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El césped de la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza, en precario por un tiempo

El fuerte calor y las altísimas temperaturas de este verano han castigado los campos de entrenamiento del Real Zaragoza, que se encuentra asimismo en plena fase de restauración progresiva de sus instalaciones. 

Arriba, uno de los campos donde trabaja el Real Zaragoza, con muchas zonas de hierba quemada por el calor, baches e inestabilidad del terreto. Abajo, el campo exclusivo del primer equipo, en plenas obras de restauración integral, ahora inutilizado.
Arriba, uno de los campos donde trabaja el Real Zaragoza, con muchas zonas de hierba quemada por el calor, baches e inestabilidad del terreto. Abajo, el campo exclusivo del primer equipo, en plenas obras de restauración integral, ahora inutilizado.
Guillermo Mestre/José Vidal

La Ciudad Deportiva está en obras de mejora desde el mismo final de la temporada pasada, a finales de mayo, coincidiendo con la llegada de la nueva propiedad accionarial al Real Zaragoza. Los fondos CVC llegados tras el acuerdo de La Liga con esa fuente internacional de ingresos para todos los clubes españoles están permitiendo adecentar unas instalaciones de base excelente pero anticuadas y obsoletas por falta de mantenimiento desde hace décadas. Son semanas de ilusión, por lo tanto, entre los empleados que allí trabajan. Se están moviendo piedras y tierras intocadas desde 1974, cuando se inauguró el centro bajo el mandato primero del presidente Zalba.

Pero este envés tiene su revés. El Real Zaragoza –como, progresivamente, ya sucede con el filial y ocurrirá con el resto de equipos del fútbol base blanquillo– está trabajando sobre un césped en precario, en unas condiciones deficientes como nunca y, por ello, con riesgos evidentes por su mal estado e imposible reparación diaria. 

La principal causa es ajena a la voluntad de los responsables de lo que en la nueva directiva se conoce como ‘la academia’, pues se trata del enorme calor que afecta a Zaragoza en un verano atípico y difícil de tolerar por sus altas temperaturas, incluso de noche. La hierba sufre y, como se ve a simple vista, se quema, está ya socarrada literalmente en muchos tramos de los campos de entrenamiento. Los baches y la inestabilidad del terreno apenas tienen arreglo puntual.

El primer equipo no dispondrá durante al menos dos semanas de su campo exclusivo, en fase de restauración integral, desde los cimientos y el drenaje. Ahora no tiene hierba, es tierra. Carcedo utiliza los dos campos colindantes, el del filial y el contiguo. Tras venir de entrenar de la alfombra de Marbella, el contraste es tremendo. No es el mejor escenario.

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