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La tensa calma del Real Zaragoza

El club mantiene su posición discreta, silenciosa, y en un plano secundario, en el actual episodio de indefinición que rodea al play off y el final de la temporada, a la vez que vigila cualquier perjuicio de sus derechos ante las futuras decisiones que se tomen en los organismos del fútbol. 

Deportes
Victor Fernández, en la banda.
Toni Galán

El Real Zaragoza camina estos días por un corredor ciego, sin rival, ni fechas de ‘play off’, mientras, a cada día que pasa, el detonante de todo, el conflictivo Deportivo-Fuenlabrada, sigue sumando nudos y ligaduras a una trama de inopinado desenlace. La consecuencia de todo esta maraña indescifrable de intereses cruzados, batalla personales, comunicados de más o menos sentido común, elusión de responsabilidades y limbos jurídicos es un Zaragoza que entrena y se aferra a la normalidad, a la espera de jugar su play off de ascenso, pero que, digiere, por dentro, una amarga cucharada de incertidumbre y dudas ante situaciones futuras que puedan generarle un perjuicio en el momento en el que se oficialice una solución a esta tramoya, si es que la hay.

Por un lado, están los jugadores, advertidos de las conveniencia de guardar las formas y el silencio, mientras, desde este lunes, se dedican a lo suyo: afinar la puesta a punto para una eliminatoria de ascenso que no tiene ni rival ni fechas, con todo lo que ello condiciona; corregir los aspectos del fútbol que se le evaporaron en la reanudación de la temporada; coger aire y refrescar las piernas tras un mes y medio de saturación de esfuerzos y encadenamiento de frustraciones; y, en cierto modo, serenarse dentro de todo lo posible, aún sin saber no solo cuándo podrán jugar, sino de qué modo este retraso puede afectarles a su vida personal y vacacional del próximo mes.

Por otro lado, está el club, guardián ahora de la prudencia, el silencio y una actitud de vigilancia ante la sucesión de los acontecimientos en los despachos de varios clubes y las instituciones deportivas, desde LaLiga, el CSD o la RFEF. El Zaragoza, afectado directo y principal de esta parálisis, se mantiene así en alerta, con su departamento jurídico activado, pero no sin cierta inquietud por lo que pueda venirse encima: desde una injusta asignación de fechas para el play off a, en el peor de los casos, una suspensión total de la competición y sus indefinidas consecuencias.

Nadie en el Real Zaragoza quiere ir más allá de los hechos ya consumados, pero sí se deja entrever que el club defenderá y velará por sus derechos si es preciso y cuando sea preciso. Esta calma tensa o tensa calma se ha traducido, durante la última semana, en una postura de silencio, solo alterada cuando ha sido el momento, como cuando el Zaragoza emitió un comunicado aclarando la acusación de LaLiga de que era uno de los clubes que habían incumplido el protocolo sanitario en uno de los entrenamientos.

La falta de información o directrices oficiales desde los organismos del fútbol -como sucede también con Almería o Girona, los otros componentes con puesto asegurado en el play off de ascenso a Primera División-, durante todo este proceso, ha contribuido a alimentar el estado de incertidumbre en las oficinas del Real Zaragoza, en su vestuario y en su cuerpo técnico. Cada día que pasa sin novedades ni soluciones aclaratorias añade un eslabón de dudas a un escenario que, en el Real Zaragoza, no solo afecta a su presente inmediato desde el punto de vista deportivo y competitivo, sino también a su futuro, la ejecución de la planificación de la próxima temporada: continuidad de Víctor Fernández, fichajes ya acordados, operaciones de mercado ahora en suspenso, negociaciones perdidas, diseño de la pretemporada… La afección y pérdida de tiempo, por comparación con otros equipos, se ascienda o no, se considera una limitación importante dentro del club de cara al próximo curso.

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