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La SD Huesca se agarra al pasado en busca de un futuro mejor

El bloque del ascenso sujeta al equipo a la espera de un papel más relevante de los fichajes. Mir es el cuarto futbolista que más remata de la Liga.

Ontiveros y Rafa Mir, durante la sesión de trabajo de este lunes.
Ontiveros y Rafa Mir, durante la sesión de trabajo de este lunes.
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El trayecto de la SD Huesca por la Primera División atraviesa una zona de turbulencias después de las goleadas consecutivas ante Real Sociedad y Real Madrid (4-1), los dos primeros clasificados, análogas en malas sensaciones y números insuficientes. Abiertas algunas vías de agua, aparece en el horizonte el partido ante el Eibar este sábado (14.00, Movistar LaLiga) como ocasión casi inexcusable para dar un paso adelante. Para ganar, que es lo más relevante por encima del modo de conseguirlo. Los azulgranas preparan el partido desde este lunes agarrados aún al pasado reciente y a la espera de que mejore la aportación de las incorporaciones llamadas a estirar el potencial del equipo.

Se intuía que la afirmación de que el bloque del ascenso era válido para dar el salto no eran palabras al viento. Lo prueba el rendimiento de los jugadores que ya formaban parte de la columna vertebral el curso anterior y lo siguen haciendo; Jorge Pulido y Pedro Mosquera son los únicos jugadores de campo que han disputado todos los minutos, Rafa Mir es el principal referente ofensivo del equipo con dos dianas y Ferreiro, suplente el pasado sábado por primera vez y autor del 3-1, o Galán también representan un papel principal. A la vez, se extraña a los lesionados Mikel Rico, Shinji Okazaki y Pedro López, ausentes desde hace tres jornadas.

De los fichajes, y con el dato a tener en cuenta de su paulatina llegada a la plantilla y a menudo con escaso tiempo para digerir las directrices de Míchel Sánchez, se han sacado una plaza fija Andrés Fernández en la meta y Dimitrios Siovas en el eje de la zaga. También Pablo Maffeo y Borja García aparecen entre las piezas más utilizadas por el madrileño pese a que aún no han mostrado sus versiones plenas. Ontiveros, titular en el Di Stéfano, tampoco, aunque luce en su haber una asistencia de gol a Rafa Mir en el duelo con el Valladolid y un promedio de 1,3 disparos por partido, solo por detrás del murciano y del ausente Okazaki (1,4). En todo caso, Mir se encuentra muy solo en este apartado puesto que duplica el rendimiento de sus compañeros de ataque. Sandro convirtió el único lanzamiento que ha realizado en tres apariciones.

El Huesca sigue ofreciendo datos encontrados sobre su eficacia goleadora. Ha marcado seis goles y es el décimo equipo con un mejor promedio de disparos (10,9 por partido), solo por detrás de los grandes y de otros equipos con problemas para acertar y, por tanto, rivales directos como el Levante o el Celta. Es decir, que los de Míchel Sánchez necesitan más de 14 remates para convertir uno de ellos. De todos ellos, van a portería 3,5 por compromiso. Un promedio que urge revocar cuando se tiene lo primero y se necesita lo segundo. Rafa Mir es el ejemplo palmario. Es el cuarto futbolista de la Liga que más chuta a puerta (9 situaciones de gol y dos tantos), solo por detrás de Messi (14, un gol), Oyarzabal (10, cinco) y Benzema (10, tres).

El Huesca de Míchel arrastra viejos vicios en su nuevo paso: solo ha remontado dos partidos que comenzó perdiendo tras las 50 primeras citas del técnico en el banquillo azulgrana. Ocurrió ante el Tenerife y el Lugo el curso pasado (por 2-1 las dos veces), en las jornadas 23 y 25. Con los canarios, Mikel Rico y Miguelón neutralizaron en un cuarto de hora la diana de Aitor Sanz en el 4. Contra los lucenses, Rafa Mir y Marcelo en propia puerta dieron la réplica al tanto inicial de Álex López a los 25 minutos. En el resto de casos, el equipo aragonés ha empezado cayendo en 22 ocasiones: 17 de esos encuentros terminaron con derrota y cinco con empate. A la inversa, se ha puesto por delante en 23 de esas 50 citas; ha ganado 19 y empatado cuatro, sin ninguna derrota.

Un viejo problema que se ha trasladado este curso a la máxima categoría. Si se puede calificar de meritorio el empate en Mestalla tras el gol inicial del valencianista Wass, aunque los oscenses coleccionaron méritos para vencer, súbita fue la reacción al 0-2 del Real Valladolid en casa con la dianas consecutivas de Rafa Mir y Sandro Ramírez. Dos muestras de carácter que no sirvieron para ganar en Primera como tampoco hubo respuesta a las desventajas con Cádiz, Real Sociedad y Real Madrid. La entereza anímica del equipo de Míchel Sánchez en circunstancias adversas es otro de los aspectos a trabajar, pues ya ha demostrado en el pasado reciente su capacidad para gestionar resultados favorables. El problema es que reside ahí, en el pasado, con el de Villarreal como único ejemplo de lo que va de Liga para rascar un punto.

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