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Miguel Linares: "Después de todo lo que ha sucedido, correr en un campo de fútbol nos da la vida"

El veterano delantero aragonés, marido de una enfermera que luchó día a día contra la Covid-19, relata su experiencia en la cuarentena y asegura que el Real Zaragoza está preparado para retornar a la competición a solo ocho días del estreno ante el Alcorcón en La Romareda.

Miguel Linares conduce el balón en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
Miguel Linares conduce el balón en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
TINO GIL/RZ

¿Cómo se encuentra?

Ahora bien, muy bien. Contento porque se acerca el inicio de la Liga y feliz de que, poco a poco, podamos ir recuperando cierta normalidad en nuestras vidas.

Su mujer es enfermera. La incertidumbre ha sido parte de su día en los últimos meses.

Al principio fueron días muy complejos. Muy complicados. Estábamos asustados, muy asustados. Como cualquier español, pero todavía más cuando tu mujer es enfermera y tiene que estar al pie del cañón. Cada vez que salía de casa le insistía en que se protegiera lo mejor posible, que tuviera el máximo cuidado. Aunque es una profesional, como el resto de sus compañeros, era lo único que estaba en mi mano, insistirle en ese mensaje de prudencia.

¿Qué le contaba cuando regresaba del hospital?

Había momentos que eran realmente duros. Y eso que ella ha estado con contagiados, pero en otra planta. Su día a día era difícil, especialmente porque los que más protección necesitaban, no tenían material para aislarse de un peligro tan evidente como este maldito virus. Ahora, por suerte, estamos mejor, más tranquilos.

Los datos indican que la evolución de la pandemia está siendo positiva y, en consecuencia, el fútbol regresa en menos de una semana. ¿Cuál es el sentir dentro del vestuario?

Tenemos muchas ganas de empezar ganando al Alcorcón. Va a ser un partido fundamental. Quedan once finales y tenemos un objetivo impresionante al alcance de la mano. Sabemos que vamos a tener que pelear como el que más, pero lo vamos a hacer para devolver al Real Zaragoza al lugar que le corresponde.

¿Cómo se encuentran físicamente después de esta temporada tan atípica?

Eso lo sabremos seguro cuando llevemos un par de partidos. Pero yo creo que llegamos bien. No hemos dejado de trabajar en estos meses desde casa y ahora nos estamos adaptando a los movimientos, la velocidad, competir con compañeros, las dimensiones... Lo cierto es que el trabajo que hemos hecho en casa se ha notado. En realidad, yo no he parado.

Aún así, hay un mundo entre entrenar en casa a hacerlo cara a cara con sus compañeros.

Después de todo lo que ha sucedido, correr en un campo de fútbol nos da la vida. Ver a tus compañeros es una alegría y una sensación muy diferente a ejercitarte en casa. Y ahora, entrenar todos juntos, nos hace intuir que se acerca día a día la normalidad.

A la espera de lo que suceda en los próximos días, el gran hándicap para el Real Zaragoza sería la ausencia de aficionados en La Romareda.

Llevamos prácticamente toda la temporada llenando el estadio. En condiciones normales, La Romareda hubiera sido una caldera, pero nos tenemos que acostumbrar y de nada sirve poner excusas. Tenemos que salir el día del Alcorcón sabiendo que nos jugamos todo. Insisto, no podemos poner excusas de ningún tipo.

La parte positiva es que cualquiera se cambiaría por ustedes. Son segundos con una renta de cinco puntos sobre el tercero. ¿Hasta qué punto es relevante esta ventaja?

Todos quieren estar en nuestra posición y nuestro objetivo es claro: regresar al lugar donde le corresponde al Real Zaragoza por historia, club y afición. Estábamos en el buen camino y estoy convencido de que sabremos mantener nuestra renta.

Otro aspecto básico en estas cinco semanas va a ser la profundidad de plantilla. Con jornadas cada tres días, todos deben ser importantes.

No va a haber tregua. Tenemos una plantilla compensada y muchos jugadores que hemos tenido menos minutos, estamos preparados para dar la cara en el momento oportuno. Confío en todos y cada uno de mis compañeros.

Usted, con 37 años, es el jugador más veterano del vestuario. Su rol puede ser fundamental también fuera del terreno de juego en esta situación excepcional como guía de los más jóvenes. ¿Lo siente así?

Sí, sobre todo por la experiencia acumulada. Es importante transmitir a los más jóvenes que nada se ha terminado si sale un partido mal y que no has conseguido nada si sale un partido bien. Sabemos que en cinco semanas nos jugamos todo y no puede haber relajaciones. En el vestuario, los veteranos tenemos que transmitir calma pero también intensidad.

¿Le ha dado tiempo durante la cuarentena a soñar con el gol del ascenso a Primera División?

Siempre lo digo: con que ese gol exista, seré feliz. Me encantaría marcar el gol del ascenso, pero si lo hiciera cualquier otro compañero sería igual de feliz porque eso implicaría que el sueño de todos está cumplido.

¿Qué mensaje les está transmitiendo estos días Víctor?

Incide en que es una situación que no hemos vivido nadie y, por eso, nos tenemos que adaptar cuanto antes. Pero también nos insiste en que no podemos poner excusas y confía en que vamos a seguir con la misma dinámica de antes porque somos los mismos.

¿Ha visto por televisión las primeras jornadas de la Bundesliga? ¿Qué opina sobre el nuevo fútbol?

He visto algún partido, especialmente la primera jornada. Para nosotros, comprobar que en el Alemania se está jugando es una tranquilidad porque es una liga similar a la nuestra. Si allí funciona, aquí puede hacerlo también. Está claro que es un nuevo fútbol y nos va a costar un par de partidos asimilar que es competición igual. Pero la realidad es que nosotros no estamos como para pensar en que es una situación distinta. Nos tiene que dar igual el entorno porque cada punto es vital y hay demasiado en juego. El ascenso está por encima de todo.

Y las lesiones, ¿le preocupan especialmente a un veterano como usted?

No. Tenemos demasiadas desgracias como para pensar, cuando estás bien, en las lesiones. Eso sí, hay que ser precavidos, alimentarse bien, descansar... Todo suma.

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