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El adiós de Álex Muñoz y la blandura actual de la zona de centrales

El defensor rescindió su contrato con el Real Zaragoza este jueves y se va al Tenerife. Grippo y Clemente siguen convalecientes de un año sin jugar por lesión. Guitián, operado de apendicitis. Solo Atienza está apto. 

Álex Muñoz, en un entrenamiento con el Real Zaragoza la semana pasada en Boltaña.
Álex Muñoz, en un entrenamiento con el Real Zaragoza la semana pasada en Boltaña.
Daniel Marzo

Álex Muñoz, defensa central zurdo, ya es historia del Real Zaragoza. El zaguero alicantino rescindió su contrato con el club aragonés durante la jornada de este jueves y ya no forma parte de la plantilla de Víctor Fernández, como era voluntad de la entidad blanquilla en la nueva planificación deportiva de esta temporada 2019-20 ya en marcha. Álex Muñoz es jugador del CD Tenerife, con quien firmó nuevo compromiso horas después de decir adiós al Real Zaragoza.

Muñoz ha vivido únicamente una campaña como zaragocista. De irregular rendimiento. Empezó de titular, prometedor. Se diluyó poco a poco, fruto de la mala marcha del equipo, de los vaivenes de los cambios de entrenadores -hasta tres hubo- y de su propio mal rendimiento cuando le tocó jugar de forma puntual, con idas y venidas del once inicial. Le pudo la responsabilidad, en tiempos duros, y no acabó siendo lo que el área deportiva pretendió cuando lo trajo del Sevilla Atlético hace un año. 

Con el adiós de Álex Muñoz, la zona de centrales programada por Víctor Fernández aún tiene una pieza prescindible por salir: el portugués Verdasca. A este se le busca acomodo, mediante un dinero de traspaso, desde hace un mes largo. De momento, no cuadra nada. Ni destino, ni dineros. Pero tendrá que cuadrar a corto plazo. En Zaragoza, el luso lo tiene todo hecho. Dos campañas con más sombras que luces. Con más intención de valorarlo que realidades sobre el campo en cuanto a regularidad y progresión suficiente. Verdasca no va a formar parte de los partidos más relevantes de la pretemporada mientras esté en Zaragoza por motivos obvios. 

Y, de repente, con esta despedida de Álex Muñoz y la que se aguarda pronto de Verdasca, los acontecimientos del día a día vienen a denunciar que la posición de centrales está blanda, inconsistente en el Real Zaragoza del 26 de julio, a solo 22 días del inicio de la liga. A saber:

Solo Atienza, el fornido defensa fichado del Numancia para ser el jefe de la zaga zaragocista este año, está en condiciones de rendir al cien por cien cuando el torneo liguero empiece de verdad. Los demás centrales del plantel andan con problemas diversos. 

Guitián, el otro que parte con galones de titular y con experiencia para intentar montar una defensa rocosa que encaje muchos menos goles que en años precedentes, tuvo la mala fortuna de sufrir una apendicitis el día 2 en sus vacaciones en Mallorca y tuvo que ser operado de urgencia en Palma. Se va a comer la pretemporada por causa de fuerza mayor. La cirugía exige calma, unos tiempos de inexorable cumplimiento. No estará bien cuando el Tenerife se presente en La Romareda en la jornada 1ª de liga el día 17 de agosto. Las fechas le aprietan y todo estará muy ajustado por entonces en su cicatriz y en su puerta a punto física. 

Y, luego, está el caso gemelo del veterano Grippo y del joven e inédito aún Clemente. Ambos pasaron casi toda la temporada pasada en blanco porque se rompieron la rodilla malamente. Grippo en octubre, Clemente en septiembre. Salen, pues, de la peor dolencia que puede tener un futbolista profesional. 

A Grippo, durante su larga convalecencia, le surgió un leve problema que, eso sí, retardó el tiempo de reaparición. Se sabía desde junio que no iba a poder hacer la pretemporada a tope y que iba a estar al margen durante, al menos, las dos o tres primeras semanas. Y así está siendo. Nada fuera del guión.

Clemente, que venía mejor encarado en la restauración de su rodilla dañada, ha tenido en las últimas horas un aviso: la articulación se le ha inflamado, fruto de los primeros días de ejercicios sin mermas. Y ha debido parar momentáneamente hasta esperar una evolución y un diagnóstico del motivo de tal reacción. 

Así que, en el partidillo preparatorio del jueves por la tarde ante el RZD Aragón jugado en la Ciudad Deportiva, Víctor Fernández tuvo que echar mano del central del filial Jesús Álvarez, que no ha hecho la pretemporada de entrada con el primer equipo. Y, para sustituirlo en la segunda parte, ubicó como central al ecuatoguineano Bikoro, fuera de sitio, pues es centrocampista de cierre. Un parche a todas luces. 

Inequívocamente, a expensas de cómo se desarrollen las cosas del día a día en las próximas fechas, la zona de centrales de la plantilla está claramente bajo mínimos. Algo que riñe con la intención de Víctor de conformar una defensa de hormigón para este año en ciernes.

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