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¿Quién pagará los gastos del teletrabajo?

El anteproyecto de ley deja todo en manos de la negociación entre empresas y empleados y hace hincapié en el derecho a la desconexión.

Jornada de ciberseguridad.
El teletrabajo ha aumentado durante el estado de alarma.
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El teletrabajo ha permitido durante la pandemia de lacovid-19que muchas empresas continuaran con su actividad y mantener el empleo. España, que tradicionalmente no ha sido un país defensor de esta modalidad no presencial, ha dado un salto de gigante por necesidad. No salir de casa para ir al trabajo, en aquellos puestos en los que era posible, ha permitido frenar los contagios de la enfermedad, ha facilitado la conciliación y ha impulsado la digitalización.

Sin embargo, su implantación de urgencia ha dejado en el aire algunas cuestiones como los gastos que supone trabajar desde casa. Algunas grandes empresas ya han comenzado a abonar compensaciones a la plantilla que ha trabajado desde casa durante los tres meses de estado de alarma. Muchos empleados continúan haciéndolo o combinando jornadas en casa y en la oficina. El Estatuto de los Trabajadores hace referencia a esta posibilidad, siempre voluntaria.

Compensación por los gastos

"Se ha hecho el trabajo que se ha podido hacer y de manera muy precaria, pero no ha sido teletrabajo de verdad", afirma Sonia García, secretaria de Acción Sindical de CC. OO. Aragón. "Ha sido un apaño, de forma atropellada. No cumplía las premisas del teletrabajo. El trabajo a distancia tiene que estar bien definido. Tiene que quedar claro quién pone los medios", añade. En este sentido, señala que debe ser la empresa la que proporcione "las herramientas que necesitas para trabajar". Entre los gastos hay que sumar la conexión a internet.

"Hay que estimar el coste del uso de línea, el pago de la parte proporcional de wifi, del equipo que tiene que aportar la empresa y el consumo de energía", detalla José de las Morenas, secretario de Política Sindical e Industrial de UGT Aragón, consciente de que no son cálculos fáciles. "En Suiza algún juzgado ha estimado parte del pago del alquiler y aunque son escenarios muy avanzados tienen que ser un referente", añade. "Compatibilizar tareas del hogar y trabajo no es teletrabajo".

Traducir estos costes en compensaciones para el trabajador será uno de los caballos de batalla de las próximas negociaciones de los convenios colectivos cuando las empresas recuperen cierta normalidad. Como documento de base el Gobierno ha publicado recientenente el antreproyecto de ley del teletrabajo, en fase de consulta pública.

"Ahora todo queda dentro del marco de la voluntariedad. Eso tiene que estar regulado. Que quede dentro de los convenios", apunta De las Morenas. Por eso, hace una llamada a la negociación colectiva y critica que el Gobierno haya elegido el trámite de consulta pública en lugar de alcanzar un acuerdo primero dentro del diálogo social formado por patronales y sindicatos. Teme que puedan actuar "grupos de presión". 

En el documento del Ministerio de Trabajo, que puede sufrir cambios todavía, se señala entre los argumentos que justifican una ley específica que se ha trasladado a la persona trabajadora los costes de la actividad productiva sin compensación alguna.

Desde la patronal CEOE Aragón se considera que no era necesaria una ley específica. El teletrabajo "ya estaba regulado por la legislación laboral, desde el Estatuto de los Trabajadores hasta la ley del registro de jornada y la de desconexión digital", apunta Carolina Álvarez, directora de Innovación y Responsabilidad Social de la patronal. Por ello, cree que "se están poniendo sobre la mesa muchas cuestiones que ya estaban reguladas".

Regulación "contraproducente"

Aunque coincide con los sindicatos y el Gobierno en que "quedan muchos aspectos por regular" cree que "no necesariamente tienen que hacerse con una nueva ley". Hubiera bastado con "ver lo que hay y lo que falta por mejorar". Entre las razones, que "una ley afecta a todos por igual, a sectores diferentes y empresas de distintos tamaños". En este sentido, afirma que "una regulación exhaustiva puede ser contraproducente" para las empresas con menos recursos. "Lo importante es que la empresa tenga una estrategia y que haya una buena comunicación con los trabajadores".

La ley del teletrabajo recoge otros aspectos que no han quedado resueltos debido a las prisas y la falta de cultura del teletrabajo con las que se ha hecho esta imprevista transición. Entre ellos, los relacionados con la protección de datos, las brechas de seguridad, el llamado 'tecnoestrés', el horario continuo, la fatiga informática, el mayor aislamiento laboral, la pérdida de la identidad corporativa o las deficiencias en el intercambio de información entre los trabajadores presenciales y los trabajadores a distancia.

Desde los sindicatos piden que se regule la prevención de riesgos laborales al trasladar el puesto de trabajo a casa. "No vale como hasta ahora con que el trabajador haga una declaración responsable de riesgos sino que tiene que estar controlado con una evaluación de riesgo. Puedes hacerte una autoevaluación, pero no es el método adecuado", considera De las Morenas.

El anteproyecto hace hincapié también en la desconexión laboral, más complicada cuando más depende el trabajo de estar conectado a un ordenador o un móvil. "El ámbito del teletrabajo no tiene que ser un ámbito de más dependencia. Fuera de horarios no se pueden recibir correos del trabajo, etc", señala el sindicalista.

El teletrabajador tiene los mismos derechos que cuando trabajaba de forma presencial. "No puede suponer que desaparezcas de las posibilidades de formación o promoción o cualquier otra propuesta por parte de la empresa", añade García desde CC. OO.

Cree que a medio plazo "va a haber una vuelta al trabajo presencial, aunque se mantenga algo como alguna reunión por videoconferencia en la nueva normalidad" . Y en otros sectores se va a introducir el trabajo a distancia pero como una "combinación de ambas posibilidades". Por esta modalidad mixta apuestan también desde la patronal.

Todos coinciden en la necesidad de que se ponga el tema sobre la mesa en las negociaciones laborales que se lleven a cabo en cada empresa para llegar a un acuerdo sobre cuestiones concretas como las compensaciones. "Requerirá de una reflexión, ver qué hacen los que funcionan. No a golpe de obligación", concluyen desde CEOE, que no creen que sea el momento más adecuado con la actual "situación económica preocupante".

El documento está abierto a las aportaciones que se hagan en el trámite de consulta pública hasta finales de este mes. Puede que para entonces ya haya vuelto a la oficina un buen número de empleados pero, "los rebrotes están ahí", advierten desde UGT.

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