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Atienza enciende las alarmas por el indicio de lesión muscular en Tarragona

El nuevo defensa central del Real Zaragoza es el único en su posición que ha trabajado sano y sin mermas este verano: Guitián, Grippo y Clemente vienen de problemas físicos serios y Verdasca y Álex Muñoz (ya fuera) no contaron nunca. 

Atienza, en el banquillo junto al médico y los fisios, comenta su dolor y las malas sensaciones tras ocurrirle el problema en la parte trasera del muslo pasada la media hora del partido de la noche del sábado en Tarragona.
Atienza, en el banquillo junto al médico y los fisios, comenta su dolor y las malas sensaciones tras ocurrirle el problema en la parte trasera del muslo pasada la media hora del partido de la noche del sábado en Tarragona.
Daniel Marzo

Francisco Javier Atienza tiene en el aire al cuadro técnico y médico del Real Zaragoza desde las 21.00 del sábado, cuando se disputaba la primera parte del duelo amistoso ante el Gimnástic de Tarragona. El central cordobés, fichado este verano del Numancia, es el único central, de un largo listado en nómina, que ha trabajado sano y sin problemas anejos en lo que va de pretemporada... justo hasta ahora, cuando solo restan 13 días para el inicio de la liga. Porque, pasada la media hora de juego ante el Nástic, Atienza se hizo daño, se quejó y fue sustituido de urgencia por Clemente antes del descanso.

Pichu Atienza dejó el Nou Estadio tarraconense con gesto torcido. Era el minuto 36. Había notado un pinchazo, una molestia ostensible en la parte trasera de muslo izquierdo, después de salir a la cobertura de Lasure, en la banda izquierda, en una penetración del extremo Prats que intentó cortar con apuros, provocando una falta del rival. Se tiró al suelo para llegar a arrebatar el balón al jugador catalán y, justo ahí, el muslo dejó de estar en estado normal. 

Ya se levantó del césped (maltrecho en esa zona, lleno de calvas) con la mano en el sitio dolorido, después de unos segundos tirado en el suelo viendo cómo evolucionaba el asunto. Intentó aguantar. Hacer alguna carrera más y golpear el balón a modo de test personal. Pero no le gustó lo que sentía y, tras consultar en el banquillo con el médico (el nuevo doctor De los Mártires) y los fisios que se desplazaron hasta Tarragona, la decisión fue tajante: cambio. 

Clemente, el joven canterano que iba a ser el relevo de Grippo (otro central en el reparto, que justo en Tarragona volvía a calzarse las botas en un partido después de 9 largos meses de convalecencia por una rotura fatal de rodilla), debió hacerlo por fuerza con Atienza. Clemente, como Grippo, también viene de un año en blanco por una similar lesión grave de rodilla. Ambos están en pleno proceso de readaptación a la competición. 

A Pichu Atienza se le va a mirar con lupa su evolución en estas horas que ya están transcurriendo. En la madrugada del domingo, mientras el autobús del Real Zaragoza llegaba por la autopista a casa, se valoró incluso la opción clara de someter al zaguero blanquillo a pruebas radiológicas que ayuden a calibrar el alcance de lo que tiene, cruzando los dedos para que no sea nada relevante y los rayos X digan que puede jugar ante el Tenerife en la jornada 1ª de la liga el día 17 en La Romareda. 

Eso será el lunes. El equipo tiene fiesta este domingo y es mejor, además, que transcurran unas horas antes de pasar por el túnel de resonancias o similar. Mientras tanto, las luces están encendidas en alerta máxima por si acaso.

​Clemente-Jesús Álvarez, los chicos del B en la segunda parte

La composición del eje de la defensa en la segunda mitad del Nástic-Real Zaragoza este sábado describe la hondura del problema que podría generar una lesión de Atienza. En Tarragona jugaron los dos muchachos que disputarán la liga, en principio, con el RZD Aragón en Tercera División: Clemente y Jesús Álvarez (reclutado a última hora por Víctor Fernández la semana pasada, pues ni siquiera hizo la pretemporada en Boltaña con la primera plantilla).

Todo porque Guitián quedó K.O. el 2 de julio, en plenas vacaciones en Palma de Mallorca, al sufrir una apendicitis de la que fue operado de súbito en la isla. No llegará a punto físicamente para el inicio de la competición oficial. Y éste, el cántabro, sí que tiene galones de titular si todo fuese bien. 

Como corolario al preocupante estado de la zona central de la defensa zaragocista a estas alturas de agosto, cabe citar el caso de los dos excedentes de cupo, los que iniciaron el verano aquí pero su futuro está fuera. Uno, lo entendió enseguida y buscó solución rápida: Álex Muñoz, al bajar de Boltaña, ya se despidió para irse al Tenerife. Falta el otro: el portugués Verdasca, al que no le acaban de cuadrar ninguna oferta de las que le llegan de distintos puntos del mapa futbolístico. Eso sí, el luso no está jugando los partidos con Víctor Fernández y se queda sin vestir o en casa cuando hay ensayo estival. 

Atienza era, por todo este envoltorio en el caso de los centrales del Real Zaragoza, el único jugador que no podía lesionarse en esta pretemporada. Y el destino ha querido que, de momento, esa acción de Tarragona tenga a todo el mundo en situación de 'prevengan'. 

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