada uno de los ámbitos”, explica Marta Bes, que afirma que “este es un modelo fuera de lo común, pero es lo que nos permite ser una empresa muy fiable y estar en todos los mercados”.

La relación calidad-precio de los productos de BMC-Agrícola, algo en lo que “éramos imbatibles”, ha sido durante sus casi tres décadas de vida uno de los pilares del éxito de la empresa. “Ahora, nuestro valor añadido lo aporta el diseño”, añade Marta Bes. De hecho, la compañía está atravesando un proceso de rediseño de sus productos “que nos va a posicionar junto a las primeras marcas de fabricantes de máquinas abonadoras de todo el mundo”, recalca.

Además, BMC-Agrícola trabaja en la incorporación de tecnología 4.0 cada vez más precisa “pero al mismo tiempo sencilla de usar”, que cada vez está teniendo una mayor acogida “en un momento en el que los costes de los fertilizantes se están incrementando. Por ello, cualquier sistema que permita optimizar el consumo de abonos es muy bienvenido. Son tecnologías que hace unos años eran el futuro y ya son el presente”, apunta la gerente de la empresa.

Periodo de incertidumbre

Al cada vez más elevado coste de los fertilizantes hay que sumar una sequía que ya es global. “Si bien el año pasado la campaña ya fue dura en el mercado interior, pero pudimos compensarlo con las exportaciones, este año la situación empieza a notarse a nivel mundial. No estamos preocupados, pero hay cierta incertidumbre”, reconoce Bes, quien, no obstante, no descarta ampliar su plantilla, que actualmente es de diez personas. Además, la empresa comercializa repuestos tanto para sus máquinas como adaptables a las de las principales marcas del mercado.

Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión