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Tarragona, segundo ensayo para el Real Zaragoza

El equipo aragonés juega este miércoles (18.30) en el Nou Estadi ante un rival de Segunda B un nuevo amistoso de preparación. Son bajas Jair, Zanimacchia, Bermejo y Gabriel Fernández, con diferentes problemas físicos.

Narváez, en primer término, con Vigaray detrás, en el último entrenamiento del Real Zaragoza.
Narváez, en primer término, con Vigaray detrás, en el último entrenamiento del Real Zaragoza.
Tino Gil/Real Zaragoza

Ciertamente, la pretemporada del Real Zaragoza no ha hecho más que comenzar y, a la vez, ya se está acabando. Curioso. Esa es la sensación cerebral de infinidad de protagonistas y observadores de este periodo tan extraño de entre ligas que se da en el ocaso del verano de 2020 para el equipo blanquillo. Este miércoles, a las 18.30, el grupo de futbolistas que empieza a entrenar a toda prisa el recién llegado Rubén Baraja juega su segundo duelo de preparación que, simultáneamente, es ya el penúltimo. La cita es en Tarragona, en el Nou Estadi, ante el Gimnástic que aguarda su segundo año en Segunda B tras caerse del profesionalismo hace poco más de un año.

La velocidad de los acontecimientos es de imposible digestión para los que todavía se rigen por los códigos racionales en esto del balompié (Mendilíbar, entrenador del Eibar, criticó hace cuatro días con acidez y buen tino este neofútbol cada vez más alejado de la esencia). Es una pretemporada vertiginosa, sin espacio ni cintura para casi nada en términos tácticos, técnicos e, incluso, físicos dentro del vestuario zaragocista. Y Baraja lo va a sentir de lleno en cuanto llegue el sábado próximo por la noche y, tras jugar contra el Girona en La Romareda el tercer y último bolo estival, se le venga encima la liga y los partidos con puntos de verdad sin paliativos.

El equipo se desplaza a Tarragona, no ya en el día, sino en la misma tarde. Viaje de regional: se come en casa, se sube al autocar, se juega y se vuelve a dormir a la cama propia. Es un ensayo, además, concertado a matacaballo, una vez que el Elche desmontó hace menos de una semana el amistoso original, que se había pactado para esta tarde en Teruel ante los ilicitanos, recién llegados a Primera. Con la liga ya empezada desde este último fin de semana para el 90 por ciento de los equipos (todos menos los que acabaron en la segunda quincena de agosto su participación en competiciones europeas y en los ‘play off’ de ascenso), no quedaba más alternativa que acordar con el Nástic, venido a menos hace un tiempo. Y gracias. Tampoco le vendrá mal a Baraja un partido de menor enjundia que el del sábado pasado contra el Getafe, que se mostró inabordable para este Zaragoza que, de nuevo, vive en estado de metamorfosis profunda, como cada estío. La faena para el nuevo técnico blanquillo es que las molestias musculares, mal endémico de este equipo en la época moderna, lo han desarmado seriamente para esta tarde mediterránea.

Sigue sin estar apto el central Jair, que se quedó sin debutar ni vestirse ante los getafenses, destapando su lesión mantenida en silencio durante una semana larga. Y, tras sus debuts como blanquillos, han caído lastimados tanto Zanimacchia como Bermejo, extremos-mediapuntas jóvenes a los que conviene ver y dar carrete. Hoy no podrá ser. Un quebranto inesperado. Como también lo es que el ‘9’ tanque fichado en las últimas horas, el uruguayo Gabriel Fernández, tampoco pueda estrenarse por motivos similares de índole física. Demasiadas ausencias cuando esto no ha hecho más que empezar a andar y, sobre todo, porque la liga ya se deja ver ahí mismo. No viajan ni Guti ni Kagawa, a expensas de su desvinculación del club. Total, que Baraja tendrá que probar cuestiones mayores bajo el halo de provisionalidad que le otorgan las circunstancias. Todo será útil, eso sí. Es tiempo de ponderar lo bueno y no dar importancia a lo feo o borroso.

El Nástic, el contrincante más accesible de la trilogía de amistosos

El Nástic, adversario hoy del Real Zaragoza, es el más accesible para el equipo que dirige Rubén Baraja en la trilogía de ensayos programada por el club en esta semana en curso. Los catalanes, tras largo tiempo en Segunda División –pisaron, incluso, la Primera hace una década–, bajaron a Segunda B hace 15 meses y ahí se han atascado de mala manera.

Ahora los entrena Toni Seligrat, valenciano con pasado en el fútbol aragonés (Alcampell, Teruel...), sustituto a finales del curso pasado de Xavi Bartolo, ex del Reus en Segunda cuando desapareció el club rojinegro. Como todo el mundo, viven momentos de aprietos financieros. Tienen aparatados a jugadores como el veterano Jonathan Pereira y Ferran Giner, a quienes han de dar salida por sus altos salarios. Casi nadie queda ya de los que jugaron en la división de plata hasta hace nada. El portero Bernabé se ha ido al Albacete recientemente. Solo se reconocen, de esa vieja guardia, al central Rueda, el extremo Brugué y los delanteros Pedro Martín (ex del Mirandés) y Oliva. Nada más.

Los fichajes nuevos son los porteros Wilfred (Marbella) y Gonzi (Alavés B); los defensas Trilles y Joan Oriol (hermano gemelo del exzaragocista Edu Oriol), ambos del Lleida; el medio centro Fausto Tienza, que vuelve de Grecia; el delantero Carbia, otro ex del Reus que llega del Ibiza; y un mediapunta belga, internacional con Luxemburgo, llamado Prudhomme.

Este Nástic ha jugado dos amistosos en esta escueta pretemporada. El primero, en el Nou Estadi (como hoy) contra el Horta, equipo de Tercera catalana entrenado por Víctor Valdés. Empató, 0-0, y defraudó. Y el sábado visitó al Barcelona en el Johan Cruyff de Sant Joan d’Espí: perdió 3-1 ante los culés, dando bastante mejor imagen.

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