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Economía

Agricultura

La temporalidad en el campo, un problema difícil de paliar

El Consejo de Ministros ha aprobado una medida para impulsar que las empresas conviertan en indefinidos o en fijo-discontinuos los contratos temporales de los trabajadores agrarios.

Labores en campos de nectarinas y albaricoque en La Almunia.
Labores en campos de nectarinas y albaricoque en La Almunia.
Macipe

Temporalidad y agricultura parecen ir de la mano. La recogida de la fruta, de la oliva, de la vid o de la almendra en Aragón hacen necesarios trabajadores durante unos meses concretos del año que durante el resto del tiempo se consideran prescindibles. Con el objetivo de paliar este tipo de contratación e impulsar que las empresas conviertan en indefinidos o en contratos fijo-discontinuos los contratos temporales de los trabajadores agrarios, el Consejo de Ministros del pasado 8 de marzo aprobó bonificaciones en la cuota a la Seguridad Social para los que decidan hacer fijos a sus a sus empleados temporales.

Concretamente, esta medida, que afecta a los trabajadores pertenecientes al Sistema Especial de Trabajadores por cuenta ajena agrarios del régimen general de la Seguridad Social, supone que se va a bonificar la cuota empresarial por contingencias comunes durante dos años. Según se ha especificado en el Real Decreto, presentado por la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, la cuantía de esa bonificación puede llegar hasta los 40 euros al mes por los trabajadores encuadrados en el grupo 1 que cobren menos de 1.800 euros y que trabajen todo el mes. Un importe que aumentará hasta los 53,33 euros al mes en el caso de que la contratada sea una mujer, una diferencia que, según señala la norma aprobada, se establece con “el objetivo de introducir medidas positivas para reducir la brecha de género” en el campo.

El Gobierno ha justificado el carácter de urgencia, que requiere la aprobación de un real decreto-ley, por el hecho de que un 47% de los asalariados en el sector agrícola están contratados como temporales, mientras que los trabajadores con contratos indefinidos y fijos discontinuos representan el 32,9% y 15,9%, respectivamente. Unos datos que ya se han revelado como una de las principales causas de la siniestralidad en el campo.  

“Aunque se trata de una buena medida, la temporalidad en el campo es difícilmente mejorable”, explica Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca. “En este sector, en el que se trabaja por momentos, contratar a un número determinado de empleados durante todo el año no suple la falta de mano de obra en las tareas de recolección y el sobrante de trabajadores durante el resto del año”.

En la Comunidad aragonesa, los datos del paro de 2018 reflejan esta realidad, ya que el pasado junio, en plena campaña de recolecta, el número de personas adscritas al paro, según señala el Instituto Aragonés de Estadística, se quedaba en 2.689 personas; mientras que a final de año, en diciembre, esta cifra subía hasta los 4.068 inscritos.

Y es que, en Aragón, cada año, en época de recolección frutícola se firman alrededor de 32.000 contratos.  “En nuestra región, la mayor temporalidad se suele dar en el sector de la fruta, ya que en el resto la gente que necesita a un trabajador durante todo el ejercicio lo ha contratado durante todo el año”, apunta Luna. “En cambio, en este sector donde cada temporada varía el número de trabajadores que se necesita, pues depende de la producción esperada, este aumento de trabajo tan solo se da en los meses de recolecta”.

 

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