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Kagawa, el japonés de oro

La nueva estrella del Real Zaragoza es un icono comercial y mediático en Asia. Su fichaje conduce al club hacia un territorio de expansión de marca y nuevos mercados

Zapater y Kagawa, en la Ciudad Deportiva, con una camiseta de Capitán Tsubasa, figura del célebre ánime japonés sobre fútbol
Zapater y Kagawa, en la Ciudad Deportiva, con una camiseta de Capitán Tsubasa, figura del célebre ánime japonés sobre fútbol
www.kagawashinji.com

Desde que el Real Zaragoza firmó en el verano de 2006 a Pablito Aimar y el impacto de la operación puso al club aragonés en órbita, en primeras planas de periódicos, en las cabeceras de los informativos y en las conversaciones de todo el mundo del fútbol, ningún movimiento semejante había generado en su día a día la conmoción, la sorpresa y el ruido pletórico del fichaje de Shinji Kagawa. La noticia de su llegada no solo impulsó al Zaragoza a lo alto de los medios nacionales, sino que su nombre se esparció, removido por un torbellino de incredulidad, en los tabloides británicos, la prensa alemana y las televisiones asiáticas. El viejo Zaragoza, arrinconado ahora en Segunda División, volvió a dar que hablar.

No deja de tener cierta ironía o ser un capricho del destino que quien haya protagonizado tal terremoto mediático en Zaragoza trece años después de Aimar haya sido Shinji Kagawa. Entonces, Víctor Fernández fue la figura empeñada en la caza de la estrella argentina del mismo modo que el corazón se le ha acelerado en los últimas días, mientras esperaba el aterrizaje de su nuevo mediapunta de referencia. Víctor sirve como hilo conductor entre dos épocas que no dejan de tener una paradójica conexión. Pero eso es otra historia.

No lo es, en cambio, el impacto que causó aquella operación con Aimar en Japón. El argentino era todo un icono entre los aficionados de aquel país, que no tardaron en visitar Zaragoza y poner al club aragonés en el centro del mapa del fútbol nipón. Uno de esos jóvenes fanáticos de Aimar era un adolescente de 17 años que asomaba al primer equipo del Cerezo Osaka, entrenado por entonces por el español Miguel Ángel Lotina: el viernes, cuando Kagawa se presentó a los empleados y dirigentes del club aragonés, confesó que Aimar, con quien comparte un íntimo perfil de futbolista, fue su ídolo, que conocía al Real Zaragoza desde entonces.

Con Shinji Kagawa, el Zaragoza incorpora un futbolista de talento y calidad, pero también una marca, uno de los deportistas asiáticos con más ingresos según la revista Forbes. Tras su irrupción en 2012 en el Borussia Dortmund, se convirtió en un filón. Su elevada exposición en el fútbol europeo y su carácter risueño, afable y abierto condujo a múltiples firmas a rifarse su imagen. En los letreros publicitarios de Tokio su figura es habitual, tanto como su rostro en anuncios televisivos. Tiene 1,6 millones de seguidores en Twitter (tantos como el Real Zaragoza y todos los jugadores que han militado en el club juntos) y otros 1,6 millones en Twitter, cifras abrumadoras que se replican en otras redes sociales como Facebook o Line. Durante su etapa en el Manchester United, hace algo más de cinco años, la universidad japonesa de Kansai publicó un estudio en el que valoraba el impacto económico de Kagawa en 220 millones de euros entre la venta de productos, derechos de televisión, venta de entradas a aficionados nipones, ingresos hosteleros en Japón en las retransmisiones de los ‘red devils’...

A sus salarios en sus clubes -Borussia Dortmund o Manchester United-, Kagawa añadía diferentes vías de ingresos por patrocinio. Según diferentes publicaciones especializadas, su patrimonio neto asciende a casi 25 millones de euros. ¿Por qué su contrato en el Real Zaragoza lo ha dejado en un segundo plano, más allá de por sus ansias de jugar al fútbol en España? Porque Kagawa, en cierto modo, tiene el soporte de una cartera de 15 patrocinadores.

Sobresalen, entre ellos, Adidas, el fabricante de relojes Tag Heuer, el gigante japonés de la distribución Kirin (refrescos, cervezas…), la compañía de servicios financieros y de tecnología en internet Z.com, la empresa industrial y de maquinaria pesada Yanmar… Desde marcas globales a firmas del mercado asiático: también colabora con la productora de videojuegos Konami, con la tecnológica japonesa Humanage Ic., con la central de reservas hosteleras Relux… Además, ha sido imagen en su país de Audi y Mercedes Benz, del productor de zumos Kagome, de Toshiba… Durante la última década, ha sido el futbolista asiático con mayores ingresos, jerarquía que actualmente solo le discute el coreano Son Heung-min (Tottenham).

Pero Kagawa es más que un negocio. Igualmente es un conocido activista social en Japón, liderando diferentes iniciativas relacionadas con la infancia. Ha sido embajador de Unicef, es uno de los rostros de la Fundación Laureus, está involucrado en Health For Tomorrow (asociación para mejorar las condiciones de salud de los niños), organiza y participa en campus de fútbol en toda Asia... Y es figura activa del proyecto Common Goal impulsado por Juan Mata (excompañero en el Manchester United), en el que varios futbolistas ceden el 1% de su salario para el desarrollo social sostenible. 

Una mina en Zaragoza

A Kagawa, en su nueva aventura, le acompaña un equipo de colaboradores de todo tipo: un intérprete y traductor, una persona de confianza para su día a día… Pero también un responsable de sus asuntos comerciales. Su llegada supone un desafío para el Real Zaragoza también en este ámbito: márquetin, mercadotecnia, patrocinios, publicidad… Kagawa abre al club nuevos mercados y lo conduce a un territorio inédito de expansión de marca. En las primeras horas tras el fichaje, el Zaragoza está tratando de asimilar este impacto. Ya en sus primeras acciones se observa un intento por adaptar sus fórmulas de comunicación al nuevo inquilino de la plantilla: el anuncio de su fichaje se hizo en español, inglés y japonés. También se prepara una presentación novedosa, con rango de espectáculo en el Auditorio de Zaragoza el próximo martes…

Kagawa es, así, una oportunidad que trasciende lo deportivo. Todos sus clubes anteriores se beneficiaron de esa mina. Tras contratarle, el Manchester United solo tardó tres meses en sumar a su nómina de patrocinios tres firmas vinculadas con Kagawa: Yanmar, Toshiba y Kagome. Durante su etapa en Alemania, el Borussia Dortmund suscribió un acuerdo con Konami...

Kagawa puede traerle al Real Zaragoza un cheque al portador en este sentido, aunque sin descuidar que donde verdaderamente ha de ser un futbolista de oro es sobre el césped, con su fútbol de vértigo y clarividencia: el dinero está en Primera División.

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