Economía

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Un joven tendría que dedicar más del 90% de su sueldo para alquilar un piso

Apenas un 19% vive emancipado, la tasa más baja del milenio, y de ellos un 84,4% lo hace compartiendo casa.

ALQUILER Y VENTA DE VIVIENDAS ( ZARAGOZA ) / 30/03/2019 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
El alquiler sigue siendo la opción más escogida entre los jóvenes.
Oliver Duch

Joven y emancipado es hoy en día casi que una 'rara avis'. Apenas el 19% de las personas entre los 16 y los 29 años residen fuera de su hogar de origen, lo que supone la cifra más baja de este milenio y está muy por debajo de los niveles de Europa, que registra una media en el entorno del 23%-24%, según los datos de un informe presentado este jueves por el Observatorio de Emancipación dependiente del Consejo de la Juventud de España, que se basa en datos del segundo semestre de 2018. Pero no puede resultar extraño si, tal y como denuncia este estudio, para poder alquilar una vivienda tienen que dedicar más del 90% de su salario y convertirse en propietario es casi imposible que los bancos lo avalen.

Si bien durante 2001 y 2008 la tasa de emancipación creció, desde 2009, coincidiendo con la grave crisis que azotó al país, se viene produciendo una caída paulatina, hasta el punto de que en la actualidad se ha regresado a cotas semejantes a las de mediados de la década de los noventa. Pese a que se trata de un fenómeno que no es exclusivo de España, aquí se da de forma más acusada por el alto nivel de precariedad que afecta a este colectivo. Y es que para poder abandonar el hogar familiar hace falta tener un empleo, que éste sea estable y que además suponga un salario decente, algo que desgraciadamente no es común entre los jóvenes: solo un 40,7% tiene trabajo, un 25% está en paro (se eleva al 35% para los menores de 25 años), pero además para la inmensa mayoría de los que tienen un empleo, éste es inestable, puesto que el 55,5% ha firmado un contrato temporal.

Mientras tanto, el salario medio que percibe este colectivo apenas ha variado en los últimos años y se mueve alrededor de los 11.000 euros netos anuales, lo que supone poco más de 900 euros al mes. Si a esto se le suma que el precio de la vivienda no deja de crecer, especialmente la de alquiler (con una subida de casi el 10% en los dos últimos años), supone que un joven para poder abandonar el nido familiar y volar solo debería dedicar más del 91% de su sueldo solo a pagar el alquiler de una vivienda, puesto que de media se sitúa en los 862 euros al mes. Incluso si se tiene en cuenta el precio medio de una vivienda en alquiler para los jóvenes, tampoco sería factible, ya que implicaría tener que destinar el 41,2% de su renta (lo que supera con creces el 30% que se estima tolerable); y eso obviando el resto de gastos que conlleva hacerse cargo de un hogar, como electricidad, alimentación, seguros, etc. Por eso, de esa minoría que lo consigue, un 84,4% comparte piso.

Ganar el doble para comprar

Pese a ello, el alquiler sigue siendo la opción más escogida: seis de cada diez de los pocos jóvenes que se emancipan lo hacen por arrendamiento. Pero, aunque en un principio comprar una vivienda implica un desembolso mensual menor, puesto que el esfuerzo económico que tendría que hacer ese joven se reduce del 90% al 60% de su sueldo neto, esta forma tampoco es viable, puesto que las vías para la obtención de una hipoteca son impracticables para la mayoría de los jóvenes, ya que se han endurecido las condiciones de acceso y tendrían que aportar unas garantías y unos ahorros previos que están fuera de su alcance.

Es más, para poder adquirir una vivienda en propiedad los jóvenes deberían ganar el doble de lo que ingresan: un mínimo de 22.582 euros anuales, frente a los 11.000 que ganan de media

"La juventud estamos viviendo una vida en pausa, que no nos permite formar un proyecto vital, una familia", se lamentó Manuel Ramos, presidente de Consejo de la Juventud de España, que además hizo hincapié en que "hay que pagar tanto por el alquiler o la compra de vivienda que no da para nada más", algo que "lejos de mejorar, va a peor". Es más, "somos la primera generación que va a vivir peor que sus padres", denunció.

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