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Corazón blanco, pasado en la SD Huesca

Paco Buyo y Antonio Núñez defendieron los colores azulgrana y del Real Madrid. Aseguran que el equipo de Míchel tiene opciones de dar la sorpresa.

Alineación de la SD Huesca de la temporada 78-79 con Paco Buyo.
Alineación de la SD Huesca de la temporada 78-79 con Paco Buyo.
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El vibrante presente de la SD Huesca, construido con materiales nobles, se sustenta en una estructura de raíces más humildes, levantada durante décadas con esfuerzos, penurias económicas y fútbol de barro y linimento. La última etapa del club azulgrana no puede entenderse sin sus precedentes, sin los pioneros de los años de hierro y cemento. Sin ellos el equipo oscense no se podría medir este sábado al Real Madrid en el Alfredo di Stéfano (14.00, Movistar LaLiga). Las historias de los dos clubes, tan alejadas, presentan algunos puntos en común, futbolistas que han portado las dos camisetas: el portero Paco Buyo (Betanzos, La Coruña, 1958) se hizo hombre en El Alcoraz antes de convertirse en mito madridista y el interior Antonio Núñez (Madrid, 1979) se formó en la Fábrica blanca; años después recaló en el equipo aragonés.

Ambos siguieron trayectorias opuestas, con el Real Madrid como final y principio de sus trayectorias y la SD Huesca como un destino que les marcó de un modo u otro. Buyo fue cedido por el Deportivo de La Coruña para el curso 1978-79 debido a que tuvo que realizar el servicio militar en Jaca. Después jugaría en el Sevilla y en el Real Madrid, donde se retiró en 1997. De su paso por Huesca, donde según sus propias palabras se hizo "adulto", queda un puñado de amigos e imágenes icónicas como la que comparte con José Luis Tosat, Chera, en la actualidad utillero de la primera plantilla. También le unen tertulia y cámaras con José Antonio Martín, Petón, pues ambos son asiduos al programa televisivo ‘El Chiringuito’.

El gallego ve con regularidad a la SD Huesca y, claro, al Real Madrid, del que considera que "alberga muchas dudas. Está flojo en Champions pero le salvó el partido del otro día en el Camp Nou. En Liga las sensaciones son mejores pero se venía de un partido horrendo con el Shakhtar (2-3)". Frente a percepción de un bloque más terrenal, un Huesca que "juega muy bien al fútbol, debería haber cosechado más puntos pero todos los equipos encuentran dificultades y ellos no son una excepción. Mantienen la inercia, ilusión, entusiasmo que les viene de Segunda División. Es un rival siempre temible para cualquiera".

El club que conoció por dentro Paco Buyo militaba entonces en Segunda B; fue un fichaje de lujo, pues ya era internacional con España en categorías inferiores y su paso dejó un halo siempre muy presente entre los aficionados que asistían entonces a El Alcoraz. "Convivíamos con dificultades económicas y deportivas, y el club competía con ilusión, con un ADN claro. Estuvimos arriba, luchando con conjuntos como Tenerife, Oviedo, Pontevedra, filiales fuertes… era una Segunda B que no tiene nada que ver con la actual, con dos grupos y un nivel muy superior", rememora.

Recuerdos entrañables

El exguardameta atesora "recuerdos muy entrañables, competías con equipos que triplicaban nuestro presupuesto y les ganábamos. Esa experiencia y pasos grandes me sirvieron después. Tengo un cariño extraordinario al club y a su gente. Petón me cuenta cosas del equipo todas las semanas: que es un equipo que logró algo muy difícil con un proyecto ambicioso que sigue en Primera. Su ilusión es que se consolide y evite el descenso".

No anticipa un partido sencillo para el Real Madrid. El contexto covid marca un presente en el que las fuerzas aparecen más niveladas. Cita además el condicionante de la cita madridista con la Champions solo tres días después, en una final ante el Inter de Milán que puede llevar a Zidane a reservar piezas importantes, "lo que abre las opciones del Huesca. La empresa es tremendamente difícil y ellos no pueden dejarse muchos puntos en Liga. La Liga de Campeones puede ayudar" a los de Míchel Sánchez.

Antonio Núñez colgó las botas hace dos temporadas y media y exprimió las últimas gotas de su fútbol en el Recreativo de Huelva. Debutó como profesional en el Real Madrid ‘Galáctico’ de Carlos Queiroz en la 03-04 y después firmaría con un Liverpool con el que alzó la Copa de Europa en 2005. Celta de Vigo y Real Murcia fueron sus siguientes destinos antes de una escala en Chipre previa al desembarco en la SD Huesca en enero de 2012. Jugó de azulgrana un curso y medio, incluido el del descenso a Segunda B, y dejó una impronta de elegancia y buena educación dentro y fuera del terreno de juego.

En la actualidad se encuentra a caballo entre Huelva y Vigo y esta sacando adelante el proyecto de una escuela de fútbol. No ha querido involucrarse en ningún club "para romper esa rutina de los nervios por el resultado de cada semana". Desde la lejanía, asiste al crecimiento de la SD Huesca poco sorprendido: "Lo decía cuando estaba allí. No ahora a toro pasado. Estaba seguro de que jugaría en Primera, no sabía cuánto tardaría, pero se hacían bien las cosas y no es fácil de encontrar. Es lo que le ha llevado al éxito. Luego no es fácil mantenerse, es lógico bajar y volver a subir. Me parece muy meritorio".

El madrileño recuerda que "clubes históricos ahora están en Segunda B porque no han hecho bien las cosas. Más importante que tener mucho dinero es saber trabajar con lo que hay. A veces aparecen equipos con ofertas más altas y no pueden pagarte al final de la temporada. En Huesca me dijeron: Hasta aquí llegamos y no te vamos a dar lo que no tenemos", rememora. Ve al equipo de Míchel Sánchez por televisión siempre que puede y es un técnico que le gusta, "es muy adecuado para el Huesca pese a que no es fácil y se va a sufrir. Va a ser peleado todo el año y no hay que ponerse nerviosos".

Aprender a ser "señor"

Núñez no recuerda con ira su salida del Madrid. Reflexiona en cambio acerca de que "muchos años allí no aguantan más que unos pocos como Raúl, Ramos o Casillas. Lo normal es formarse, estar dos o tres temporadas y salir. Allí no se acaba el fútbol, allí empieza. El Madrid te da muchísimo, una oportunidad de empezar en un nivel alto. Estás en el escaparate y es más fácil dar el salto de Segunda B a Primera que en cualquier otro equipo". Allí pudo cumplir su sueño de niño de vestir de blanco y se le inculcó "una mentalidad ganadora, el comportamiento señor y la competitividad".

El partido de este sábado lo marcará el rendimiento de un Real Madrid que es "muy impredecible, cuando peor parece que está gana en el Camp Nou. Puede reaccionar en cualquier momento y no se le puede dar por muerto nunca. En un partido cambia la dinámica y ganan la Liga. Puede pasar de todo y la SD Huesca tendrá sus oportunidades".

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