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Luis Suárez, de nuevo a dos tarjetas de otra sanción por acumulación

El delantero colombiano volvió a ser amonestado ante el Racing y ya lleva 8 amarillas en lo que va de liga. Ya fue castigado tras la 5ª y no pudo jugar en Almería. Su registro de tarjetas es inusual para un ariete goleador.

Luis Suárez acaba de marcar el 1-0 al Racing en el minuto 19. Su rostro de depredador es inconfundible.
Luis Suárez acaba de marcar el 1-0 al Racing en el minuto 19. Su rostro de depredador es inconfundible.
Oliver Duch

No es normal lo que sucede con Luis Suárez y las tarjetas amarillas que sacan los árbitros cada fin de semana. El delantero centro del Real Zaragoza, la estrella goleadora del equipo (con 13 dianas es el segundo en el pichichi, solo superado por el gerundense Stuani), el jugador que más férreos marcajes sufre de los rivales... resulta que es el más castigado por los jueces. Es el mundo al revés.

Luis Suárez vio este sábado ante el Racing de Santander la 8ª amarilla en las 20 jornadas que van de liga. O sea, ya se tuvo que perder forzosamente un partido por sanción, cuando acumuló las primeras 5, hecho que aconteció en la 15ª fecha liguera en Almería. Había recibido 5 tarjetas en 14 partidos (ante Tenerife, Elche, Cádiz, Mirandés y Las Palmas, curiosamente las 5 en La Romareda, como local).

Y desde aquel arresto del Comité de Competición solo han pasado 5 partidos más. E, increíblemente, Luis Suárez ha vuelto a ser amonestado en 3 de ellos. Justo en los 3 últimos, de manera concatenada: contra el Girona, el Deportivo de La Coruña y este sábado contra el Racing de Santander. 

Ya está el sudamericano de nuevo a solo 2 tarjetas de volver a ser sancionado. ¿Qué razones se esconden detrás de este extraño efecto represivo al juego de Luis Suárez? ¿Los árbitros han derivado en una permisividad exagerada con las faltas de los defensas, siempre más habituales, y han caído en el espejismo de ver más graves las mismas acciones cuando es un delantero quien la ejecuta?

Quizá haya bastante de eso. En los mismos partidos en los que Suárez ha visto tarjetas amarillas, siempre hubo defensores o mediocampistas que cometieron, bien más número de faltas, o bien entradas más punibles que las suyas. Pero las de Suárez les pegan al ojo siempre a los árbitros de turno. Y prácticamente todos acuden como un resorte de muelles tensos a mostrarle la cartulina amarilla con efusividad. Transcurrido ya casi el ecuador del torneo, puede afirmarse que no se le da el mismo trato a Suárez con las tarjetas que a otros muchos futbolistas, de perfil defensivo, que acaban marchándose a la ducha inmaculados de amarillas. Hay agravios comparativos.

El talante de Luis Suárez, el de un delantero aguerrido, que pelea todos los balones, que acosa a centrales y porteros, que lucha en cada sector del campo por cada pelota... rompe los esquemas mentales de muchos árbitros. Parece normal y asumible que un central sacuda estopa cuando un partido se pone incandescente. O un lateral que sufre con su extremo. O un centrocampista de contención cuando se ve rebasado varias veces. Pero para los jueces de los partidos parece no admitirse que un delantero bregue y bregue en pos de la pelota y, de vez en cuando, entre en contacto con su rival. En los primeros casos, les cuesta echarse mano al bolsillo de las tarjetas, contemporizan. En el segundo, donde entra el caso Suárez, la amarilla sale a relucir de inmediato. Mala vara de medir. 

Por esto, que Luis Suárez, a estas alturas de diciembre, acarree 8 tarjetas admonitorias en su expediente parece una exageración, una barbaridad. Él es el que más golpes y tarascadas recibe de todo el Real Zaragoza, cosa natural por su papel en el campo. Y, sin embargo, paradójicamente, es el más sancionado por los árbitros por lo mismo que sus marcadores hay días que se van indemnes a casa. Alguien debería analizar esto con detenimiento. No se puede penalizar la buena praxis de un futbolista en su cometido y pasar por alto conductas más destructivas respecto de la esencia del fútbol y el espectáculo. Suárez crea, no dinamita. Suárez marca goles, no pretende triturarlos.

Se trata de cifras. De números. De análisis. De comparativas. De pura información como punto de partida. Luego, las gotas de interpretación u opinión vienen servidas solas, sin forzar la máquina en términos forofos o subjetivos. ¿Y no será que la cara de fiereza de Luis Suárez en sus movimientos sobre el césped, su rostro de máxima implicación, su gesto siempre cargado de intensidad, acaba ocasionando en la mente de los árbitros un efecto psicológico de cierta e injusta antipatía? ¿Ganaría enteros Suárez si tuviese cara de querubín, si peinara pelo rubio con cinta o diadema, si fuese un ariete estéticamente más fotogénico para el papel couché? Cosas del fútbol.

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