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Así es imposible

Sin argumentos competitivos y con un solo triunfo real en siete partidos, el fútbol del Real Zaragoza necesita un reseteo inmediato para salir de su primera crisis.

Derrota del Zaragoza contra el Mirandés
Derrota del Zaragoza contra el Mirandés
González Rico

Así es imposible que el Real Zaragoza sea un equipo mínimamente competitivo y aspirante a nada en esta Segunda División. Con este fútbol rácano, antiestético y de imposible digestión que propone el conjunto de Rubén Baraja, tiene todos los números para pelear por evitar un colapso que sería histórico. Pensar en cualquier otra meta es una quimera. Un imposible. Un sueño irreal. En su octava temporada seguida en la categoría de plata, en una pesadilla sin fin que cada año es más dramática que la anterior, el Real Zaragoza necesita un inmediato reseteo deportivo para salir de una crisis en la que aún no ha tocado fondo. Si el plan de acción es este, el que mostró anoche en Miranda de Ebro y de donde su entrenador, Rubén Baraja, se marchó diciendo que había sido "uno de los mejores partidos de la temporada", el futuro pinta negro. Si la de anoche, según las palabras de su técnico, es la mejor versión que puede ofrecer el Real Zaragoza 20-21, no hay mucho más debate en este sentido.

El Zaragoza volvió a perder y lo hizo con un adversario de talla minúscula, de un nivel incluso inferior al del colista Sabadell, que ya rascó un empate en La Romareda el pasado domingo. Da mucho respeto pensar en lo que puede suceder pasado mañana con la visita del Mallorca al estadio municipal. Y el miércoles siguiente contra el Girona o después en la visita a Tenerife.

El inicio de temporada del Real Zaragoza roza lo dramático. Los tres puntos que le regaló la alineación indebida del Alcorcón han enmascarado sobremanera sus números. En siete partidos, ha sumado una victoria real y fue ante un Albacete liquidado, que 24 horas después destituyó a su entrenador Lucas Alcaraz. En estas siete jornadas, el equipo de Baraja ha marcado tres goles propios. De los siete que se le contabilizan en la clasificación, tres son del 0-3 que le regaló el Alcorcón con su grave error de alineación y el otro se lo anotó en propia puerta la Unión Deportiva Las Palmas en la jornada inaugural. El de ayer ya es, de hecho, el tercer partido consecutivo del que se marcha sin ver marcar. No encontró puerta en Leganés, frente al débil Sabadell y ante el inofensivo Mirandés.

Gabriel Fernández y el gol

En Anduva disparó dos veces entre los tres palos, un dato que puede resultar escaso, pero que en realidad significa mejorar en medio punto la media de la temporada, que estaba hasta ayer en 1,5. Y así, una tras una, las estadísticas desmontan las intenciones del equipo de Baraja. Pero incluso más importante que los números, son las sensaciones que transmite el Real Zaragoza en cada partido. Le cuesta horrores enlazar cuatro pases seguidos en la zona de tres cuartos. Guitián y Atienza, sus dos centrales, son los jugadores que más tienen el balón controlado. 

Ayer, sin Eguaras, Javi Ros e Igbekeme fueron un doble pivote estéril, carente de fútbol. Bermejo quiere, pero no le da para ser diferencial en las zonas de influencia real. Chavarría apareció una vez para asistir a Fernández y hasta ahí. Nieto y Tejero apenas pisaron zonas de tres cuartos. Narváez no disfruta de un balón potable... y Fernández, ayer titular, erró tres goles cantados, impropios de un delantero que se le presupone de Primera División. Especialmente flagrante fue su fallo en el balón servido por Chavarría desde la izquierda. El uruguayo, la gran apuesta para la delantera este año, está muy lejos del nivel que se le demanda. Muy lejos del nivel que el Real Zaragoza necesita de su delantero centro. Urge encontrar soluciones a tanto problema junto.

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