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El Zaragoza sube la cabeza

Desde la llegada de Juan Ignacio Martínez, el equipo aragonés ha convertido una debilidad en una fortaleza: los remates de cabeza son su principal fuente de gol, así ha anotado la mitad de sus tantos.

Foto del partido Real Zaragoza - Almería, jornada 34 de Segunda División
Foto del partido Real Zaragoza - Almería, jornada 34 de Segunda División
Toni Galán

El Real Zaragoza del primer tercio de temporada se desangraba por la cabeza: no es que no marcara goles en el juego aéreo, es que encajaba la gran mayoría de ese modo, en centros laterales o en saques de esquina o en la estrategia… La llegada de JIM también ha revertido eso. El giro es abismal. El equipo ha dejado de sufrir en los balones parados y de encajar con remates de cabeza y ha convertido esas facetas en una de su fortalezas. La mitad -7 de los 15 goles- marcados por jugadores del Real Zaragoza en la etapa de JIM (otro se lo anotó el Rayo Vallecano en propia puerta) brotaron de cabezazos. Es otro de los rasgos de identidad de este regenerado Zaragoza. En defensa, el equipo también ha levantado la cabeza: desde los aires, con JIM, solo ha recibido así tres de los 11 goles encajados -Andújar para el Cartagena, Rodri Ríos para el Oviedo y Robertone el otro día para el Almería-. De esos tres tantos, solo el de Andújar se gestó en la estrategia del rival.

¿Cómo se ha producido este cambio? Como casi siempre, en el fútbol, las explicaciones las ofrecen el análisis y el trabajo mucho más que los milagros. A su llegada, Juan Ignacio Martínez analizó la categoría, un contexto en el que el balón parado juega un papel decisivo en la resolución de los partidos. El dominio de esa faceta marca la diferencia en una Segunda División donde, en general, el nivel de los ataques y atacantes es escaso. En encuentros tan bloqueados, sujetos a detalles, las victorias y las derrotas está tímidamente separadas por una línea que muchas veces rompen este tipo de jugadas de laboratorio.

El Zaragoza de Baraja o Iván Martínez naufragaba por arriba. De cabeza solo había anotado Narváez, en su doblete al Girona. Pero el problema no era ese: era el área propia. Al Zaragoza se le acumulaban los goles, y los problemas, caídos del cielo: Sylla (Girona), Chavarría (Málaga), Ezzarfani (Mirandés), Borja Sánchez (Oviedo), Dani Romera (Ponferradina)… A Juan Ignacio Martínez no se le escaparon estos datos en su valoración de los déficits del equipo. Y, poco a poco, el Zaragoza ha ido revirtiendo esa debilidad, hasta convertirla, ahora, en una de sus principales vías de acceso al gol.

La estrategia ha cobrado un valor imponente en el fútbol de JIM. La pizarra da resultados. Lanzadores como Zapater o Bermejo han mejorado el índice de balones bien puestos. Y el equipo, poco a poco, se ha ido también poblando de especialistas del cabezazo: Peybernes (1,87 metros) y Alegría (1,91) llegaron en invierno como dos piezas poderosas en esta faceta. Adrián González (1,84) siempre fue un excelso cabeceador. Como Jair Amador (1,90) -fuera de circulación en el tramo inicial de la liga-. O Iván Azón (1,82), de acreditada fama en el juego aéreo en categorías inferiores. Otros jugadores también ofrecen garantías por arriba: Vigaray (1,82), Gabriel Fernández (1,86), Juanjo Narváez (1,81), Alejandro Francés (1,80), Atienza (1,91), Nieto (1,79)… El Zaragoza tenía oculto un arsenal aéreo al que JIM le ha quitado el polvo y abrillantado.

Desde la llegada del técnico alicantino, el Zaragoza ha marcado 16 goles. Uno de se lo metió Álvaro García en propia puerta en el partido contra el Rayo Vallecano. El resto se desglosan así: tres de penalti, cuatro con tiro con el pie, siete con la cabeza, y uno, el de Peybernes, con el abdomen, contra el Mirandés, en un lance que, por su características, bien podría añadirse al capítulo de cabezazos. Como se observa, el remate en el juego aéreo se ha convertido en la principal fuente de gol del Zaragoza de JIM.

En el reparto individual, sobresale Azón. El joven ariete le marcó de cabeza al Cartagena en la primera vuelta y al Almería. El futbolista más bajo de la plantilla, James Igbekeme (1,70) remachó de cabeza a la red el primer gol al Málaga, día en el que Vigaray también se elevó a los cielos, en un saque de falta, para anotar. En Sabadell, fue Jair Amador el que se impuso en un saque de esquina. Y frente al Tenerife, Sergio Bermejo le sirvió un centro a medida a la frente de Álex Alegría. Adrián, con su gol al Almería, completa los goleadores de cabeza de la era JIM.

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