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Economía

Turismo

El turismo rural aragonés pierde un 23% de ocupación en 5 años

Desde 2008, las pernoctaciones han caído un 23% en un sector que ha ampliado en más de 1000 el número de plazas ofertadas.

Turismo rural en Anento.
"La gente viene poco"
P. B. P.

La crisis, la competencia desleal y el exceso de oferta han convertido al que era uno de los sectores más prometedores de la economía aragonesa en un terreno yermo. El turismo rural de Aragón ha acumulado en los últimos cinco años números rojos. En este periodo, las pernoctaciones totales han caído de las 486.871 de 2008 a las 376.200 con las que se cerró el ejercicio pasado. Una bajada en la ocupación del 23% que pone al sector en jaque.

"Muchas casas rurales y otros alojamientos están resistiendo porque en muchos casos nacieron como una explotación añadida al trabajo habitual, o porque los propietarios residen en ellas", explica Jesús Marco, presidente de la Federación Aragonesa de Asociaciones de Turismo Rural, que señala al descenso del poder adquisitivo del turista nacional como el principal causante de estos datos junto con el "enorme aumento" de alojamientos ilegales que se ha producido a partir de la crisis.

"Hay mucha gente que antes tenía una segunda residencia y que ahora se dedica a alquilarla durante el verano, sin cumplir ningún tipo de código ni pagar impuestos", comenta el presidente de la Asociación.

Según Blasco, las previsiones de este verano se han vuelto a venir abajo debido a un nuevo factor. "Las tormentas y desastres que se han producido han echado para atrás a mucha gente", llegando a "acumularse un récord de cancelaciones" a raíz de sucesos como el desbordamiento del Ésera, en Benasque, originando que los datos de ocupación del pasado mes de julio volvieran a ser peores incluso que los de años anteriores.

Del turismo nacional, al extranjero

De los 110.671 usos que han desaparecido desde 2008, un 85% provienen del turismo nacional, principal cliente de este tipo de alojamientos que, no obstante, también han visto cómo descendían en 22.503 el número de reservas realizadas por extranjeros.

Y es que, según se señala desde la federación, el cliente habitual de los alojamientos rurales era "o el zaragozano que subía al Pirineo unos días, o los visitantes que llegaban desde la costa valenciana a Teruel", un turista nacional que, desde 2008, ha ido reduciendo sus salidas vacacionales gradualmente al mismo tiempo que en las casas rurales veían cómo cada vez un mayor número de sus habitaciones se quedaban vacías.

Jesús Marco asegura que "antes de la crisis muchos de los establecimientos podían colgar el cartel de 'completo' en agosto", una cifra que se barrunta improbable para este 2013, ya que precisamente, la temporada estival es la que ha recogido el mayor descenso porcentual en número de reservas durante estos cinco años. Un problema "preocupante", que ha sesgado el crecimiento que el sector de la hostelería rural había conseguido en la última década y media.

De hecho, en contraposición al resto de datos obtenidos en este lustro de caídas, las plazas ofertadas en alojamientos rurales no han dejado de crecer, pasando de las 7.690 disponibles en 2008 a las 8.989 que estuvieron habilitadas el año pasado. Ante este dato, Jesús Marco valora que "es posible que haya un exceso de casas rurales" aunque, en todo caso, la vía para mejorar la crítica situación del sector pasa "por buscar la especialización y el cuidado del servicio".

Actualmente, desde la federación se está buscando atraer a más turistas extranjeros a través de diversas promociones. Un cliente "que podría dar un poco de oxígeno" y que el colectivo ha salido a buscar a Suiza, y especialmente, a Inglaterra. "Estamos intentado atraer a parte del público británico, que tiene una gran afición a la ornitología y es un mercado que en Aragón, por condiciones, se puede explotar", comenta Marco.

Además, desde la Federación Aragonesa de Asociaciones de Turismo Rural se espera que inversiones como el Plan Acoge que ha puesto en marcha en Gobierno de Aragón, con una dotación especial de 300.000 euros para el turismo rural, dé un poco de vida a un sector, "que ha vivido tiempos mejores".

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