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El Deportivo era 2º hace un año tras el partido de Riazor... y el Real Zaragoza, 20º

Curiosamente, el choque liguero entre gallegos y aragoneses en campo coruñés va a disputarse este domingo un año -menos siete días- después del que marcó el destino la pasada liga, con la llegada de Víctor Fernández.

Natxo González y Lucas Alcaraz, entrenadores del Deportivo y el Real Zaragoza, respectivamente, en el partido de Riazor jugado hace un año menos siete días.
Natxo González y Lucas Alcaraz, entrenadores del Deportivo y el Real Zaragoza, respectivamente, en el partido de Riazor jugado hace un año menos siete días.
Mero Barral

La vida en la Segunda División es una montaña rusa de sensaciones y experiencias contradictorias. En Zaragoza, después de 6 duras temporadas consecutivas en este hábitat y viviendo ya la séptima en este territorio hostil, nadie va a venir de fuera a ofrecer lecciones o cursos intensivos sobre lo que se siente al estar ahí de forma perenne largo tiempo.

En esta categoría, sui géneris a más no poder, lo inteligente es vivir al día, apostar por un plan y procurar que salga bien. Da igual cómo, con qué y con quién. Es cuestión de atinar, por encima de proyectos a medio o largo plazo; de hallar la fórmula precisa en el momento adecuado y con las gentes correctas. El año que va a pasar entre el partido Deportivo-Real Zaragoza de diciembre de 2018 y el de 2019 define a la perfección esta teoría, para algunos axioma.

Tras ganar entonces los coruñeses por 3-1, el equipo gallego salió 2º clasificado tras la 18ª jornada (se llevaba una menos que ahora). O sea, en puesto de ascenso directo a Primera. Y, en frente, el Zaragoza volvió a casa 20º, antepenúltimo, ahogado en puesto de descenso a Segunda B. El año pasado, los deportivistas encarnaban al equipo exitoso, el favorito a todo, el que todo parecía hacer bien. Al final, las cosas se les torcieron y no pudieron subir a Primera, a través de la Promoción. Perdieron la final ante el Mallorca.

Hoy en día, solo un año escaso después, son los gallegos los que viven la asfixia, pues son colistas, muy colistas. Su vida ha ido de lo blanco a lo negro, del cielo al infierno, de la miel a la hiel. De extremo a extremo. Sin términos medios. Un vaivén radical.

Mientras tanto, los aragoneses habitan en la zona noble con continuidad (6º puesto actualmente). El cuadro zaragocista, después del susto de haber evitado el descenso a Segunda B por los pelos, tiene otra pinta y otro pulso en la tabla este año. Se ha ido de vivir siempre en el sótano a ocupar los pisos altos.

Aquel Dépor era entrenado por Natxo González (fraude, por motivos distintos, en ambos clubes en muy poco tiempo, en meses). En sus filas, de los que lucharon por subir –sin éxito– siguen Dani Giménez, Vicente Gómez, Somma, Bergantiños, Borja Valle, Bóveda, David Simón... En el Zaragoza, que fue cogido de sus miserias por Víctor Fernández precisamente tras jugar en La Coruña hace un año, de aquella noche en el caos de Alcaraz, prosiguen Cristian, Ratón, Guitián, Nieto, Guti, Ros, Igbekeme, Lasure, Delmás, Soro... 

¿Dónde está el cambio? ¿En qué se fundamenta el bamboleo de lado a lado de la horquilla de comportamientos de unos y otros? ¿Hay alguien capaz de establecer una razón lógica por la que un equipo, el Dépor, que estuvo a un gol de subir a Primera en junio esté ahora a punto de quedar desahuciado y bajar a Segunda B en breve tiempo? ¿Y por qué el desastroso Real Zaragoza del año pasado está siendo capaz de mantener este año un suelo de rendimiento pese a tanta merma, desgracia, percance y demás palos en las ruedas que está sorteando semana a semana Víctor Fernández, sin caerse de los seis primeros puestos y viviendo lejos de donde lo hizo el año pasado, abajo del todo? Interesante ejemplo el de este partido. Para tomar nota.

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