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Real Zaragoza

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Cruce entre jóvenes talentos

El jugador del R. Zaragoza Víctor Rodríguez y Iago Aspas son las dos grandes sorpresas de la temporada en Primera División. Ambos se verán las caras este lunes en La Romareda.

Como un soniquete que no tiene por qué obedecer a razones científicas, a la Liga BBVA le gusta identificarse como la mejor del mundo. Un título inexistente que la competición decidió autoadjudicarse años atrás, y que suele argumentar gracias a la talla de los jugadores que en ella participan. Estrellas planetarias que, cada vez más, se concentran únicamente en los dos equipos punteros.

Esta realidad, nociva para el carácter competitivo del torneo, lleva aparejada otras consecuencias que no tienen por qué resultar negativas. Como es, sobre todo, la búsqueda casi obsesiva de nuevos talentos que puedan convivir con los más rutilantes astros del firmamento. Un camino dictado por la lógica al que el Real Zaragoza parece haber llegado este año, con la promoción de jóvenes jugadores como José Mari o, sobre todo, Víctor Rodríguez.

De la mano de Manolo Jiménez, el joven mediapunta se ha convertido en una de las grandes sensaciones de Primera División. Un futbolista totalmente anónimo que en un año ha pasado de batallar por los campos de Segunda B a no arrugarse en sus visitas a Santiago Bernabéu y Camp Nou. Sin duda, un serio candidato a jugador revelación del año.

En la carrera por dicha mención, de nuevo inexistente, al de Granollers le ha salido un duro competidor. Iago Aspas, delantero del Celta de Vigo, que este domingo visitará junto al conjunto celeste La Romareda.

Talento y descaro

Dentro de lo que cabe, la irrupción del atacante vigués podría ser más esperada. Formado en las categorías inferiores del conjunto gallego, el de Pontevedra ha ido quemando etapas de manera natural. Subiendo los diferentes escalones que existen entre el deporte de base y el profesional. Como en el caso del Real Zaragoza, una fuerte crisis económica, deportiva y social le abrió las puertas del primer equipo céltico, que por entonces luchaba por eludir el descenso a Segunda B. Lugar del que ya no se movería gracias a la apuesta de la entidad por la cantera como medio para la viabilidad del club.

Su debut, desde luego, no pudo ser más premonitorio. Dos tantos al Alavés, uno de ellos en el descuento, que servían para mandar a los vascos a la categoría de bronce, dándole un respiro casi definitivo a los celestes. Desde entonces, Aspas es sinónimo de gol. Lo fue la pasada temporada, cuando contribuyó al ascenso del Celta con 23 dianas, y lo es esta, en la que ya ha perforado la meta rival en cinco ocasiones.

Víctor, a pesar de conocer ya lo que es marcar en Primera, lo ha logrado dos veces, se ha especializado más en el pase. Siendo, también con cinco, el segundo máximo asistente de la Liga. Una labor fundamental, especialmente a balón parado, faceta en la que posee un gran peso al ser el encargado de ejecutar casi toda la estrategia aragonesa.

Este lunes, a las 21.00, los que probablemente sean las dos mayores revelaciones de lo que va de temporada cruzan sus caminos en un choque que, además, resulta importante para las aspiraciones de sus equipos.

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