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La propiedad del Real Zaragoza da luz verde a fichar en el mercado de enero

El número final de refuerzos lo marcará las salidas de jugadores. El próximo director deportivo definirá la política de bajas y altas, pero se busca ya un centrocampista y dos atacantes.

El empresario estadounidense Jorge Mas, en su presentación ante los medios de comunicación en La Romareda
El empresario estadounidense Jorge Mas, en su presentación ante los medios de comunicación en La Romareda
Guillermo Mestre

El grupo de inversores que encabeza Jorge Mas como presidente del Real Zaragoza ha autorizado a Raúl Sanllehí a que elabore un plan de reestructuración y refuerzo de la plantilla en el próximo mercado invernal de fichajes. El director general ha recibido así el visto bueno a sus informes de necesidades para mejorar el equipo. Un boceto inicial que deberá completar de la mano del futuro director deportivo.

La propiedad del club ha dado luz verde a esa inversión, condicionada eso sí por el límite salarial disponible. El Zaragoza tiene cierto remanente tras las operaciones de fin de mercado en verano (venta de Chavarría al Rayo y porcentaje de derechos económicos del traspaso de Pep Biel del Copenhague al Olympiacos), pero no dispone de margen de maniobra en las 25 fichas permitidas en el primer equipo. Por ello, la salida de futbolistas es la viga estratégica que soportará la capacidad de movimientos del Real Zaragoza. El número de jugadores a los que se les pueda encontrar una solución en ese sentido determinará, de este modo, la profundidad de esa reestructuración de la plantilla, pero el punto de partida es incorporar un centrocampista y dos atacantes al menos.

Toda esta política de fichajes la deberá concretar el futuro director deportivo en conjunción con el entrenador Fran Escribá, quien ya tiene una visión general de las necesidades del equipo, como ya apuntó el pasado sábado en rueda de prensa: “La figura del director deportivo va a ser importante, y creo que va a haberlo pronto ya, para hacer una radiografía de la situación. Estoy convencido de que el club tendrá opciones de cara al mercado de invierno y yo haré también esa radiografía de lo que pienso. Conozco bien a la plantilla y tengo mi idea, pero ese análisis lo hago de forma interna, no quiero hacer un debate público de si necesitamos refuerzos o debe salir este u otro jugador. Lo haré con la dirección deportiva e iremos en la misma dirección”, señaló el técnico.

Una vez se culmine el extenuante proceso de selección abierto por Raúl Sanllehí hace dos meses para encontrar un perfil adecuado al puesto de responsable del área deportiva. El director general tiene previsto cerrar esa incorporación esta misma semana. Ahora mismo, maneja, dentro de una terna a la que ha reducido las candidaturas, dos nombres principales: Pep Boada y Juan Carlos Cordero, director deportivo del Tenerife, operación activada hace más de un mes, pero sujeto a contrato y al que se le exige el pago de su cláusula de desenganche. Es una de las piezas que más seduce a Sanllehí desde que trascendiera en Tenerife hace un mes su interés en él y le ha marcado a Cordero -histórica mano derecha del polémico intermediario, agente y facilitador Quique Pina- los pasos para que fuerce su salida, evitando así cualquier desembolso.

El Tenerife exige casi un millón de euros por su director deportivo

Después de iniciar los contactos hace un mes con el Real Zaragoza, el deseo de Juan Carlos Cordero de volver a la península por razones personales, sus discrepancias con el nuevo hombre fuerte del Tenerife, José Miguel Garrido, y la limitación de su autonomía como máximo responsable de la política deportiva del club canario han provocado que Raúl Sanllehí haya reabierto esa vía del director deportivo del Tenerife, pese a su enorme complejidad.

El director general del Real Zaragoza, a la espera de que Cordero fuerce su salida del Tenerife, tiene al ejecutivo murciano, siempre ligado al empresario y conseguidor futbolístico Quique Pina, aún en la recámara como una de sus opciones preferentes para la dirección deportiva del club aragonés. En el Tenerife, ha cundido el descontento ante este movimiento del Zaragoza por un profesional del club ligado aún a dos temporadas y media de contrato.

Dicha relación laboral pude romperse mediante una cláusula compensatoria equivalente al salario aún de percibir por Cordero hasta 2025. Es decir, Cordero debería abonar en torno a un millón de euros para desvincularse y firmar por otro club (además del Zaragoza, el Málaga también se ha interesado en él). Una cantidad que el Tenerife, de momento, es reacio a negociar, transmitiéndole a Cordero su relevancia dentro del nuevo orden del club: se cuenta con él.

En caso de que esa desvinculación sea inviable, Sanllehí también ha negociado con Pep Boada, un perfil muy diferente a Cordero, ex director deportivo del Granada y antiguo director de ‘scouting’ del FC Barcelona.

Durante este proceso, Sanllehí también ha estudiado y tanteado las opciones de Juanan Pérez, exsecretario técnico de Osasuna relacionado con el Atlético de Madrid, y los aragoneses Lalo Arantegui y Fernando Soriano.

Tres fichajes: punto de partida

A la espera de cristalice alguna opción para ese cargo de máximo responsable, con el mercado de enero ya a la vista de un mes prácticamente, Raúl Sanllehí sí ha fijado un punto de partida en cuanto a refuerzos a fichar. La idea es, como prioridad, incorporar un centrocampista mixto, con criterio en el uso de la pelota pero también capacidades sin balón, más, sobre todo, dos atacantes: un perfil ofensivo de banda y un futbolista creativo en la mediapunta. Pero antes de eso el Zaragoza deberá elaborar una lista de salidas y abrir espacio en una plantilla saturada de futbolistas, ahora mismo, prescindibles.

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